23 de Junio de 2008 16:16

Cómo evitar las intoxicaciones con monóxido de carbono

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Con la llegada del frío, los métodos de calefacción inadecuados comenzaron a cobrarse víctimas fatales intoxicadas por monóxido de carbono. Por eso, el Ministerio de Salud provincial instó a la población a evitar los braseros, controlar las estufas y consultar al médico ante los primeros signos de envenenamiento por la inhalación de este gas letal, que no se percibe porque carece de olor, sabor y color. Con la llegada del frío, los métodos de calefacción inadecuados comenzaron a cobrarse víctimas fatales intoxicadas por monóxido de carbono. Por eso, el Ministerio de Salud provincial instó a la población a evitar los braseros, controlar las estufas y consultar al médico ante los primeros signos de envenenamiento por la inhalación de este gas letal, que no se percibe porque carece de olor, sabor y color.
Tanto los braseros, como las cocinas, los calefones y las estufas liberan este fluido debido a obstrucciones en sus tirajes, mala colocación, falta de controles periódicos o ausencia de ventilación.
En rigor, es un subproducto de la combustión incompleta de sustancias carbonadas. Si al quemarse el gas natural, la leña, la nafta, el querosene o el carbón vegetal no realizan bien la combustión, se producen sustancias mal oxidadas que son, en su mayoría, tóxicas. El monóxido es una de ellas.
Si se utilizan artefactos que en su combustión forman este fluido, sobre todo en un ambiente que no está bien ventilado, habrá poco oxígeno y se corre el riesgo de intoxicación.
Aún cuando no se llegue a casos fatales, la exposición al monóxido de carbono, incluso por un período breve, produce intoxicación. Unas pocas partículas son suficientes para alterar el funcionamiento del sistema nervioso, y pueden provocar desde cambios de humor y cefaleas permanentes hasta lesiones neurológicas irreversibles.
El efecto nocivo y la gravedad del cuadro dependen de la concentración de las emanaciones en el aire, del tiempo de exposición-inhalación, y de las condiciones de cada individuo, como la edad, estatura, peso, sexo y el estado general de salud.
Los efectos del monóxido se producen a nivel del sistema nervioso central. Este gas se combina con la sangre a través de los pulmones, se adhiere a la hemoglobina de los glóbulos rojos, y altera su capacidad de transportar y liberar oxígeno al cerebro. Esto puede dejar secuelas neurológicas graves.
Las concentraciones elevadas o la exposición prolongada pueden causar parálisis, alteraciones del criterio, confusión, desvanecimiento, coma y, finalmente la muerte, si el envenenamiento no es tratado a tiempo.
Ante dolores de cabeza reiterados y asociados a un mismo ambiente, es importante controlar si algún artefacto no está emanando este fluido. Lo primero que hay que hacer es tratar de cerrar la fuente que está emitiendo y salir rápidamente del ambiente y ventilarlo.
Por otra parte, la revisión periódica de artefactos y el respeto por las normas de instalación son fundamentales para evitar los envenenamientos con monóxido de carbono.
Consejos para evitar accidentes:
- Instale solamente artefactos que estén aprobados por alguno de los institutos avalados por Enargas.
- Recurra siempre a gasistas matriculados para instalar y verificar el funcionamiento de los aparatos de gas.
- Evite el uso de braseros
- Mantenga siempre ventilados los ambientes en invierno.
- Asegúrese de que el tiraje de los artefactos no esté obstruido o desconectado.
- No obstruya los conductos ni rejillas de ventilación de los ambientes.
- Verifique que la llama de los artefactos sea de color azul.
- No instale calefones en los baños.
- Apague los artefactos de gas durante la noche

AUTOR / FUENTE: www.0223.com.ar
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