Acusan a Von Wernich de falsificar documentos para ser sacerdorte
6 de Septiembre de 2007 20:47
Por Redacción 0223
PARA 0223
Eugenio Lugones, un ex amigo del cura, puso en duda ante el Tribunal que el acusado haya alcanzado legalmente su condición de religioso. "En 1972 me contó que fue expulsado del seminario, pero después recibí una invitación para su ordenación, y cuando le pregunté qué había pasado dijo que había falsificado documentos", relató. Un ex amigo de Christian Von Wernich, que declaró este jueves como testigo en el juicio que se le sigue al sacerdote por graves violaciones a los derechos humanos, puso en duda ante el Tribunal que el acusado haya alcanzado legalmente su ordenación religiosa.
El testigo, Eugenio Lugones, acusó también a Von Wernich de acosar a un empleado de un cabaret con el que pretendía mantener relaciones homosexuales y de jactarse de los beneficios que obtenía de la Iglesia.
Lugones dijo a los jueces haber sido "un estrecho amigo de Von Wernich durante años, en la década del ï70 hasta 1976", año en que un grupo de represores secuestraron en la ciudad de Buenos Aires a su hermano, César Lugones, quien continúa desaparecido.
"En 1972 me contó que había sido expulsado del seminario, pero dos años después recibí una invitación para su ordenación, y cuando le pregunté qué había pasado dijo que había falsificado documentos", relató el testigo sobre una conversación que mantuvo con Von Wernich.
El testigo declaró ante el tribunal de La Plata que juzga al ex capellán por siete homicidios, 321 casos de torturas y 42 privaciones ilegales de la libertad.
Lugones explicó que el cura le confesó que "había adulterado documentación de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA para dar por aprobadas materias", lo que luego le sirvió para ser ordenado sacerdote en la ciudad de 9 de Julio y después conseguir su primer destino en Norberto De La Riestra, en el partido de 25 de Mayo.
El testigo contó que su hermano desaparecido conocía también al ex capellán, e incluso en 1976, diez días antes de haber sido secuestrado, ambos viajaron juntos al entierro del padre de los hermanos Lugones, en el cementerio de localidad de América.
"Es un cura reaccionario", dijo Eugenio que le respondió su hermano César cuando le preguntó qué le había parecido el sacerdote.
En su testimonio, el testigo recordó que poco tiempo después de haber desaparecido César, le pidió ayuda a Von Wernich pero el sacerdote primero le garantizó que el secuestrado estaba vivo y días después le recomendó que se "olvidara de él".
En otro orden, el testigo aseguró que el ex capellán "le había dicho que era homosexual" y que en una de sus habituales visitas a un cabaret del centro porteño -del que Lugones era propietario- le pidió cierta colaboración para conseguir favores sexuales de un empleado.
"Me lo quiero avanzar; decile que lo estoy investigando", dijo Von Wernich y mostró una sus credenciales de la policía bonaerense, según señaló Lugones ante el tribunal al referir cómo el sacerdote había buscado acosar a uno de sus empleados del cabaret. Lugones le dijo al Tribunal que ese local, frecuentado por el ex capellán, "era un comercio de copas, streptease y música".
Para brindar una noción del grado de amistad que tenía con Von Wernich, Lugones dijo que "en una oportunidad hice un viaje de varios días con él, en un auto que me acababa de comprar, a Río de Janeiro y otros sitios de Brasil". Pero luego aclaró que "de mi amigo Von Wernich ahora no queda nada".
Entre los detalles relativos a las costumbres de Von Wernich, Lugones dijo que el sacerdote "llamaba mucho la atención" porque se desplazaba en un automóvil "Toyota amarillo, al que le colocaba una sirena policial para evitar, por ejemplo, problemas con el tránsito".
También, destacó que tenía por costumbre jactarse de "la buena vida" que se daba gracias a ser miembro de la Iglesia.
"Para Von Wernich, la Iglesia era un buen negocio; hacía dos changas por domingo (en referencia a misas) y tenía libre el resto de los días de la semana", afirmó el testigo. Lugones también indicó que "tengo justificadas sospechas" sobre que Von Wernich "ya haya pertenecido a algún servicio de inteligencia cuando era seminarista".
"Cuando lo conocí en el Ateneo de la Juventud, donde él iba a nadar, me llamó la atención la información que manejaba y los contactos que tenía", dijo.
Además, consideró que "por todo lo que lo conocí, para mi Von Wernich sabía cuando era capellán policial lugar y hora de los procedimientos con secuestro de personas durante la dictadura".
En la audiencia de este jueves también declaró Alberto Canciani, ex secuestrado y torturado en la Brigada de Investigaciones de La Plata. Canciani afirmó que el ex capellán justificaba las torturas con picana eléctrica "porque habían cometido delitos contra la sociedad".
"En mi primer encuentro con él, le dije que me dolían los músculos, a lo que me respondió: ’eso es por la picana", dijo el testigo. Canciani relató ante el Tribunal platense el diálogo que mantuvo con Von Wernich mientras estuvo detenido en la Brigada de Investigaciones de La Plata, cuando aún no sabía su nombre pero sí su condición de sacerdote.
AUTOR / FUENTE: Agencia Télam
El testigo, Eugenio Lugones, acusó también a Von Wernich de acosar a un empleado de un cabaret con el que pretendía mantener relaciones homosexuales y de jactarse de los beneficios que obtenía de la Iglesia.
Lugones dijo a los jueces haber sido "un estrecho amigo de Von Wernich durante años, en la década del ï70 hasta 1976", año en que un grupo de represores secuestraron en la ciudad de Buenos Aires a su hermano, César Lugones, quien continúa desaparecido.
"En 1972 me contó que había sido expulsado del seminario, pero dos años después recibí una invitación para su ordenación, y cuando le pregunté qué había pasado dijo que había falsificado documentos", relató el testigo sobre una conversación que mantuvo con Von Wernich.
El testigo declaró ante el tribunal de La Plata que juzga al ex capellán por siete homicidios, 321 casos de torturas y 42 privaciones ilegales de la libertad.
Lugones explicó que el cura le confesó que "había adulterado documentación de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA para dar por aprobadas materias", lo que luego le sirvió para ser ordenado sacerdote en la ciudad de 9 de Julio y después conseguir su primer destino en Norberto De La Riestra, en el partido de 25 de Mayo.
El testigo contó que su hermano desaparecido conocía también al ex capellán, e incluso en 1976, diez días antes de haber sido secuestrado, ambos viajaron juntos al entierro del padre de los hermanos Lugones, en el cementerio de localidad de América.
"Es un cura reaccionario", dijo Eugenio que le respondió su hermano César cuando le preguntó qué le había parecido el sacerdote.
En su testimonio, el testigo recordó que poco tiempo después de haber desaparecido César, le pidió ayuda a Von Wernich pero el sacerdote primero le garantizó que el secuestrado estaba vivo y días después le recomendó que se "olvidara de él".
En otro orden, el testigo aseguró que el ex capellán "le había dicho que era homosexual" y que en una de sus habituales visitas a un cabaret del centro porteño -del que Lugones era propietario- le pidió cierta colaboración para conseguir favores sexuales de un empleado.
"Me lo quiero avanzar; decile que lo estoy investigando", dijo Von Wernich y mostró una sus credenciales de la policía bonaerense, según señaló Lugones ante el tribunal al referir cómo el sacerdote había buscado acosar a uno de sus empleados del cabaret. Lugones le dijo al Tribunal que ese local, frecuentado por el ex capellán, "era un comercio de copas, streptease y música".
Para brindar una noción del grado de amistad que tenía con Von Wernich, Lugones dijo que "en una oportunidad hice un viaje de varios días con él, en un auto que me acababa de comprar, a Río de Janeiro y otros sitios de Brasil". Pero luego aclaró que "de mi amigo Von Wernich ahora no queda nada".
Entre los detalles relativos a las costumbres de Von Wernich, Lugones dijo que el sacerdote "llamaba mucho la atención" porque se desplazaba en un automóvil "Toyota amarillo, al que le colocaba una sirena policial para evitar, por ejemplo, problemas con el tránsito".
También, destacó que tenía por costumbre jactarse de "la buena vida" que se daba gracias a ser miembro de la Iglesia.
"Para Von Wernich, la Iglesia era un buen negocio; hacía dos changas por domingo (en referencia a misas) y tenía libre el resto de los días de la semana", afirmó el testigo. Lugones también indicó que "tengo justificadas sospechas" sobre que Von Wernich "ya haya pertenecido a algún servicio de inteligencia cuando era seminarista".
"Cuando lo conocí en el Ateneo de la Juventud, donde él iba a nadar, me llamó la atención la información que manejaba y los contactos que tenía", dijo.
Además, consideró que "por todo lo que lo conocí, para mi Von Wernich sabía cuando era capellán policial lugar y hora de los procedimientos con secuestro de personas durante la dictadura".
En la audiencia de este jueves también declaró Alberto Canciani, ex secuestrado y torturado en la Brigada de Investigaciones de La Plata. Canciani afirmó que el ex capellán justificaba las torturas con picana eléctrica "porque habían cometido delitos contra la sociedad".
"En mi primer encuentro con él, le dije que me dolían los músculos, a lo que me respondió: ’eso es por la picana", dijo el testigo. Canciani relató ante el Tribunal platense el diálogo que mantuvo con Von Wernich mientras estuvo detenido en la Brigada de Investigaciones de La Plata, cuando aún no sabía su nombre pero sí su condición de sacerdote.
AUTOR / FUENTE: Agencia Télam
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