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Espinaca gratinada, huevo poché y pan casero

Espinaca gratinada, huevo poché y pan casero

Por Javier Díaz

Este fin de semana los invitamos a realizar una receta muy rica que sólo requiere de atención en el momento de la preparación: espinaca gratinada, huevo poché y pan casero.

Receta

Hoy vamos a ver cómo se hace un huevo pocheado, una preparación que puede usarse tanto para almuerzos como para desayunos. La idea de esta cocción es que se cocine la clara y la yema quede jugosa. Hoy están de moda los huevos a baja temperatura, con cocción controlada con termómetro a 62°, para que su cocción sea perfecta y la cremosidad de la yema sea excelente.

Podemos hacerlo de dos maneras: la clásica es poner agua en una olla y un poco antes de que hierva le agregamos un chorro de vinagre, metemos una cuchara y hacemos girar el agua, que se arremoline (tampoco un tornado). Ahí vamos a cascar el huevo y lo dejamos caer suavemente sobre el agua. Esto va a hacer que la clara envuelva la yema y que se cocine suavemente.

Otra forma más simple es dejar un aro o una cazuela sobre la mesa, cubrirla con un cuadrado grande de papel film y hundir el centro, agregar unas gotas de aceite y el huevo, unir las puntas, dejar escapar el aire y atar. Así podemos hacer gran cantidad y cocinarlos en el momento que querramos en una olla de agua hirviendo.

A todo esto vamos a acompañarlo con una tostada de pan casero a la que le agregamos unas espinacas salteadas con ajo y queso rallado. Llevamos a gratinar y sobre esto ponemos el huevo.

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Espinaca gratinada, huevo poché y pan casero

Este fin de semana los invitamos a realizar una receta muy rica que sólo requiere de atención en el momento de la preparación: espinaca gratinada, huevo poché y pan casero.

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Hoy vamos a ver cómo se hace un huevo pocheado, una preparación que puede usarse tanto para almuerzos como para desayunos. La idea de esta cocción es que se cocine la clara y la yema quede jugosa. Hoy están de moda los huevos a baja temperatura, con cocción controlada con termómetro a 62°, para que su cocción sea perfecta y la cremosidad de la yema sea excelente.

Podemos hacerlo de dos maneras: la clásica es poner agua en una olla y un poco antes de que hierva le agregamos un chorro de vinagre, metemos una cuchara y hacemos girar el agua, que se arremoline (tampoco un tornado). Ahí vamos a cascar el huevo y lo dejamos caer suavemente sobre el agua. Esto va a hacer que la clara envuelva la yema y que se cocine suavemente.

Otra forma más simple es dejar un aro o una cazuela sobre la mesa, cubrirla con un cuadrado grande de papel film y hundir el centro, agregar unas gotas de aceite y el huevo, unir las puntas, dejar escapar el aire y atar. Así podemos hacer gran cantidad y cocinarlos en el momento que querramos en una olla de agua hirviendo.

A todo esto vamos a acompañarlo con una tostada de pan casero a la que le agregamos unas espinacas salteadas con ajo y queso rallado. Llevamos a gratinar y sobre esto ponemos el huevo.

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