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Con anuncios millonarios, Arroyo se entusiasma con salir del pozo

Con anuncios millonarios, Arroyo se entusiasma con salir del pozo

Mariano Suárez

Si quedaba alguna duda acerca del apoyo del gobierno nacional y provincial al municipio de General Pueyrredon quedó disipado en las últimas horas. Tanto desde el gobierno de Mauricio Macri como del de María Eugenia Vidal anunciaron millonarias inversiones para la ciudad que se verán potenciados tras la visita de ambos mandatarios este jueves. Los anuncios guardan, en buena parte, un espíritu de autoprotección: con la temporada encima no pueden permitirse ver a Mar del Plata apagada y en crisis terminal.

Todo se da en un contexto particular para el intendente Carlos Arroyo. Desde lo político las aguas parecen estar más calmas (aunque esa tranquilidad, siempre, puede cambiar de un momento a otro). Pero luego de que se conociera la encuesta encargada por los propios dirigentes del PRO que muestra al jefe comunal de Mar del Plata como el tercero con peor imagen de la Provincia entre los intendentes de Cambiemos, salieron a la luz los datos sobre el desempleo en la ciudad. Entonces, el golpe para el jefe comunal ya tiene relación con su primer año al frente de la comuna.

Está claro que no puede achacársele al intendente que Mar del Plata sea, por lejos, la ciudad con mayor desempleo del país. Se trata de un problema estructural que se arrastra desde hace años y no se vislumbra una solución a corto plazo. A eso se le suma que la economía en general no repunta. Sin embargo, la percepción ciudadana -y eso es lo que reflejan las encuestas- es que Arroyo no encuentra el rumbo para, aunque sea poco a poco, torcer esta realidad.

Desde Provincia y Nación resolvieron hace tiempo hacer lo posible para que la segunda ciudad con mayor cantidad de votantes en la provincia de Buenos Aires no explote. Así se entienden los últimos anuncios: gasoducto de la Costa, estación depuradora, acueducto del oeste, repotenciación de la Central 9 de Julio, nuevo hospital en el predio del Higa, puesta en valor de plazas y calles, entre otras cuestiones, figuran entre los anuncios de las últimas semanas.

Es cierto que muchas de ellas vienen de planificadas de la gestión anterior, pero en política casi nunca se tiene en cuenta el camino recorrido: lo que va es el corte de la cinta. Lo sabe Gustavo  Pulti, que pudo inaugurar la Ferroautomotora y el Emisario Submarino, luego de años y años de que se hable y se trabaje en ese tema.

Arroyo quiere gozar de eso mismo: tras un año en el que la percepción generalizada es que no se hizo mucho, el intendente se imagina en la foto de algunas obras trascendentales para Mar del Plata. En ese camino, sin embargo, el jefe comunal no debe perder algo de vista: las grandes obras deben ser acompañadas con los pequeños reclamos que la gente realiza para mejorar su calidad de vida. Que funcionen las luces de la calle, que el pasto esté cortado y la ciudad limpia, por citar algunos.

En medio de todo esto, el gobierno local logró una de sus metas: el nuevo Código de Publicidad.  Se trata de un emblema de la gestión Pulti, que defendió con uñas y dientes esa ordenanza que le sumó muchas críticas y le restó importantes votos. No hay hasta el momento datos ciertos de cuántas fuentes de trabajo se podrán recuperar, pero el solo hecho de que se vean más luces, más promociones y más carteles en la calle darán la idea de un “despertar” en materia publicitaria para Mar del Plata, especialmente en una temporada que se vislumbra complicada.

Luego de que se vayan de la ciudad las dos principales figuras políticas del país, Arroyo deberá volver a lidiar con los problemas cotidianos. De hecho, al mismo tiempo que el presidente Macri recorra junto al jefe comunal y la gobernadora la nueva fábrica de Havana, los empleados municipales podrían decretar un paro. Pero además, todavía tiene que librar –y ganar- algunas batallas legislativas. La principal será el presupuesto, que seguramente saldrá aprobado, pero habrá que ver cuántos cambios logra imponer la oposición. Aunque en este año quedó evidenciado que no solo la oposición le trata marcar la cancha al intendente. Sus aliados radicales, más de una vez, se convirtieron en la principal traba para avanzar con determinados expedientes.

También sigue pendiente el pedido para prorrogar la emergencia económica por otros 180 días. Vencida desde hace más de un mes, el jefe comunal apuesta que el Concejo avale su planteo, aunque hasta el momento no ha tenido éxito.

Hay un tercero: las fotomultas. El proyecto es otro de los que impulsa el jefe comunal. En parte para mejorar la seguridad vial, pero fundamentalmente para elevar la recaudación de un municipio que necesita fondos frescos casi desesperadamente.

Macri y Vidal llegarán este jueves a Mar del Plata, algo que significará un fuerte respaldo para una gestión que viene alicaída. Pero seguramente, en algunos minutos de intimidad, le recordarán a Arroyo que todavía debe seguir haciendo esfuerzos para ganarse ese apoyo.

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Con anuncios millonarios, Arroyo se entusiasma con salir del pozo

Si quedaba alguna duda acerca del apoyo del gobierno nacional y provincial al municipio de General Pueyrredon quedó disipado en las últimas horas. Tanto desde el gobierno de Mauricio Macri como del de María Eugenia Vidal anunciaron millonarias inversiones para la ciudad que se verán potenciados tras la visita de ambos mandatarios este jueves. Los anuncios guardan, en buena parte, un espíritu de autoprotección: con la temporada encima no pueden permitirse ver a Mar del Plata apagada y en crisis terminal.

Todo se da en un contexto particular para el intendente Carlos Arroyo. Desde lo político las aguas parecen estar más calmas (aunque esa tranquilidad, siempre, puede cambiar de un momento a otro). Pero luego de que se conociera la encuesta encargada por los propios dirigentes del PRO que muestra al jefe comunal de Mar del Plata como el tercero con peor imagen de la Provincia entre los intendentes de Cambiemos, salieron a la luz los datos sobre el desempleo en la ciudad. Entonces, el golpe para el jefe comunal ya tiene relación con su primer año al frente de la comuna.

Está claro que no puede achacársele al intendente que Mar del Plata sea, por lejos, la ciudad con mayor desempleo del país. Se trata de un problema estructural que se arrastra desde hace años y no se vislumbra una solución a corto plazo. A eso se le suma que la economía en general no repunta. Sin embargo, la percepción ciudadana -y eso es lo que reflejan las encuestas- es que Arroyo no encuentra el rumbo para, aunque sea poco a poco, torcer esta realidad.

Desde Provincia y Nación resolvieron hace tiempo hacer lo posible para que la segunda ciudad con mayor cantidad de votantes en la provincia de Buenos Aires no explote. Así se entienden los últimos anuncios: gasoducto de la Costa, estación depuradora, acueducto del oeste, repotenciación de la Central 9 de Julio, nuevo hospital en el predio del Higa, puesta en valor de plazas y calles, entre otras cuestiones, figuran entre los anuncios de las últimas semanas.

Es cierto que muchas de ellas vienen de planificadas de la gestión anterior, pero en política casi nunca se tiene en cuenta el camino recorrido: lo que va es el corte de la cinta. Lo sabe Gustavo  Pulti, que pudo inaugurar la Ferroautomotora y el Emisario Submarino, luego de años y años de que se hable y se trabaje en ese tema.

Arroyo quiere gozar de eso mismo: tras un año en el que la percepción generalizada es que no se hizo mucho, el intendente se imagina en la foto de algunas obras trascendentales para Mar del Plata. En ese camino, sin embargo, el jefe comunal no debe perder algo de vista: las grandes obras deben ser acompañadas con los pequeños reclamos que la gente realiza para mejorar su calidad de vida. Que funcionen las luces de la calle, que el pasto esté cortado y la ciudad limpia, por citar algunos.

En medio de todo esto, el gobierno local logró una de sus metas: el nuevo Código de Publicidad.  Se trata de un emblema de la gestión Pulti, que defendió con uñas y dientes esa ordenanza que le sumó muchas críticas y le restó importantes votos. No hay hasta el momento datos ciertos de cuántas fuentes de trabajo se podrán recuperar, pero el solo hecho de que se vean más luces, más promociones y más carteles en la calle darán la idea de un “despertar” en materia publicitaria para Mar del Plata, especialmente en una temporada que se vislumbra complicada.

Luego de que se vayan de la ciudad las dos principales figuras políticas del país, Arroyo deberá volver a lidiar con los problemas cotidianos. De hecho, al mismo tiempo que el presidente Macri recorra junto al jefe comunal y la gobernadora la nueva fábrica de Havana, los empleados municipales podrían decretar un paro. Pero además, todavía tiene que librar –y ganar- algunas batallas legislativas. La principal será el presupuesto, que seguramente saldrá aprobado, pero habrá que ver cuántos cambios logra imponer la oposición. Aunque en este año quedó evidenciado que no solo la oposición le trata marcar la cancha al intendente. Sus aliados radicales, más de una vez, se convirtieron en la principal traba para avanzar con determinados expedientes.

También sigue pendiente el pedido para prorrogar la emergencia económica por otros 180 días. Vencida desde hace más de un mes, el jefe comunal apuesta que el Concejo avale su planteo, aunque hasta el momento no ha tenido éxito.

Hay un tercero: las fotomultas. El proyecto es otro de los que impulsa el jefe comunal. En parte para mejorar la seguridad vial, pero fundamentalmente para elevar la recaudación de un municipio que necesita fondos frescos casi desesperadamente.

Macri y Vidal llegarán este jueves a Mar del Plata, algo que significará un fuerte respaldo para una gestión que viene alicaída. Pero seguramente, en algunos minutos de intimidad, le recordarán a Arroyo que todavía debe seguir haciendo esfuerzos para ganarse ese apoyo.

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