0223.com.ar
El último que apague la luz

El último que apague la luz

Roberto Garrone

Lejos los cruceros, espantado el porta contenedor por la imposibilidad de amarrar en el muelle, por la falta de trabajo se fue del puerto la lancha multipropósito. Postales de una decadencia sin fin.

Mientras desde el Consorcio Portuario aseguran que la semana próxima estaría una draga en Mar del Plata (sin mencionar cuál, por cuánto tiempo y con qué presupuesto de obra), para restablecer el servicio de porta contenedores, interrumpido hace dos semanas por falta de calado en el muelle de amarre en la sección IX, el puerto marplatense sigue emitiendo señales preocupantes.

En el Consorcio aseguran que el puerto está plenamente operativo pero van a dragar para que el barco opere con “más holgura”. Así dice el comunicado que hicieron circular en las últimas horas.

Una tomada de pelo para quienes desean conservar la dignidad de un trabajo sustentable, como los más de 500 estibadores que pidieron una audiencia con el gobernador, Daniel Scioli a quien le formularán la pregunta del millón.

“Queremos que nos cuente qué quiere hacer con el puerto, por qué lo ha marginado de esta forma”, asegura Carlos Mezzamico, pope del Supa, el gremio que agrupa a los estibadores que miran el horizonte y ya no ven la silueta del “Henriette Schulte”, la nave de MSC, que pegó el portazo por inseguridad para permanecer en el puerto. “Queremos que nos hable como Gobernador, no como candidato a Presidente”, piden en el Supa.

Pueden tomar como respuesta el comunicado del Consorcio en que intentan tapar el sol con la mano. Desde hace casi tres años el puerto marplatense está intervenido y a merced de funcionarios cuyo mérito supremo ha sido ser fiel al diputado, ahora comisario sin uniforme, Rodolfo Adrián Iriart.

Matías Machinandiarena ofició de tal durante dos años y ahora Jorge Hidalgo es un interventor encubierto como único integrante del Directorio;  una figura decorativa de una administración que no está a la altura de las circunstancias.

Una gestión que no hace lo urgente, como mantener la poca profundidad alcanzada en el muelle y el radio de giro, pero si lo decorativo. Las recientes obras de mejoras, como la demarcación horizontal en sus principales arterias internas, pintado de cordones, pabellones sanitarios en muelles, forestación, provisión de servicios y recolección de residuos tuvieron un común denominador.

La encargada del proceso de contratación de los servicios mencionados fue la arquitecta Mariela Iturralde. Exjefa del Departamento Técnico del Consorcio, la profesional fue noticia en julio del 2012 cuando en un control rutinario de Prefectura, descubrieron que una camioneta de la administración portuaria, en la que viajaba Iturralde, había una carga de 200 kilos de cobre del predio de Elevadores Mar del Plata.

Prefectura inició una causa por robo y giró las actuaciones a la Secretaría 8 del Juzgado 3 de la Justicia Federal de Mar del Plata. La empleada estuvo demorada un par de horas. Los electricistas que la acompañaban en el vehículo recuperaron la libertad al día siguiente.

Tres años después, Iturralde es Jefa del área de Mantenimiento del Consorcio. No ocupa ese cargo por ser especialista en metales, precisamente. Como tampoco Daniel Sosa, exresponsable del Plan Estratégico (¿?), y actual director de Control y Fiscalización de Pesca Provincia llegó al cargo para proteger la riqueza ictícola de los bonaerenses. Ni la corvina en Samborombom, ni el gatuzo, que sigue entrando indiscriminadamente desde los balnearios del sur bonaerense para ser procesado en plantas clandestinas del puerto.

La respuesta que llega de La Plata sobre por qué Scioli no termina de conformar el Directorio y completar las 10 sillas restantes con representantes de la actividad pesquera y portuaria es la misma desde hace mucho. “No quiere heridos  y descontentos en vísperas de elecciones”, argumentan. Así piensa el Gobernador que ansía ser Presidente. Tiemblan los grupos concentrados del poder económico nacional.

El poder político municipal, que gastó más de un millón de pesos en organizar el seminario iberoamericano de Cruceros en la Terminal invicta, tras dos semanas no ha pronunciado palabras de la salida de Mar del Plata de la hoja de ruta del porta contenedor. Aunque estén en peligro cientos de fuentes de trabajo y el puerto ya no tenga espacio para tantas manchas vergonzantes. Ni una sola.

En los últimos días se supo que la terminal marítima local se quedó sin el servicio de la lancha multipropósito “Marina 1”, que habilitada por la Secretaría de Transporte de la Nación y la Prefectura Naval Argentina, había comenzado a trabajar en marzo del 2011.

La embarcación, propiedad de la firma armadora “Asistencias Mdq SA”, fue vendida a una firma que ya la transportó por ruta hacia su nuevo destino: el puerto de Punta Quilla, provincia de Santa Cruz.

En la Patagonia parece que  tendrá más actividad que en el principal puerto pesquero del país, de la perla industrial del atlántico que revalida pergaminos como capital nacional del tiempo libre forzoso. En Santa Cruz hay exploración petrolera y, tal vez, menos falacias que por estas playas.

La presencia de la Marina 1 en el puerto local implicaba una mejora de las condiciones de seguridad de la estación marítima ya que intervenía en incendios, transportaba pasajeros, prácticos, personas heridas, tendía barreras anti derrames y podía hacer batimetrías.

Ahora el servicio está acéfalo y la última vez que entró el buque de porta contenedores, Marcelo Smith, el práctico que realizó la maniobra de amarre, fue transportado en un bote semi rígido de la Prefectura Naval Argentina. 

Además de la poca actividad que generaba el puerto –fueron pocos los barcos capaces de sortear la trampa de arena- la firma armadora debió afrontar un costo por uso de puerto “excesivo”, según manifestaron los propios armadores en notas que oportunamente le enviaron al Consorcio Portuario. La última tarifa rondaba los 6 mil pesos mensuales.

La lancha subió a dique en la parcela 28-A el pasado 31 de marzo, despidiéndose de las aguas del puerto marplatense. El permisionario de dicho predio es TPA, la misma empresa naval que construyó la embarcación, allá por el 2009. 

Hace unas semanas en dicho varadero se produjo un serio incidente. La maniobra de halaje (sacar del agua) al barco pesquero Galemar no resultó como todos esperaban. Cedió parte de la estructura, se rompió la grada y se desmoronó la parrilla central. El barco quedó encajado y más allá de varios intentos, no ha podido avanzar ni retroceder

Ese varadero es público, de todos los bonaerenses. Desde la empresa aseguraron estar trabajando con todo su personal para solucionar el problema. Aspiran a poder sacar el barco para liberar el espacio y poder comenzar con las tareas de reparación. 

El Consorcio es el encargado de ejercer la auto tutela del varadero en la parcela 28-A.  El desastre que hizo Franco Barillari como permisionario en la década pasada no tuvo ningún costo para el empresario pesquero. Pero el celo que mostraron las autoridades portuarias cuando el predio fue ocupado por Astillero Unión, a principios del 2014, no luce tras la maniobra fallida del Galemar. 

Por un tiempo la “Marina 1”  será la última embarcación en subir y bajar de las gradas del varadero. Cuando comenzó a prestar servicio, cuatro años atrás, la lancha multipropósito fue declarada “De Interés” por la Municipalidad. 

“Porque está dirigido a la modernización de los servicios portuarios, porque se trata de inversiones genuinas y de origen marplatense y, especialmente, por ser un bien de capital fabricado en nuestra ciudad por la industria naval local”, consideró Horacio Tettamanti, por entonces titular de la Secretaria de la Producción.

Quién declarará, alguna vez, “De Interés”, al puerto marplatense.

Comentarios de usuarios de 0223
Comentarios de usuarios de facebook

El último que apague la luz

Lejos los cruceros, espantado el porta contenedor por la imposibilidad de amarrar en el muelle, por la falta de trabajo se fue del puerto la lancha multipropósito. Postales de una decadencia sin fin.

Mientras desde el Consorcio Portuario aseguran que la semana próxima estaría una draga en Mar del Plata (sin mencionar cuál, por cuánto tiempo y con qué presupuesto de obra), para restablecer el servicio de porta contenedores, interrumpido hace dos semanas por falta de calado en el muelle de amarre en la sección IX, el puerto marplatense sigue emitiendo señales preocupantes.

En el Consorcio aseguran que el puerto está plenamente operativo pero van a dragar para que el barco opere con “más holgura”. Así dice el comunicado que hicieron circular en las últimas horas.

Una tomada de pelo para quienes desean conservar la dignidad de un trabajo sustentable, como los más de 500 estibadores que pidieron una audiencia con el gobernador, Daniel Scioli a quien le formularán la pregunta del millón.

“Queremos que nos cuente qué quiere hacer con el puerto, por qué lo ha marginado de esta forma”, asegura Carlos Mezzamico, pope del Supa, el gremio que agrupa a los estibadores que miran el horizonte y ya no ven la silueta del “Henriette Schulte”, la nave de MSC, que pegó el portazo por inseguridad para permanecer en el puerto. “Queremos que nos hable como Gobernador, no como candidato a Presidente”, piden en el Supa.

Pueden tomar como respuesta el comunicado del Consorcio en que intentan tapar el sol con la mano. Desde hace casi tres años el puerto marplatense está intervenido y a merced de funcionarios cuyo mérito supremo ha sido ser fiel al diputado, ahora comisario sin uniforme, Rodolfo Adrián Iriart.

Matías Machinandiarena ofició de tal durante dos años y ahora Jorge Hidalgo es un interventor encubierto como único integrante del Directorio;  una figura decorativa de una administración que no está a la altura de las circunstancias.

Una gestión que no hace lo urgente, como mantener la poca profundidad alcanzada en el muelle y el radio de giro, pero si lo decorativo. Las recientes obras de mejoras, como la demarcación horizontal en sus principales arterias internas, pintado de cordones, pabellones sanitarios en muelles, forestación, provisión de servicios y recolección de residuos tuvieron un común denominador.

La encargada del proceso de contratación de los servicios mencionados fue la arquitecta Mariela Iturralde. Exjefa del Departamento Técnico del Consorcio, la profesional fue noticia en julio del 2012 cuando en un control rutinario de Prefectura, descubrieron que una camioneta de la administración portuaria, en la que viajaba Iturralde, había una carga de 200 kilos de cobre del predio de Elevadores Mar del Plata.

Prefectura inició una causa por robo y giró las actuaciones a la Secretaría 8 del Juzgado 3 de la Justicia Federal de Mar del Plata. La empleada estuvo demorada un par de horas. Los electricistas que la acompañaban en el vehículo recuperaron la libertad al día siguiente.

Tres años después, Iturralde es Jefa del área de Mantenimiento del Consorcio. No ocupa ese cargo por ser especialista en metales, precisamente. Como tampoco Daniel Sosa, exresponsable del Plan Estratégico (¿?), y actual director de Control y Fiscalización de Pesca Provincia llegó al cargo para proteger la riqueza ictícola de los bonaerenses. Ni la corvina en Samborombom, ni el gatuzo, que sigue entrando indiscriminadamente desde los balnearios del sur bonaerense para ser procesado en plantas clandestinas del puerto.

La respuesta que llega de La Plata sobre por qué Scioli no termina de conformar el Directorio y completar las 10 sillas restantes con representantes de la actividad pesquera y portuaria es la misma desde hace mucho. “No quiere heridos  y descontentos en vísperas de elecciones”, argumentan. Así piensa el Gobernador que ansía ser Presidente. Tiemblan los grupos concentrados del poder económico nacional.

El poder político municipal, que gastó más de un millón de pesos en organizar el seminario iberoamericano de Cruceros en la Terminal invicta, tras dos semanas no ha pronunciado palabras de la salida de Mar del Plata de la hoja de ruta del porta contenedor. Aunque estén en peligro cientos de fuentes de trabajo y el puerto ya no tenga espacio para tantas manchas vergonzantes. Ni una sola.

En los últimos días se supo que la terminal marítima local se quedó sin el servicio de la lancha multipropósito “Marina 1”, que habilitada por la Secretaría de Transporte de la Nación y la Prefectura Naval Argentina, había comenzado a trabajar en marzo del 2011.

La embarcación, propiedad de la firma armadora “Asistencias Mdq SA”, fue vendida a una firma que ya la transportó por ruta hacia su nuevo destino: el puerto de Punta Quilla, provincia de Santa Cruz.

En la Patagonia parece que  tendrá más actividad que en el principal puerto pesquero del país, de la perla industrial del atlántico que revalida pergaminos como capital nacional del tiempo libre forzoso. En Santa Cruz hay exploración petrolera y, tal vez, menos falacias que por estas playas.

La presencia de la Marina 1 en el puerto local implicaba una mejora de las condiciones de seguridad de la estación marítima ya que intervenía en incendios, transportaba pasajeros, prácticos, personas heridas, tendía barreras anti derrames y podía hacer batimetrías.

Ahora el servicio está acéfalo y la última vez que entró el buque de porta contenedores, Marcelo Smith, el práctico que realizó la maniobra de amarre, fue transportado en un bote semi rígido de la Prefectura Naval Argentina. 

Además de la poca actividad que generaba el puerto –fueron pocos los barcos capaces de sortear la trampa de arena- la firma armadora debió afrontar un costo por uso de puerto “excesivo”, según manifestaron los propios armadores en notas que oportunamente le enviaron al Consorcio Portuario. La última tarifa rondaba los 6 mil pesos mensuales.

La lancha subió a dique en la parcela 28-A el pasado 31 de marzo, despidiéndose de las aguas del puerto marplatense. El permisionario de dicho predio es TPA, la misma empresa naval que construyó la embarcación, allá por el 2009. 

Hace unas semanas en dicho varadero se produjo un serio incidente. La maniobra de halaje (sacar del agua) al barco pesquero Galemar no resultó como todos esperaban. Cedió parte de la estructura, se rompió la grada y se desmoronó la parrilla central. El barco quedó encajado y más allá de varios intentos, no ha podido avanzar ni retroceder

Ese varadero es público, de todos los bonaerenses. Desde la empresa aseguraron estar trabajando con todo su personal para solucionar el problema. Aspiran a poder sacar el barco para liberar el espacio y poder comenzar con las tareas de reparación. 

El Consorcio es el encargado de ejercer la auto tutela del varadero en la parcela 28-A.  El desastre que hizo Franco Barillari como permisionario en la década pasada no tuvo ningún costo para el empresario pesquero. Pero el celo que mostraron las autoridades portuarias cuando el predio fue ocupado por Astillero Unión, a principios del 2014, no luce tras la maniobra fallida del Galemar. 

Por un tiempo la “Marina 1”  será la última embarcación en subir y bajar de las gradas del varadero. Cuando comenzó a prestar servicio, cuatro años atrás, la lancha multipropósito fue declarada “De Interés” por la Municipalidad. 

“Porque está dirigido a la modernización de los servicios portuarios, porque se trata de inversiones genuinas y de origen marplatense y, especialmente, por ser un bien de capital fabricado en nuestra ciudad por la industria naval local”, consideró Horacio Tettamanti, por entonces titular de la Secretaria de la Producción.

Quién declarará, alguna vez, “De Interés”, al puerto marplatense.

Conectar
Crear cuenta
Redimensionar