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Paritarias portuarias: entre la actualización y la parálisis

Paritarias portuarias: entre la actualización y la parálisis

Roberto Garrone

Los gremios vinculados con la industria pesquera negocian con la patronal en un tiempo de caída de desembarques y reducción del empleo.

La industria pesquera y las actividades vinculantes en el puerto generan en Mar del Plata miles de puestos de trabajo directos que a esta altura del año cerraron o animan la negociación paritaria.

El número de empleos que genera el sector es impreciso porque no hay forma de saberlo con rigurosidad. La pesca es un sector elástico,  con niveles de actividad que ayer estuvieron en la cima de la montaña con un dólar competitivo tras la devaluación y hoy, más literal que nunca, en el fondo del mar, con el mismo dólar, pero retrasado, altos costos internos e impactados por variables internacionales, como la devaluación del Euro o del Real, más cerquita.

Lo que queda de la pesca moviéndose al paso raudo de una babosa, la multiplicidad de gremios que se vinculan más adelante y más atrás de su cadena productiva se suben a la mesa de negociaciones para actualizar salarios.

Actualización porque ya pasó el tiempo que la suba era un aumento. Hoy se pelea por no quedar en el furgón de cola de la inflación. Y en esa lucha los estibadores del Supa picaron adelante. El gremio cerró el 30% en una sola cuota a partir del 1 de marzo.

La actualización no la pagan directamente los armadores, ($ 941 por cada jornal de 6 horas que cumpla un trabajador del fresco y/o del congelado). Entre los estibadores y los dueños de los barcos aparecen otros empresarios. Los referentes de las Empresas de Servicios Portuarios de Estibaje (Espes), las cooperativas que emplean a los estibadores monotributistas, pero afiliados al Supa. Rarezas solo distinguibles en nuestros muelles.

En el primer trimestre del año pasado se descargaron en este puerto 90.870 toneladas. Hasta el 26 de marzo, se llevaban descargadas 73.848 con una activa participación de la flota congeladora.  Con gran parte de la flota fresquera amarrada a los muelles, poco más habrá que sumar en los días que faltan para completar el trimestre.  Con la continua disminución de los desembarques, la suba en el costo por los mayores salarios impacta de manera relativa.

Por la tripulación de los barcos fresqueros y congeladores negocia el Somu, puesto que el Simape tiene el aval suspendido para acordar en paritarias. La única pista ha sido el acuerdo que firmaron con la flota potera: 28% en una sola cuota. “No somos más una tarjeta de crédito”, avisó Rubén Manno, el referente de la Seccional Mar del Plata, dejando en claro que lo que se firme para los fresqueros marplatenses, no será desdoblado.

Con la reducción del nivel de actividad, con barcos flotando largo tiempo en el puerto, con poca gente efectiva por la que pagar la garantía, que encima en algunos casos no llega siquiera al mínimo vital y móvil, aumentar salarios no mueve el amperímetro. Los costos para mover los barcos y el bajo precio del pescado son determinantes para fomentar la parálisis.

La situación cambia con el personal registrado porque ahí todos tienen una garantía más alta. En la primera reunión Fernando Rivera, presidente de CaIPA, como Cristina Ledesma, líder del Soip, expusieron a su turno los padecimientos que tienen sus representados. Y casi que lloraron juntos

“Podemos hablar de cualquier porcentaje que algunas empresas no podrán pagarlo”, resumió Rivera. “La gente quiere el aumento, ya. Pero más quiere trabajar mejor”, dice Ledesma para reflejar el orden de prioridades que invade a los delegados del gremio.

Parece haber un abismo entre una y otra orilla. No hay mucho tiempo para tender puentes. Después de Semana Santa las partes volverán a encontrarse para nadar en sentido opuesto. Entre los fileteros hay una idea dominate: pedir un 40% para terminar cerrando en un 35%. Si lo logran, revalidarían sus pergaminos como el gremio que mejor negocia. En el 2014 la regla fue el 27% y ellos consiguieron el 31%.

En CaIPA buscan pagos desdoblados. Una parte -se estirarían hasta el 20% para el primer semestre- y lo que falta, después de la primavera, significaría maquillar sus balances en rojo. Solimeno, que no le da trabajo a sus obreros registrados y prefiere vender el pescado entero, vendió uno de sus barcos “para pagar deudas”, según confesó “Tony” al portal de noticias Pescare.

En la cámara también piensan en sumas no remunerativas, que impactan en el bolsillo y no eleva las cargas sociales y previsionales. Al menos hasta el año que viene que por ley deben incorporarse al recibo. Pocos en la pesca marplatense piensan a tan largo plazo. “Si tus ingresos nada tienen que ver con tus egresos y cuanto más trabajas, más perdés, es lógico que este todo parado”, explica Rivera, que evita anticipar porcentajes.

Las empresas que contratan cooperativas, como las alineadas a Cafrexport, que el año pasado a esta altura habían dado un aumento a cuenta del cierre paritario del Soip para aliviar tensiones, en este 2015 se mantienen con los valores del año pasado. Ledesma pidió la suma a cuenta en febrero. Ahora ya quiere todo en un pago.

Los que sí acordaron esta modalidad fueron los obreros navales del Saon con la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata. Fue un 14% desdoblado en febrero y marzo, hasta cerrar la paritaria en las próximas semanas. La actividad es un oasis en medio del desierto portuario: el nivel de actividad permite pagar horas extras y en muchos talleres y astilleros pagan incluso por sobre lo que marca el convenio. “Es la única manera de retener al personal calificado”, reveló Enrique Godoy, de TecnoPesca y dirigente de la cámara.

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Paritarias portuarias: entre la actualización y la parálisis

Los gremios vinculados con la industria pesquera negocian con la patronal en un tiempo de caída de desembarques y reducción del empleo.

La industria pesquera y las actividades vinculantes en el puerto generan en Mar del Plata miles de puestos de trabajo directos que a esta altura del año cerraron o animan la negociación paritaria.

El número de empleos que genera el sector es impreciso porque no hay forma de saberlo con rigurosidad. La pesca es un sector elástico,  con niveles de actividad que ayer estuvieron en la cima de la montaña con un dólar competitivo tras la devaluación y hoy, más literal que nunca, en el fondo del mar, con el mismo dólar, pero retrasado, altos costos internos e impactados por variables internacionales, como la devaluación del Euro o del Real, más cerquita.

Lo que queda de la pesca moviéndose al paso raudo de una babosa, la multiplicidad de gremios que se vinculan más adelante y más atrás de su cadena productiva se suben a la mesa de negociaciones para actualizar salarios.

Actualización porque ya pasó el tiempo que la suba era un aumento. Hoy se pelea por no quedar en el furgón de cola de la inflación. Y en esa lucha los estibadores del Supa picaron adelante. El gremio cerró el 30% en una sola cuota a partir del 1 de marzo.

La actualización no la pagan directamente los armadores, ($ 941 por cada jornal de 6 horas que cumpla un trabajador del fresco y/o del congelado). Entre los estibadores y los dueños de los barcos aparecen otros empresarios. Los referentes de las Empresas de Servicios Portuarios de Estibaje (Espes), las cooperativas que emplean a los estibadores monotributistas, pero afiliados al Supa. Rarezas solo distinguibles en nuestros muelles.

En el primer trimestre del año pasado se descargaron en este puerto 90.870 toneladas. Hasta el 26 de marzo, se llevaban descargadas 73.848 con una activa participación de la flota congeladora.  Con gran parte de la flota fresquera amarrada a los muelles, poco más habrá que sumar en los días que faltan para completar el trimestre.  Con la continua disminución de los desembarques, la suba en el costo por los mayores salarios impacta de manera relativa.

Por la tripulación de los barcos fresqueros y congeladores negocia el Somu, puesto que el Simape tiene el aval suspendido para acordar en paritarias. La única pista ha sido el acuerdo que firmaron con la flota potera: 28% en una sola cuota. “No somos más una tarjeta de crédito”, avisó Rubén Manno, el referente de la Seccional Mar del Plata, dejando en claro que lo que se firme para los fresqueros marplatenses, no será desdoblado.

Con la reducción del nivel de actividad, con barcos flotando largo tiempo en el puerto, con poca gente efectiva por la que pagar la garantía, que encima en algunos casos no llega siquiera al mínimo vital y móvil, aumentar salarios no mueve el amperímetro. Los costos para mover los barcos y el bajo precio del pescado son determinantes para fomentar la parálisis.

La situación cambia con el personal registrado porque ahí todos tienen una garantía más alta. En la primera reunión Fernando Rivera, presidente de CaIPA, como Cristina Ledesma, líder del Soip, expusieron a su turno los padecimientos que tienen sus representados. Y casi que lloraron juntos

“Podemos hablar de cualquier porcentaje que algunas empresas no podrán pagarlo”, resumió Rivera. “La gente quiere el aumento, ya. Pero más quiere trabajar mejor”, dice Ledesma para reflejar el orden de prioridades que invade a los delegados del gremio.

Parece haber un abismo entre una y otra orilla. No hay mucho tiempo para tender puentes. Después de Semana Santa las partes volverán a encontrarse para nadar en sentido opuesto. Entre los fileteros hay una idea dominate: pedir un 40% para terminar cerrando en un 35%. Si lo logran, revalidarían sus pergaminos como el gremio que mejor negocia. En el 2014 la regla fue el 27% y ellos consiguieron el 31%.

En CaIPA buscan pagos desdoblados. Una parte -se estirarían hasta el 20% para el primer semestre- y lo que falta, después de la primavera, significaría maquillar sus balances en rojo. Solimeno, que no le da trabajo a sus obreros registrados y prefiere vender el pescado entero, vendió uno de sus barcos “para pagar deudas”, según confesó “Tony” al portal de noticias Pescare.

En la cámara también piensan en sumas no remunerativas, que impactan en el bolsillo y no eleva las cargas sociales y previsionales. Al menos hasta el año que viene que por ley deben incorporarse al recibo. Pocos en la pesca marplatense piensan a tan largo plazo. “Si tus ingresos nada tienen que ver con tus egresos y cuanto más trabajas, más perdés, es lógico que este todo parado”, explica Rivera, que evita anticipar porcentajes.

Las empresas que contratan cooperativas, como las alineadas a Cafrexport, que el año pasado a esta altura habían dado un aumento a cuenta del cierre paritario del Soip para aliviar tensiones, en este 2015 se mantienen con los valores del año pasado. Ledesma pidió la suma a cuenta en febrero. Ahora ya quiere todo en un pago.

Los que sí acordaron esta modalidad fueron los obreros navales del Saon con la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata. Fue un 14% desdoblado en febrero y marzo, hasta cerrar la paritaria en las próximas semanas. La actividad es un oasis en medio del desierto portuario: el nivel de actividad permite pagar horas extras y en muchos talleres y astilleros pagan incluso por sobre lo que marca el convenio. “Es la única manera de retener al personal calificado”, reveló Enrique Godoy, de TecnoPesca y dirigente de la cámara.

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