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Sí, quiero

Sí, quiero

Por Mariano Suárez

Guillermo Montenegro salió a la cancha: recorre los barrios, encabeza actividades con representantes de la sociedad civil, charla con dirigentes y distintos actores de la ciudad en su carrera por la intendencia de Mar del Plata en 2019. Hasta ahora, se cuidó de no hablar públicamente de candidaturas, sino de trabajar por la ciudad.  Ya sumó apoyos dentro de Cambiemos y, lógicamente, generó algunos resquemores.

Vilma Baragiola y Carlos Arroyo ya salieron públicamente a marcarle la cancha. La jefa del bloque radical y el jefe comunal, además, confirmaron que en 2019 serán candidatos a intendente. Y en el entorno del exministro de Seguridad porteño festejaron esas declaraciones por partida doble: primero porque acusaron el golpe y segundo porque consideran un error el apresuramiento por hablar de candidaturas.

Faltan 14 meses para que se definan las candidaturas y 18 para las próximas elecciones. En política, es una eternidad. Puede pasar cualquier cosa. Y todos los que hoy se autoproclaman candidatos a intendente pueden quedar al margen de la competencia en cualquier momento. Sin embargo, hoy es esa realidad: un dirigente puro de Cambiemos que cuenta con el aval de las máximas referencias del partido y los dos dirigentes marplatenses con mayor nivel de conocimiento (Arroyo más desgastado que Vilma) que buscan imponer sus credenciales.

Montenegro tiene ritmo de campaña. En los últimos días, a través de sus redes sociales, compartió actividades en centros de jubilados, clubes barriales y otras entidades. Estuvo acompañado del senador vidalista Lucas Fiorini y, en una de las varias reuniones, recibió el apoyo explícito del intendente de Pinamar, Martín Yeza, uno de los niños mimados en el universo del Pro.

“Es un lujo que Montenegro, de cuya gestión muchos aprendimos, hoy esté liderando la construcción de un equipo para que Mar del Plata brille con todo su esplendor”, escribió Yeza en Twitter.

 

En su entorno, aseguran que el actual diputado nacional está decidido a caminar Mar del Plata. Es también el pedido que recibió de las máximas autoridades. Son conscientes de que no tiene conocimiento entre la población marplatense y que no le será fácil revertir la imagen de “porteño” que arrastra. De hecho, en los últimos días por las redes sociales, circularon los videos de 2015 en los que se postuló a intendente de San Isidro.

El fin de semana, el exembajador en Uruguay estuvo en el retiro espiritual que organizó Mauricio Macri en Chapadmalal. Charló con los ministros y secretarios y recibió apoyos en su nueva aventura.

Primero fue Baragiola la que le salió al cruce del diputado nacional. En una entrevista con un medio nacional anunció que será candidata en dos años. Antes señaló que su misión era trabajar por la ciudad, que era tiempo de gestionar, que su obligación era representar a los marplatenses desde su banca, pero finalmente no resistió la tentación y habló de 2019.

Hasta entonces, la concejal radical había optado por medir sus declaraciones: respaldo total a la gobernadora María Eugenia Vidal, frases ambiguas en relación a la gestión municipal y “ya habrá tiempo de hablar de candidaturas”.

 

Ahora, en cambio, lo dijo claramente: “Yo voy a ser candidata en 2019 y Montenegro sabe que acá hay candidatos”. ¿Por qué el cambio? Seguramente no es lo que hubiese querido, pero debía marcar su territorio para alertar a los dirigentes de Cambiemos que está dispuesta a dar batalla.

Arroyo reaccionó de manera similar, aunque a diferencia de Baragiola no había exhibido ni paciencia ni estrategia a la hora de declarar. De hecho, ya dijo que será candidato, al menos, quince veces, pese a que su relación con el gobierno provincial es cada vez más tensa y no logra encaminar la gestión en materia económica. El intendente desafía a la provincia –lo hizo el martes al pegarle a la Opds por los problemas con los residuos-, pero sigue necesitando de su asistencia para pagar los sueldos a fin de mes. Juega con fuego.

“¿Quién es Montenegro? A mí nadie me va a mandar ningún Virrey. Yo siempre cumplo lo que prometo. Dije que iba a ser intendente y ahora les digo que voy a volver a ser intendente”, lanzó.

 

Tanto Baragiola como Arroyo eligen hablar de números. “Lo mandaron a medir a Montenegro. No lo conoce nadie”, coinciden. Debe ser una de las pocas coincidencias que tienen ambos sectores. Y desde el entorno de la concejal radical tratan de afianzarse a una idea: “El Pro es una hoja de cálculo: el que mejor mida será el candidato”.

Mano a mano, dicen, Montenegro no tiene chances de derrotar a Baragiola. Pero el exministro de Seguridad no tiene intenciones de disputar un partido en cancha neutral: buscará a Vidal como DT y a funcionarios nacionales de asistentes. “Esto no es un capricho. Está charlado con María Eugenia (Vidal) y con Marcos (Peña), que coincidieron en que era una buena idea que Guillermo venga a Mar del Plata”, sostienen en el entorno del exminsitro.

Así, mientras el resto de las fuerzas no tiene en claro el rumbo y recién comienzan a trabajar en su rearmado, Cambiemos arrancó temprano una interna que promete jugosos capítulos de cara a 2019.

 

  

 

  

   

     

 

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Guillermo Montenegro salió a la cancha: recorre los barrios, encabeza actividades con representantes de la sociedad civil, charla con dirigentes y distintos actores de la ciudad en su carrera por la intendencia de Mar del Plata en 2019. Hasta ahora, se cuidó de no hablar públicamente de candidaturas, sino de trabajar por la ciudad.  Ya sumó apoyos dentro de Cambiemos y, lógicamente, generó algunos resquemores.

Vilma Baragiola y Carlos Arroyo ya salieron públicamente a marcarle la cancha. La jefa del bloque radical y el jefe comunal, además, confirmaron que en 2019 serán candidatos a intendente. Y en el entorno del exministro de Seguridad porteño festejaron esas declaraciones por partida doble: primero porque acusaron el golpe y segundo porque consideran un error el apresuramiento por hablar de candidaturas.

Faltan 14 meses para que se definan las candidaturas y 18 para las próximas elecciones. En política, es una eternidad. Puede pasar cualquier cosa. Y todos los que hoy se autoproclaman candidatos a intendente pueden quedar al margen de la competencia en cualquier momento. Sin embargo, hoy es esa realidad: un dirigente puro de Cambiemos que cuenta con el aval de las máximas referencias del partido y los dos dirigentes marplatenses con mayor nivel de conocimiento (Arroyo más desgastado que Vilma) que buscan imponer sus credenciales.

Montenegro tiene ritmo de campaña. En los últimos días, a través de sus redes sociales, compartió actividades en centros de jubilados, clubes barriales y otras entidades. Estuvo acompañado del senador vidalista Lucas Fiorini y, en una de las varias reuniones, recibió el apoyo explícito del intendente de Pinamar, Martín Yeza, uno de los niños mimados en el universo del Pro.

“Es un lujo que Montenegro, de cuya gestión muchos aprendimos, hoy esté liderando la construcción de un equipo para que Mar del Plata brille con todo su esplendor”, escribió Yeza en Twitter.

 

En su entorno, aseguran que el actual diputado nacional está decidido a caminar Mar del Plata. Es también el pedido que recibió de las máximas autoridades. Son conscientes de que no tiene conocimiento entre la población marplatense y que no le será fácil revertir la imagen de “porteño” que arrastra. De hecho, en los últimos días por las redes sociales, circularon los videos de 2015 en los que se postuló a intendente de San Isidro.

El fin de semana, el exembajador en Uruguay estuvo en el retiro espiritual que organizó Mauricio Macri en Chapadmalal. Charló con los ministros y secretarios y recibió apoyos en su nueva aventura.

Primero fue Baragiola la que le salió al cruce del diputado nacional. En una entrevista con un medio nacional anunció que será candidata en dos años. Antes señaló que su misión era trabajar por la ciudad, que era tiempo de gestionar, que su obligación era representar a los marplatenses desde su banca, pero finalmente no resistió la tentación y habló de 2019.

Hasta entonces, la concejal radical había optado por medir sus declaraciones: respaldo total a la gobernadora María Eugenia Vidal, frases ambiguas en relación a la gestión municipal y “ya habrá tiempo de hablar de candidaturas”.

 

Ahora, en cambio, lo dijo claramente: “Yo voy a ser candidata en 2019 y Montenegro sabe que acá hay candidatos”. ¿Por qué el cambio? Seguramente no es lo que hubiese querido, pero debía marcar su territorio para alertar a los dirigentes de Cambiemos que está dispuesta a dar batalla.

Arroyo reaccionó de manera similar, aunque a diferencia de Baragiola no había exhibido ni paciencia ni estrategia a la hora de declarar. De hecho, ya dijo que será candidato, al menos, quince veces, pese a que su relación con el gobierno provincial es cada vez más tensa y no logra encaminar la gestión en materia económica. El intendente desafía a la provincia –lo hizo el martes al pegarle a la Opds por los problemas con los residuos-, pero sigue necesitando de su asistencia para pagar los sueldos a fin de mes. Juega con fuego.

“¿Quién es Montenegro? A mí nadie me va a mandar ningún Virrey. Yo siempre cumplo lo que prometo. Dije que iba a ser intendente y ahora les digo que voy a volver a ser intendente”, lanzó.

 

Tanto Baragiola como Arroyo eligen hablar de números. “Lo mandaron a medir a Montenegro. No lo conoce nadie”, coinciden. Debe ser una de las pocas coincidencias que tienen ambos sectores. Y desde el entorno de la concejal radical tratan de afianzarse a una idea: “El Pro es una hoja de cálculo: el que mejor mida será el candidato”.

Mano a mano, dicen, Montenegro no tiene chances de derrotar a Baragiola. Pero el exministro de Seguridad no tiene intenciones de disputar un partido en cancha neutral: buscará a Vidal como DT y a funcionarios nacionales de asistentes. “Esto no es un capricho. Está charlado con María Eugenia (Vidal) y con Marcos (Peña), que coincidieron en que era una buena idea que Guillermo venga a Mar del Plata”, sostienen en el entorno del exminsitro.

Así, mientras el resto de las fuerzas no tiene en claro el rumbo y recién comienzan a trabajar en su rearmado, Cambiemos arrancó temprano una interna que promete jugosos capítulos de cara a 2019.

 

  

 

  

   

     

 

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