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Polenta, peras asadas y queso azul

Polenta, peras asadas y queso azul

Por Javier Díaz

Para hacer esta receta simple vamos a arrancar por lo principal, la polenta. Todos escuchamos que nuestras abuelas revolvían la polenta durante horas para que se cocinara el maíz y así hacer esta especie de sopa espesa. Hoy tenemos las que se cocinan en un minuto y que si les ponemos un poco de amor quedan muy buenas.

Yo preparo la polenta hirviendo un litro de leche con 100 gramos de manteca, unos granitos de sal y cuando está por hervir voy agregando la polenta en forma de lluvia mientras revuelvo con cuchara de madera.

La cantidad de polenta va a variar de acuerdo a si nos gusta más seca o más cremosa (aproximadamente 300 gramos), pero lo que si tenemos que tener en cuenta es que sigue absorbiendo un rato más de lo que parece.

Una vez que tenemos la polenta la podemos servir como nos guste, con un tuco a base de pollo y unos dados de queso fresco creo que son imbatibles, pero esta vez vamos a preparar algo un poco distinto.

En un sartén ponemos a rehogar unas cebollas en un dadito de manteca y, cuando están tiernas, subimos el fuego para dorarlas un poco. Mientras, cortamos peras en cuartos, les sacamos el centro y las ponemos a dorar con las cebollas. Cuando están doradas pero firmes las servimos sobre la polenta, con las cebollas y unos dados de queso azul (léase roquefort).
 

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Polenta, peras asadas y queso azul

Para hacer esta receta simple vamos a arrancar por lo principal, la polenta. Todos escuchamos que nuestras abuelas revolvían la polenta durante horas para que se cocinara el maíz y así hacer esta especie de sopa espesa. Hoy tenemos las que se cocinan en un minuto y que si les ponemos un poco de amor quedan muy buenas.

Yo preparo la polenta hirviendo un litro de leche con 100 gramos de manteca, unos granitos de sal y cuando está por hervir voy agregando la polenta en forma de lluvia mientras revuelvo con cuchara de madera.

La cantidad de polenta va a variar de acuerdo a si nos gusta más seca o más cremosa (aproximadamente 300 gramos), pero lo que si tenemos que tener en cuenta es que sigue absorbiendo un rato más de lo que parece.

Una vez que tenemos la polenta la podemos servir como nos guste, con un tuco a base de pollo y unos dados de queso fresco creo que son imbatibles, pero esta vez vamos a preparar algo un poco distinto.

En un sartén ponemos a rehogar unas cebollas en un dadito de manteca y, cuando están tiernas, subimos el fuego para dorarlas un poco. Mientras, cortamos peras en cuartos, les sacamos el centro y las ponemos a dorar con las cebollas. Cuando están doradas pero firmes las servimos sobre la polenta, con las cebollas y unos dados de queso azul (léase roquefort).
 

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