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Las claves del fallo que condenó a los tres imputados por el crimen del exmilitar

Las claves del fallo que condenó a los tres imputados por el crimen del exmilitar

Por Redacción 0223

Reconocimientos, testimonios y el registro de llamadas como base de la sentencia. Las defensas apelarán la decisión del Tribunal en lo Criminal 1.

La foto final mostró los incidentes que se registraron durante la lectura del fallo que condenó a los tres imputados por el crimen de Rafael González. Sin embargo, el análisis de la sentencia completa permite analizar de qué manera la investigación superó diferentes trabas y cómo el Tribunal en lo Criminal 1 dictó un fallo sin muchos precedentes en la ciudad.

Aunque ninguno de los tres imputados fue el autor del disparo mortal, la Justicia dio por probada su participación y condenó a prisión perpetua a Cristian Shiarkey, y a veinte años de prisión a Maximiliano Maciel y Carlos Pucci.

Tras ocho intensos días de debate, los jueces Aldo Carnevale, Pablo Viñas y Facundo Gómez Urso dieron por acreditado los hechos tal como los planteó el Ministerio Público Fiscal. No quedaron dudas que tres personas –dos de las cuales permanecen prófugas- ingresaron con fines de robo a la vivienda que habitaba el matrimonio integrado por Rafael González y Mirtha Paradiso. Para el Tribunal los sujetos simularon ser funcionarios de la Policía Científica local y lograron que se les franqueara el ingreso al interior de la vivienda.

Luego de reducirlos –Shiarkey custodió a la mujer durante el hecho- y robar un arma de fuego, un celular y 600 pesos –muy lejos de los cincuenta mil dólares que esperaban encontrar en la vivienda- le dispararon a González y le provocaron la muerte en el acto. Para los jueces, los autores materiales de ese suceso contaron con la imprescindible colaboración y participación de Maciel que les proporcionó importante información  para llevar a cabo su designio criminal, a la vez que facilitó el resultado del ardid empleado para ingresar a la vivienda.

También acreditaron la participación del policía Carlos Pucci, a la que calificaron como “decisiva” ya que aportó actividades de carácter esencial a los fines de convencer a las víctimas para acceder a la vivienda.  

 

El rol de los condenados

Tal como planteó la fiscal Andrea Gómez en sus alegatos de apertura y cierre, los jueces dieron por probado que Shiarkey fue uno de los sujetos que ingresaron a la vivienda. Los reconocimientos fotográficos y en rueda que hizo Paradiso no dejaron dudas para el Tribunal.

Más allá de destacar la tarea defensiva de Osvaldo Verdi, en la sentencia plantearon que “no existe nada que nos permita tener el mínimo atisbo de duda sobre las precisiones que dio a lo largo de todo el proceso la mencionada víctima”.

El testimonio de la viuda de González y de otros testigos también resultaron fundamentales para acreditar la participación de Maciel en el homicidio. La relación de confianza –por la casa que alquilaba al matrimonio el padre del imputado- y la creencia de que era un investigador de la policía fueron fundamentales para que conociera detalles acerca de la existencia del dinero en la vivienda.

El Tribunal rescató el testimonio de una persona que compartió un período de detención con Maciel y que señaló que éste “ofreció” datos, croquis e información sobre la familia González y el dinero que ocultaban. Para los jueces fue “evidente que Maciel –quién se presentaba como integrante de la policía- se ganó la confianza de Rafael González, persona con toda una vida relacionada con la milicia y de ahí obtuvo información que le permitió planificar el luctuoso suceso”.

En el caso del expolicía Carlos Pucci –condenado como partícipe necesario del hecho investigado- los jueces dieron por probado que fue el autor de la llamada que el matrimonio recibió el día del hecho. Esa comunicación en la que adelantó una supuesta visita de la Policía Científica fue la que hizo “bajar las defensas de la familia” y permitir el ingreso de los delincuentes.

Más allá de las dudas planteadas por el abogado Marcelo Peralta, tras analizar los horarios de la llamada recibida en la casa de Brandsen al 4400 y las imágenes de las cámaras de seguridad del complejo Ciromar, no quedaron dudas de que Pucci fue el autor de esa comunicación.

En sintonía con el pedido de la fiscal Andrea Gomez, los jueces condenaron a Shiarkey a prisión perpetua como autor del delito de homicidio agravado por haberse cometido criminis causa. En el caso de Maciel y Pucci, las condenas fueron a veinte años de prisión como partícipes necesarios de homicidio ocasión de robo y agravado por haberse  cometido con el empleo de arma de fuego. 

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Las claves del fallo que condenó a los tres imputados por el crimen del exmilitar

Reconocimientos, testimonios y el registro de llamadas como base de la sentencia. Las defensas apelarán la decisión del Tribunal en lo Criminal 1.

La foto final mostró los incidentes que se registraron durante la lectura del fallo que condenó a los tres imputados por el crimen de Rafael González. Sin embargo, el análisis de la sentencia completa permite analizar de qué manera la investigación superó diferentes trabas y cómo el Tribunal en lo Criminal 1 dictó un fallo sin muchos precedentes en la ciudad.

Aunque ninguno de los tres imputados fue el autor del disparo mortal, la Justicia dio por probada su participación y condenó a prisión perpetua a Cristian Shiarkey, y a veinte años de prisión a Maximiliano Maciel y Carlos Pucci.

Tras ocho intensos días de debate, los jueces Aldo Carnevale, Pablo Viñas y Facundo Gómez Urso dieron por acreditado los hechos tal como los planteó el Ministerio Público Fiscal. No quedaron dudas que tres personas –dos de las cuales permanecen prófugas- ingresaron con fines de robo a la vivienda que habitaba el matrimonio integrado por Rafael González y Mirtha Paradiso. Para el Tribunal los sujetos simularon ser funcionarios de la Policía Científica local y lograron que se les franqueara el ingreso al interior de la vivienda.

Luego de reducirlos –Shiarkey custodió a la mujer durante el hecho- y robar un arma de fuego, un celular y 600 pesos –muy lejos de los cincuenta mil dólares que esperaban encontrar en la vivienda- le dispararon a González y le provocaron la muerte en el acto. Para los jueces, los autores materiales de ese suceso contaron con la imprescindible colaboración y participación de Maciel que les proporcionó importante información  para llevar a cabo su designio criminal, a la vez que facilitó el resultado del ardid empleado para ingresar a la vivienda.

También acreditaron la participación del policía Carlos Pucci, a la que calificaron como “decisiva” ya que aportó actividades de carácter esencial a los fines de convencer a las víctimas para acceder a la vivienda.  

 

El rol de los condenados

Tal como planteó la fiscal Andrea Gómez en sus alegatos de apertura y cierre, los jueces dieron por probado que Shiarkey fue uno de los sujetos que ingresaron a la vivienda. Los reconocimientos fotográficos y en rueda que hizo Paradiso no dejaron dudas para el Tribunal.

Más allá de destacar la tarea defensiva de Osvaldo Verdi, en la sentencia plantearon que “no existe nada que nos permita tener el mínimo atisbo de duda sobre las precisiones que dio a lo largo de todo el proceso la mencionada víctima”.

El testimonio de la viuda de González y de otros testigos también resultaron fundamentales para acreditar la participación de Maciel en el homicidio. La relación de confianza –por la casa que alquilaba al matrimonio el padre del imputado- y la creencia de que era un investigador de la policía fueron fundamentales para que conociera detalles acerca de la existencia del dinero en la vivienda.

El Tribunal rescató el testimonio de una persona que compartió un período de detención con Maciel y que señaló que éste “ofreció” datos, croquis e información sobre la familia González y el dinero que ocultaban. Para los jueces fue “evidente que Maciel –quién se presentaba como integrante de la policía- se ganó la confianza de Rafael González, persona con toda una vida relacionada con la milicia y de ahí obtuvo información que le permitió planificar el luctuoso suceso”.

En el caso del expolicía Carlos Pucci –condenado como partícipe necesario del hecho investigado- los jueces dieron por probado que fue el autor de la llamada que el matrimonio recibió el día del hecho. Esa comunicación en la que adelantó una supuesta visita de la Policía Científica fue la que hizo “bajar las defensas de la familia” y permitir el ingreso de los delincuentes.

Más allá de las dudas planteadas por el abogado Marcelo Peralta, tras analizar los horarios de la llamada recibida en la casa de Brandsen al 4400 y las imágenes de las cámaras de seguridad del complejo Ciromar, no quedaron dudas de que Pucci fue el autor de esa comunicación.

En sintonía con el pedido de la fiscal Andrea Gomez, los jueces condenaron a Shiarkey a prisión perpetua como autor del delito de homicidio agravado por haberse cometido criminis causa. En el caso de Maciel y Pucci, las condenas fueron a veinte años de prisión como partícipes necesarios de homicidio ocasión de robo y agravado por haberse  cometido con el empleo de arma de fuego. 

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