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Se achica el tiempo para las respuestas reactivas

Se achica el tiempo para las respuestas reactivas

Roberto Garrone

Tras el último encuentro entre autoridades y actores pesqueros quedó en claro que lo único que puede movilizar a la flota está en los dos extremos de la cadena productiva: rebaja en el combustible para los barcos e incentivos para la exportación del pescado procesado en tierra.

Asoma un reflejo tenue de luz al final del túnel. Si se pudiera generalizar, esa fue la sensación que dominó a los actores productivos y sindicales que animan la industria pesquera local luego de participar de las reuniones que el viernes tuvieron con las autoridades nacionales y provinciales.

Después del caótico cónclave en el Consorcio Portuario de final de mayo, con gritos, reproches y estampidas anticipadas, no quedaba mucho hilo en el carretel para seguir jugando a los compasivos frente a un sector azotado por la suba de costos internos, la presión impositiva y el retraso cambiario, en un combo de pérdida de rentabilidad que provoca la parálisis del principal motor productivo de la ciudad.

Quizás porque fueron los que en aquella oportunidad se levantaron de la mesa antes que terminara la reunión luego que el Ministro Sarquis saliera con que el Acuerdo Programático Tripartito, firmado seis meses antes, no tenía fecha para la concreción de objetivos, o porque en los días previos habían amenazado con no participar de ninguna reunión, la primera puerta que golpeó la comitiva fue la de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera.

El Ministro de Agroindustria anticipó que la gobernadora Vidal había firmado la adenda para poner en marcha el fondo rotatorio de 200 millones de pesos anunciados en diciembre pasado al borde de la banquina chica. La revolución tiene sus tiempos. Para fin de mes, primera semana de julio, ya debería estar disponible.

La idea de la autoridades es darle liquides a los armadores de barcos más chicos, artesanales y costeros, para que saquen los barcos a pescar. Los costeros contaron los problemas que tienen para conseguir compradores de su captura, en estas próximas semanas, principalmente corvina rubia de la Bahía de Samborombón.

Ruben Burkaard, gerente de Coomarpes, la cooperativa que agrupa a la pesca de menor escala, detalló que parte de ese dinero servirá para que la empresa social compre el pescado y pueda pagar a los pocos días, de modo de aceitar la rueda. Todavía queda en cámaras frigoríficas cornalito, pescadilla y caballa que la flota pescó el año pasado y nadie quiso comprar.

Los armadores costeros se quejaban del bajo precio de la corvina, en el orden de los $10 por kilo y un mercado que demanda ejemplares de entre 300 y 700 gramos. La corvina no genera mano de obra en tierra. Se exporta entera como se pesca, luego de lavarla y clasificarla. En los últimos días hubo varios llamados a Coomarpes solicitando condiciones. “Es una señal positiva”, dijo el Gerente.

Entre los armadores fresqueros de altura no son optimistas con el fondo rotativo ni con el regreso de los subsidios para el personal de tierra. El ministro Villegas igual fue claro: los Repro bajarán para aquellos que muevan los barcos. No servirá para anestesiar el conflicto, avisó de cara a los referentes sindicales citados en el Distrito Vieja Usina. Prevén 50 millones de pesos que saldrán de Trabajo Nación.

El problema en este caso lo tiene la marinería. Muchos barcos colorados grandes, de más de 5 mil cajones, mueven en cuenta gotas y otros, directamente están parados, como los de Caputo. Y no saldrán a pescar con un subsidio de 3 mil por mes durante un semestre, como se evalúa. Pero ocurre que algunos armadores también tienen plantas procesadoras. Y en tierra Ledesma pretende que el beneficio alcance a la mayoría de los afiliados.

La flota de altura valora la rebaja en el costo de la cobertura del seguro a partir del papel protagónico que jugó Provincia ART. Sector con alto nivel de conflictividad y litigiosidad, la pesca abonaba alícuotas que superaban el 25% de la masa salarial de todos sus trabajadores. Una cifra gruesa para los que tienen a todos pagando según marca el convenio colectivo, en la que se nota una rebaja de entre 7 y 8 puntos. “En la flota costera y artesanal figuran montos muy por debajo de convenio”, confió un allegado a Villegas el viernes por la tarde.

La flota fresquera de altura pidió dos medidas puntuales para incentivar la pesca de merluza y otras especies y su elaboración en tierra. “De shock”, las definió Diego García Luchetti, presidente de la Cámara de Armadores. Insisten en poder acceder a un gasoil a precio distinto al del surtidor y que mejoren los reintegros a las exportaciones otorgándose una alícuota superior para el filet de merluza elaborado en tierra.

Hoy el esquema de reintegros para el filet elaborado en tierra no supera el 4%, similar a la merluza procesada a bordo en un barco factoría. Las autoridades anticiparon a los frigoríficos exportadores de Cafrexport, pymes que procesan en tierra buena parte de la merluza que se vende al mundo, que no hay posibilidades de ampliar los beneficios, sino que evalúan reestructurar el sistema. “Nadie pidió que le saquen nada a nadie”, dijo un industrial que participó del encuentro y espera que también le llegue el Repro.

La rebaja en el combustible es una promesa que recibe el sector desde que llenar los tanques implica más de la mitad de la facturación de la captura. Acá no hay novedades trascendentes. Si la plata sale del fondo rotativo no saben en qué términos y condiciones deben devolverla. Y se volvió a manejar la posibilidad que el Ministerio compre a un precio mayorista y luego distribuya. En ningún caso tiene una solución inmediata.

El combustible y los mejores reintegros al pescado procesado en tierra repercuten en los dos extremos de la cadena productiva. Generan una mejora en la rentabilidad de armadores y exportadores que permitiría a toda la cadena productiva destrabarse para correr con fluidez.

Los reintegros pueden estar incluidos en el anuncio oficial que se espera por estos días que desactivará el fantasma de los reembolsos exclusivos en puertos al sur del Río Colorado. El gobierno nacional evalúa quitar el incentivo a los puertos y otorgárselos a los productos.

En esa lista además de la fruta y la lana, se incluiría a la industria pesquera. No hay que olvidar que la mayoría del langostino que -para la tranquilidad de la sobredimensionada flota pesquera nacional, muestra otra vez una sobreabundancia extraordinaria-, sale por los puertos patagónicos.

La patronal acaba de cerrar el 25% de actualización salarial para los tripulantes como suma no remunerativa, y el Soip avisó que ese porcentaje es insuficiente para el personal de tierra y mandó señales que, al menos una parte, deberá ser remunerativa. Más costos a una mezcla de la que no sale rentabilidad.

La temporada de calamar se suspende por treinta días a la espera que crezcan los ejemplares al norte del 44º S y ya se extraña en las plantas de tierra la merluza que traían los más de 40 barcos que se fueron a pescar langostino al sur.

Los estibadores ya no tendrán qué descargar y los fileteros qué procesar porque faltan varios meses para que regresen los más de 40 barcos fresqueros que se fueron a pescar langostino.

La industria conservera sigue sufriendo con la importación indiscriminada de latas que llegan a las mismas góndolas donde intentan llegar ellos, pero a precios más baratos, y hay 700 fuentes de trabajo en riesgo, para las cuales solo puede haber Repro.

En este contexto, con varias amenazas latentes, no queda mucho margen para que lleguen las respuestas indispensables para reactivar lo poco que todavía queda en pie.

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Se achica el tiempo para las respuestas reactivas

Tras el último encuentro entre autoridades y actores pesqueros quedó en claro que lo único que puede movilizar a la flota está en los dos extremos de la cadena productiva: rebaja en el combustible para los barcos e incentivos para la exportación del pescado procesado en tierra.

Sarquis y Villegas tomando nota de los reclamos. Subsidios ante la falta de trabajo

Asoma un reflejo tenue de luz al final del túnel. Si se pudiera generalizar, esa fue la sensación que dominó a los actores productivos y sindicales que animan la industria pesquera local luego de participar de las reuniones que el viernes tuvieron con las autoridades nacionales y provinciales.

Después del caótico cónclave en el Consorcio Portuario de final de mayo, con gritos, reproches y estampidas anticipadas, no quedaba mucho hilo en el carretel para seguir jugando a los compasivos frente a un sector azotado por la suba de costos internos, la presión impositiva y el retraso cambiario, en un combo de pérdida de rentabilidad que provoca la parálisis del principal motor productivo de la ciudad.

Quizás porque fueron los que en aquella oportunidad se levantaron de la mesa antes que terminara la reunión luego que el Ministro Sarquis saliera con que el Acuerdo Programático Tripartito, firmado seis meses antes, no tenía fecha para la concreción de objetivos, o porque en los días previos habían amenazado con no participar de ninguna reunión, la primera puerta que golpeó la comitiva fue la de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera.

El Ministro de Agroindustria anticipó que la gobernadora Vidal había firmado la adenda para poner en marcha el fondo rotatorio de 200 millones de pesos anunciados en diciembre pasado al borde de la banquina chica. La revolución tiene sus tiempos. Para fin de mes, primera semana de julio, ya debería estar disponible.

La idea de la autoridades es darle liquides a los armadores de barcos más chicos, artesanales y costeros, para que saquen los barcos a pescar. Los costeros contaron los problemas que tienen para conseguir compradores de su captura, en estas próximas semanas, principalmente corvina rubia de la Bahía de Samborombón.

Ruben Burkaard, gerente de Coomarpes, la cooperativa que agrupa a la pesca de menor escala, detalló que parte de ese dinero servirá para que la empresa social compre el pescado y pueda pagar a los pocos días, de modo de aceitar la rueda. Todavía queda en cámaras frigoríficas cornalito, pescadilla y caballa que la flota pescó el año pasado y nadie quiso comprar.

Los armadores costeros se quejaban del bajo precio de la corvina, en el orden de los $10 por kilo y un mercado que demanda ejemplares de entre 300 y 700 gramos. La corvina no genera mano de obra en tierra. Se exporta entera como se pesca, luego de lavarla y clasificarla. En los últimos días hubo varios llamados a Coomarpes solicitando condiciones. “Es una señal positiva”, dijo el Gerente.

Entre los armadores fresqueros de altura no son optimistas con el fondo rotativo ni con el regreso de los subsidios para el personal de tierra. El ministro Villegas igual fue claro: los Repro bajarán para aquellos que muevan los barcos. No servirá para anestesiar el conflicto, avisó de cara a los referentes sindicales citados en el Distrito Vieja Usina. Prevén 50 millones de pesos que saldrán de Trabajo Nación.

El problema en este caso lo tiene la marinería. Muchos barcos colorados grandes, de más de 5 mil cajones, mueven en cuenta gotas y otros, directamente están parados, como los de Caputo. Y no saldrán a pescar con un subsidio de 3 mil por mes durante un semestre, como se evalúa. Pero ocurre que algunos armadores también tienen plantas procesadoras. Y en tierra Ledesma pretende que el beneficio alcance a la mayoría de los afiliados.

La flota de altura valora la rebaja en el costo de la cobertura del seguro a partir del papel protagónico que jugó Provincia ART. Sector con alto nivel de conflictividad y litigiosidad, la pesca abonaba alícuotas que superaban el 25% de la masa salarial de todos sus trabajadores. Una cifra gruesa para los que tienen a todos pagando según marca el convenio colectivo, en la que se nota una rebaja de entre 7 y 8 puntos. “En la flota costera y artesanal figuran montos muy por debajo de convenio”, confió un allegado a Villegas el viernes por la tarde.

La flota fresquera de altura pidió dos medidas puntuales para incentivar la pesca de merluza y otras especies y su elaboración en tierra. “De shock”, las definió Diego García Luchetti, presidente de la Cámara de Armadores. Insisten en poder acceder a un gasoil a precio distinto al del surtidor y que mejoren los reintegros a las exportaciones otorgándose una alícuota superior para el filet de merluza elaborado en tierra.

Hoy el esquema de reintegros para el filet elaborado en tierra no supera el 4%, similar a la merluza procesada a bordo en un barco factoría. Las autoridades anticiparon a los frigoríficos exportadores de Cafrexport, pymes que procesan en tierra buena parte de la merluza que se vende al mundo, que no hay posibilidades de ampliar los beneficios, sino que evalúan reestructurar el sistema. “Nadie pidió que le saquen nada a nadie”, dijo un industrial que participó del encuentro y espera que también le llegue el Repro.

La rebaja en el combustible es una promesa que recibe el sector desde que llenar los tanques implica más de la mitad de la facturación de la captura. Acá no hay novedades trascendentes. Si la plata sale del fondo rotativo no saben en qué términos y condiciones deben devolverla. Y se volvió a manejar la posibilidad que el Ministerio compre a un precio mayorista y luego distribuya. En ningún caso tiene una solución inmediata.

El combustible y los mejores reintegros al pescado procesado en tierra repercuten en los dos extremos de la cadena productiva. Generan una mejora en la rentabilidad de armadores y exportadores que permitiría a toda la cadena productiva destrabarse para correr con fluidez.

Los reintegros pueden estar incluidos en el anuncio oficial que se espera por estos días que desactivará el fantasma de los reembolsos exclusivos en puertos al sur del Río Colorado. El gobierno nacional evalúa quitar el incentivo a los puertos y otorgárselos a los productos.

En esa lista además de la fruta y la lana, se incluiría a la industria pesquera. No hay que olvidar que la mayoría del langostino que -para la tranquilidad de la sobredimensionada flota pesquera nacional, muestra otra vez una sobreabundancia extraordinaria-, sale por los puertos patagónicos.

La patronal acaba de cerrar el 25% de actualización salarial para los tripulantes como suma no remunerativa, y el Soip avisó que ese porcentaje es insuficiente para el personal de tierra y mandó señales que, al menos una parte, deberá ser remunerativa. Más costos a una mezcla de la que no sale rentabilidad.

La temporada de calamar se suspende por treinta días a la espera que crezcan los ejemplares al norte del 44º S y ya se extraña en las plantas de tierra la merluza que traían los más de 40 barcos que se fueron a pescar langostino al sur.

Los estibadores ya no tendrán qué descargar y los fileteros qué procesar porque faltan varios meses para que regresen los más de 40 barcos fresqueros que se fueron a pescar langostino.

La industria conservera sigue sufriendo con la importación indiscriminada de latas que llegan a las mismas góndolas donde intentan llegar ellos, pero a precios más baratos, y hay 700 fuentes de trabajo en riesgo, para las cuales solo puede haber Repro.

En este contexto, con varias amenazas latentes, no queda mucho margen para que lleguen las respuestas indispensables para reactivar lo poco que todavía queda en pie.

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