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“La mirada inocente tiene un confort que no goza la mirada crítica”

“La mirada inocente tiene un confort que no goza la mirada crítica”

Por Redacción 0223

Para el productor,  guionista y escritor Pedro Saborido hay una pérdida de la inocencia con respecto a los medios de comunicación. Cree que hay credulidad ante las acciones u omisiones.

Más allá de su extensa trayectoria como guionista radial, de ser la mitad del fenómeno de “Peter Capusotto y sus videos” y de su paso por el cine, Pedro Saborido aceptó el desafío que le propusieron y escribió un libro de cuentos de fútbol. O, cómo el prefiere decir, sobre la periferia del fútbol.

Saborido  se presentó en el ciclo Verano Planeta y habló con 0223 de otras cosas: la intensidad de trabajo, la cultura del aguante del hincha, la unidad del peronismo y la obligación de compartir con sus hijos la música que lo marcó o descubre cada día. Una lista de temas imposible de imaginar juntos, pero –que al igual del libro “Una historia de fútbol” es un verdadero seleccionado.

- Dedicas el libro a los que se nota que leíste. ¿Quienes son?

- No voy a cometer la indigna tarea de reconocerlos, por ellos, por una cuestión de decoro. Leí a mucha gente, argentinos, humoristas. No siempre a través de libros, sino a través de notas periodísticas en revistas. Vengo mas de la tv y siento que de alguna manera a pesar de la edad y el tiempo de trabajo se me nota cuando escribo, o yo lo noto, que escribo imitando a alguien, o copiando. Generalmente uno imita cuando hace algo artístico, muchas veces imita a los que admira. Después se mezcla con lo que mejor te sale, te gusta, lo que hay que hacer, lo que parece. Nombro a alguien y dicen ”mira el pobre tipo lo agarraste de maestro”. A los árboles se los conoce por los frutos y no quisiera ofender a nadie. La respuesta a la pregunta tiene que ver con eso, con que si hago algo en donde me siento medio novato, bastante novato.

- Con Capusotto hacían referencia a las temporadas limitadas y marcaban que les servía para no agotar ciertas ideas ni repetirse. Si bien el libro surge por las columnas que escribías en la revista “Un Caño” ¿cómo te sentiste teniendo una cantidad limitada de cuentos pero que necesitabas tener varios más en un tiempo determinado? 

- Lamento siempre que no haya más tiempo para hacer las cosas. Reconozco que una medida de tiempo y una fecha me concentran. Nada indica que en tres años hubiera escrito lo que escribí en tres meses. La mejor combinación hubiera sido escribir con la misma intensidad de esos tres meses durante tres años y quedarse con el diez por ciento del material y tirar el resto.

- ¿Y podés mantener la intensidad entonces?

No lo sé, capaz que sí. No me hago el canchero. Vos podes decir “los próximos cuatro meses voy a escribir sobre esto y voy a hacer 500 mil caracteres para quedarme con la mitad”. Eso te aseguraría un nivel de selección más interesante que decidir hacer 250 mil en la mitad del tiempo. Ninguna de las dos cosas asegura que las cosas sean buenas o malas. Si te puedo asegurar que es una cuestión estadística que cuanto más haces, más chances de que salga algo bueno. No es infalible el método, pero en tres intentos de algo te puede salir algo bárbaro; si en tres no sale algo bárbaro, podes hacer diez y por ahí sí. Siento que no es malo producir de más y elegir. En mi caso, con Diego trabajamos con muchísimas ideas, descartamos poco de lo que grabamos porque llegamos con una idea, pero descartamos muchas ed las ideas que se nos ocurren. De poder descartar más, lo haría y descartaría cosas que grabé pero que ya están en un sistema industrial y te empezás a parecer a cualquier sistema armado de producción. Una pizzería no hace 40 pizzas para servir la 20 mejores y tirar las otras 20. Tratás de quie salgan todas más o menos bien.

- Dijiste que descartarías cosas. ¿Sos de volver a ver programas viejos?

No vuelvo porque siempre que vuelvo encuentro fallas. Por eso trato de no volver a mirarlos. Salió en el momento que tenía que salir y ya está. Todo podría haber sido mejor. Ahora en ese momento lo hiciste y punto. Lo tuviste que hacer para que sea y para que salga, y lo hacés. El tiempo de lo perfectible quizás no existe. Haces cosas que el contexto la mejora, la persona que la vio está en un buen momento, tuvo sexo y por ahí ve mejor lo que vos hiciste. 

- Dijiste una vez que estabas en la periferia del fútbol. Recuerdo el segmento de “Cuatro gordos hablando de fútbol” y creo que cada vez se habla más de la periferia y de cosas anexas que del juego en sí. ¿Qué pensás sobre eso?

El futbol tiene una narración alrededor, con programas, su mundo que lo puede hacer más interesante que el propio juego. Por eso capaz que es entretenido ver dos tipos discutiendo y Pagani a los gritos más que un partido 0 a 0, con todos tirados atrás, trabado, tosco. Y vos decís “90 minutos de este plomo” y entonces aparece el relator que le mete sal, el comentarista que dice tal cosa, contar chistes y empieza a ser más entretenido eso. Vos no estas frente a un partido, vos estas frente a un partido contado por dos tipos, narrado de una manera. Si de pronto ese partido espantoso le sumamos mas cámaras, un dron, nos vamos entreteniendo con otras cosas. Voy a ponchar la cámara y que aparezca una chica y vos digas “una chica, un nene, mira el coso ese”. En la medida que se vean otras cosas se puede parecer más entretenido. Un periodista me dijo que no soporta los 90 minutos y que pedía que le pasen los mejores minutos. El fútbol empieza tener un montón de cosas alrededor que empiezan a ser tan divertidas como el partido en sí.

- ¿Cuántos de los personajes que veías en la cancha están en el libro?

- Así con exactitud ninguno. Que tengan pedazos de personas sí, pero todos tienen un pedazo de alguna persona que conocí mezclada con otra con rasgos exagerados. Con los límites de cierta realidad física que podemos acceder desde nuestra percepción. Pero muchos de esos personajes hablan como gente que conozco aunque las circunstancias estén exageradas.

- ¿Cómo te llevás con la cultura del aguante y con el hincha que busca protagonismo?

No me llevo porque no le doy mucha bola. Es una intensidad emocional que se da en determinado momento, un momento de éxtasis y no hay que pretender que sea más que eso. Darle un criterio de lógica o verlo racionalmente es un error. No tengo por qué entender, valorar, apreciar o  despreciar tu pasión, por ejemplo, por Aldosivi. Está bárbaro. Si una persona trata de ejemplificar esa pasión fuera de la lógica y dice “soy tan hincha que tengo el auto pintado de amarillo; el día que nació mi hijo fui a ver a Aldosivi y dejé a mi mujer sola; cuando enterraron a mi padre no fui y fui a ver a Aldosivi; cuando jugó en Bélgica vendía la casa y lo fui a ver” es que la demostración de la pasión es todo lo que dejó por el equipo. Hacé lo que quieras pero no lastimes a nadie. Es interesante la pregunta para ver que se quiere demostrar cual apasionado soy. Yo no lo haría, pero es tu elección. Pero sin lastimar a nadie porque si yo soy de Kimberley y vos me tiras una silla, ahí no estoy de acuerdo que tu pasión se exprese así.

Medios, peronismo y rock

- Uno de los personajes del libro es un locutor que lee tan rápido que mete mensajes subliminales durante las tandas. Hablemos de medios de comunicación: ¿son muy hábiles o muy burdos para dar sus mensajes?

No tengo claro si son más burdos o más hábiles. Creo que parecen más burdos, quizás por la certeza con la que miramos, la perdida de la inocencia. Nuestra inocencia en base a lo que era un medio de comunicación no está más. El periodismo y la prensa independiente deben existir, pero no podemos descartar la existencia del otro, propaganda disfrazada, operaciones periodísticas que no podemos disimular: la promoción de un político o de una acción, de una gestión, de la negación de la misma. El otro día había un corte en la avenida Mitre en Avellaneda y ameritaba una cámara y no la hubo. Está la omisión además de la acción. Es burdo por la omisión, la insistencia y la metodología. Tendemos a ser crédulos, es una capacidad grande porque si no sería imposible ver una pelicula. La tendencia a creer es más fuerte, se dispara todo el tiempo. La mirada inocente tiene un confort que no goza la mirada crítica. Es un trabajo la mirada crítica y la inocente no, es más cómoda. En ese propio confort nos recostamos. Ahí es donde hay una habilidad en trocar con un confort del otro lado que necesita sentirse critico y resulta que es una crítica desde el consumo. “Yo soy crítico, miro a estos tipos que son críticos y creo lo que dicen ellos”. Por ejemplo: “-¿vos sos zurdo? – sí –¿cómo hacés?, -Escucho a Mercedes Sosa”. Un tipo escucha a Longobardi y se cree crítico por eso.

- Dijiste una vez que el peronismo es una identidad en permanente movimiento. ¿En qué etapa pensás que está ahora?

Hoy se discute si hay que proponer unidad o no. La discusión pasa por asumir cual va a ser el próximo monstruo peronista, qué identidad va a tener, quien se queda con la parte del cerebro. Esa es la parte más difícil, hay temor de acercarse a armar el asunto y no quedarse con el cerebro y terminar siendo apéndice. Es el riesgo que hay que tomar, si te evitás los sapos peronistas, te comés los del macrismo.

- ¿Creés que es posible armarlo antes del 2019?

Sí. Todo lo que pasó en los últimos años fue posible, sabiendo que hay un contexto mundial que marca todo pero uno tiene que hacer la parte de uno. Si el resto coincide mejor. Pensaba en los Beatles que los superó la circunstancia. No sé si lo buscaron, no sé si alguien se hubiera atrevido a buscar eso y si lo hubiera logrado: su parte la tenían hecha, tocaban bien, arreglaban, el resto fue un fin de una época (¿). Fueron parte de un engranaje. Hay dos versiones: si todo depende de uno es tan equivocado como que todo depende del resto. Uno tiene que hacer lo que corresponde y ver como acompaña. 

- Hablaste de música. ¿Estás escuchando algo nuevo?

Lo que me hace escuchar mi hijo, hay un intercambio y terminamos escuchando lo mío. Redescubrí The Who hace cinco años cuando lo empezó a escuchar mi hijo (de 19) y  reencontré cierta angustia, cierto tango que me hizo hacer fan. Jazz, ciertas cosas progresivas.

- ¿Hay lugar para el regueton en casa?

No, soy bastante fascista.  Está muy bien si lo escuchas. Los chicos escuchan la Mona, hay cosas para bailar. Las cosas que me hicieron feliz a mí, la música tiene una carga de amor. Que elijan lo que quieran, entre que elijan radio Disney prefiero que elíjan lo que me gusta a mí. Los mass media están por todos lados, la carga personal es importante. Me preocupa más que exista el Estado que tiene más peligro de desaparecer que el capitalismo. La presencia de lo que uno puede marcar como cosas que están bien sin que se imponga de una manera tortuosa está bien. ¿Lo que vos pensás es mejor de lo que piensa otro? Obvio, sino no lo pensaría. No sé si todas las formas de pensar son buenas, yo prefiero las que pienso yo. Hay circunstancias en las que no te da para pensar otra cosa, o no se te cruzaron otras cosas en la vida o porque la acción de otra persona es mejor que la tuya. Dicen “qué bueno que pensemos diferente”, pero yo prefiero estar de acuerdo con la gente.

- Sos de Racing y peronista. ¿Perón era de Boca? 

Eso lo decía Antonio Cafiero, lo cual es un tema y no me consta. Aunque Perón no le daba bola al fútbol cabe la posibilidad que un tipo como él haya acompañado a Racing y no fuera hincha del club. Hay una especia de competencia –se da mucho más en clubes chicos o con menos pertenencia-de buscar un famoso hincha del equipo.

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“La mirada inocente tiene un confort que no goza la mirada crítica”

Para el productor,  guionista y escritor Pedro Saborido hay una pérdida de la inocencia con respecto a los medios de comunicación. Cree que hay credulidad ante las acciones u omisiones.

Más allá de su extensa trayectoria como guionista radial, de ser la mitad del fenómeno de “Peter Capusotto y sus videos” y de su paso por el cine, Pedro Saborido aceptó el desafío que le propusieron y escribió un libro de cuentos de fútbol. O, cómo el prefiere decir, sobre la periferia del fútbol.

Saborido  se presentó en el ciclo Verano Planeta y habló con 0223 de otras cosas: la intensidad de trabajo, la cultura del aguante del hincha, la unidad del peronismo y la obligación de compartir con sus hijos la música que lo marcó o descubre cada día. Una lista de temas imposible de imaginar juntos, pero –que al igual del libro “Una historia de fútbol” es un verdadero seleccionado.

- Dedicas el libro a los que se nota que leíste. ¿Quienes son?

- No voy a cometer la indigna tarea de reconocerlos, por ellos, por una cuestión de decoro. Leí a mucha gente, argentinos, humoristas. No siempre a través de libros, sino a través de notas periodísticas en revistas. Vengo mas de la tv y siento que de alguna manera a pesar de la edad y el tiempo de trabajo se me nota cuando escribo, o yo lo noto, que escribo imitando a alguien, o copiando. Generalmente uno imita cuando hace algo artístico, muchas veces imita a los que admira. Después se mezcla con lo que mejor te sale, te gusta, lo que hay que hacer, lo que parece. Nombro a alguien y dicen ”mira el pobre tipo lo agarraste de maestro”. A los árboles se los conoce por los frutos y no quisiera ofender a nadie. La respuesta a la pregunta tiene que ver con eso, con que si hago algo en donde me siento medio novato, bastante novato.

- Con Capusotto hacían referencia a las temporadas limitadas y marcaban que les servía para no agotar ciertas ideas ni repetirse. Si bien el libro surge por las columnas que escribías en la revista “Un Caño” ¿cómo te sentiste teniendo una cantidad limitada de cuentos pero que necesitabas tener varios más en un tiempo determinado? 

- Lamento siempre que no haya más tiempo para hacer las cosas. Reconozco que una medida de tiempo y una fecha me concentran. Nada indica que en tres años hubiera escrito lo que escribí en tres meses. La mejor combinación hubiera sido escribir con la misma intensidad de esos tres meses durante tres años y quedarse con el diez por ciento del material y tirar el resto.

- ¿Y podés mantener la intensidad entonces?

No lo sé, capaz que sí. No me hago el canchero. Vos podes decir “los próximos cuatro meses voy a escribir sobre esto y voy a hacer 500 mil caracteres para quedarme con la mitad”. Eso te aseguraría un nivel de selección más interesante que decidir hacer 250 mil en la mitad del tiempo. Ninguna de las dos cosas asegura que las cosas sean buenas o malas. Si te puedo asegurar que es una cuestión estadística que cuanto más haces, más chances de que salga algo bueno. No es infalible el método, pero en tres intentos de algo te puede salir algo bárbaro; si en tres no sale algo bárbaro, podes hacer diez y por ahí sí. Siento que no es malo producir de más y elegir. En mi caso, con Diego trabajamos con muchísimas ideas, descartamos poco de lo que grabamos porque llegamos con una idea, pero descartamos muchas ed las ideas que se nos ocurren. De poder descartar más, lo haría y descartaría cosas que grabé pero que ya están en un sistema industrial y te empezás a parecer a cualquier sistema armado de producción. Una pizzería no hace 40 pizzas para servir la 20 mejores y tirar las otras 20. Tratás de quie salgan todas más o menos bien.

- Dijiste que descartarías cosas. ¿Sos de volver a ver programas viejos?

No vuelvo porque siempre que vuelvo encuentro fallas. Por eso trato de no volver a mirarlos. Salió en el momento que tenía que salir y ya está. Todo podría haber sido mejor. Ahora en ese momento lo hiciste y punto. Lo tuviste que hacer para que sea y para que salga, y lo hacés. El tiempo de lo perfectible quizás no existe. Haces cosas que el contexto la mejora, la persona que la vio está en un buen momento, tuvo sexo y por ahí ve mejor lo que vos hiciste. 

- Dijiste una vez que estabas en la periferia del fútbol. Recuerdo el segmento de “Cuatro gordos hablando de fútbol” y creo que cada vez se habla más de la periferia y de cosas anexas que del juego en sí. ¿Qué pensás sobre eso?

El futbol tiene una narración alrededor, con programas, su mundo que lo puede hacer más interesante que el propio juego. Por eso capaz que es entretenido ver dos tipos discutiendo y Pagani a los gritos más que un partido 0 a 0, con todos tirados atrás, trabado, tosco. Y vos decís “90 minutos de este plomo” y entonces aparece el relator que le mete sal, el comentarista que dice tal cosa, contar chistes y empieza a ser más entretenido eso. Vos no estas frente a un partido, vos estas frente a un partido contado por dos tipos, narrado de una manera. Si de pronto ese partido espantoso le sumamos mas cámaras, un dron, nos vamos entreteniendo con otras cosas. Voy a ponchar la cámara y que aparezca una chica y vos digas “una chica, un nene, mira el coso ese”. En la medida que se vean otras cosas se puede parecer más entretenido. Un periodista me dijo que no soporta los 90 minutos y que pedía que le pasen los mejores minutos. El fútbol empieza tener un montón de cosas alrededor que empiezan a ser tan divertidas como el partido en sí.

- ¿Cuántos de los personajes que veías en la cancha están en el libro?

- Así con exactitud ninguno. Que tengan pedazos de personas sí, pero todos tienen un pedazo de alguna persona que conocí mezclada con otra con rasgos exagerados. Con los límites de cierta realidad física que podemos acceder desde nuestra percepción. Pero muchos de esos personajes hablan como gente que conozco aunque las circunstancias estén exageradas.

- ¿Cómo te llevás con la cultura del aguante y con el hincha que busca protagonismo?

No me llevo porque no le doy mucha bola. Es una intensidad emocional que se da en determinado momento, un momento de éxtasis y no hay que pretender que sea más que eso. Darle un criterio de lógica o verlo racionalmente es un error. No tengo por qué entender, valorar, apreciar o  despreciar tu pasión, por ejemplo, por Aldosivi. Está bárbaro. Si una persona trata de ejemplificar esa pasión fuera de la lógica y dice “soy tan hincha que tengo el auto pintado de amarillo; el día que nació mi hijo fui a ver a Aldosivi y dejé a mi mujer sola; cuando enterraron a mi padre no fui y fui a ver a Aldosivi; cuando jugó en Bélgica vendía la casa y lo fui a ver” es que la demostración de la pasión es todo lo que dejó por el equipo. Hacé lo que quieras pero no lastimes a nadie. Es interesante la pregunta para ver que se quiere demostrar cual apasionado soy. Yo no lo haría, pero es tu elección. Pero sin lastimar a nadie porque si yo soy de Kimberley y vos me tiras una silla, ahí no estoy de acuerdo que tu pasión se exprese así.

Medios, peronismo y rock

- Uno de los personajes del libro es un locutor que lee tan rápido que mete mensajes subliminales durante las tandas. Hablemos de medios de comunicación: ¿son muy hábiles o muy burdos para dar sus mensajes?

No tengo claro si son más burdos o más hábiles. Creo que parecen más burdos, quizás por la certeza con la que miramos, la perdida de la inocencia. Nuestra inocencia en base a lo que era un medio de comunicación no está más. El periodismo y la prensa independiente deben existir, pero no podemos descartar la existencia del otro, propaganda disfrazada, operaciones periodísticas que no podemos disimular: la promoción de un político o de una acción, de una gestión, de la negación de la misma. El otro día había un corte en la avenida Mitre en Avellaneda y ameritaba una cámara y no la hubo. Está la omisión además de la acción. Es burdo por la omisión, la insistencia y la metodología. Tendemos a ser crédulos, es una capacidad grande porque si no sería imposible ver una pelicula. La tendencia a creer es más fuerte, se dispara todo el tiempo. La mirada inocente tiene un confort que no goza la mirada crítica. Es un trabajo la mirada crítica y la inocente no, es más cómoda. En ese propio confort nos recostamos. Ahí es donde hay una habilidad en trocar con un confort del otro lado que necesita sentirse critico y resulta que es una crítica desde el consumo. “Yo soy crítico, miro a estos tipos que son críticos y creo lo que dicen ellos”. Por ejemplo: “-¿vos sos zurdo? – sí –¿cómo hacés?, -Escucho a Mercedes Sosa”. Un tipo escucha a Longobardi y se cree crítico por eso.

- Dijiste una vez que el peronismo es una identidad en permanente movimiento. ¿En qué etapa pensás que está ahora?

Hoy se discute si hay que proponer unidad o no. La discusión pasa por asumir cual va a ser el próximo monstruo peronista, qué identidad va a tener, quien se queda con la parte del cerebro. Esa es la parte más difícil, hay temor de acercarse a armar el asunto y no quedarse con el cerebro y terminar siendo apéndice. Es el riesgo que hay que tomar, si te evitás los sapos peronistas, te comés los del macrismo.

- ¿Creés que es posible armarlo antes del 2019?

Sí. Todo lo que pasó en los últimos años fue posible, sabiendo que hay un contexto mundial que marca todo pero uno tiene que hacer la parte de uno. Si el resto coincide mejor. Pensaba en los Beatles que los superó la circunstancia. No sé si lo buscaron, no sé si alguien se hubiera atrevido a buscar eso y si lo hubiera logrado: su parte la tenían hecha, tocaban bien, arreglaban, el resto fue un fin de una época (¿). Fueron parte de un engranaje. Hay dos versiones: si todo depende de uno es tan equivocado como que todo depende del resto. Uno tiene que hacer lo que corresponde y ver como acompaña. 

- Hablaste de música. ¿Estás escuchando algo nuevo?

Lo que me hace escuchar mi hijo, hay un intercambio y terminamos escuchando lo mío. Redescubrí The Who hace cinco años cuando lo empezó a escuchar mi hijo (de 19) y  reencontré cierta angustia, cierto tango que me hizo hacer fan. Jazz, ciertas cosas progresivas.

- ¿Hay lugar para el regueton en casa?

No, soy bastante fascista.  Está muy bien si lo escuchas. Los chicos escuchan la Mona, hay cosas para bailar. Las cosas que me hicieron feliz a mí, la música tiene una carga de amor. Que elijan lo que quieran, entre que elijan radio Disney prefiero que elíjan lo que me gusta a mí. Los mass media están por todos lados, la carga personal es importante. Me preocupa más que exista el Estado que tiene más peligro de desaparecer que el capitalismo. La presencia de lo que uno puede marcar como cosas que están bien sin que se imponga de una manera tortuosa está bien. ¿Lo que vos pensás es mejor de lo que piensa otro? Obvio, sino no lo pensaría. No sé si todas las formas de pensar son buenas, yo prefiero las que pienso yo. Hay circunstancias en las que no te da para pensar otra cosa, o no se te cruzaron otras cosas en la vida o porque la acción de otra persona es mejor que la tuya. Dicen “qué bueno que pensemos diferente”, pero yo prefiero estar de acuerdo con la gente.

- Sos de Racing y peronista. ¿Perón era de Boca? 

Eso lo decía Antonio Cafiero, lo cual es un tema y no me consta. Aunque Perón no le daba bola al fútbol cabe la posibilidad que un tipo como él haya acompañado a Racing y no fuera hincha del club. Hay una especia de competencia –se da mucho más en clubes chicos o con menos pertenencia-de buscar un famoso hincha del equipo.

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