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Despidos por goteo y cierre de talleres: así golpea en Mar del Plata la crisis del sector automotriz

Despidos por goteo y cierre de talleres: así golpea en Mar del Plata la crisis del sector automotriz

Por Redacción 0223

La caída del 42,8% interanual en febrero de la venta de autos 0 kilómetros y la crisis generalizada del sector automotriz derivó este miércoles en la paralización de la producción de la fábrica de Renault, en Córdoba, y en la suspensión de 1500 operarios.

Si bien la suspensión de la actividad en Renault se resolvió luego de que la firma alcanzara un acuerdo con Smata, con la idea de evitar despidos, la medida no deja de generar alarma.   

Gastón Villatoro, secretario general de Smata en Mar del Plata, explicó a 0223 que a nivel local, la crisis en el rubro impacta principalmente en los eslabones más débiles de la cadena de producción. “Repercute mucho, sobre todo en tema de los talleres mecánicos porque, como es de esperar, la gente deja de llevar los autos a reparar”, explicó, y definió: “Se observan despidos por goteo y el cierre de pequeños talleres”.

Según calculó, en la ciudad funcionan alrededor de 1500 talleres, en entre regulares e irregulares y a veces resulta “muy difícil” estimar con precisión cuántos establecimientos cerraron y cuántas personas quedaron desempleadas. “Hemos tomado conocimiento de los cierres a partir de las bajas en Afip y sabemos que hay talleres que siguen abiertos pero dieron de baja a su personal y lo mantienen sin registración laboral”, detalló.   

El panorama en las concesionarias, dijo, es igualmente complejo: “Tienen las estructuras instaladas y el año pasado había una previsión de vender un millón de autos, lo cual no ocurrió pero esas estructuras quedaron sobredimensionadas”.

Por ese motivo, confirmó que en los últimos meses se detectaron despidos en el sector de venta -particularmente en los call centers-, aunque aclaró que en la mayoría de los casos, los trabajadores pudieron llegar a acuerdos con las empresas. “Hubo un pequeño sangrado de despidos y se detuvo, aunque no sabemos por cuánto tiempo más”, reconoció Villatoro, quien además definió la situación como “desoladora”.

Tras remarcar que la industria automotriz “cayó de forma estrepitosa” ya que se perdió en promedio el 35% de las ventas, Villatoro reparó en el caso del cierre de Fangio, el cual consideró como “un hecho paradigmático ya que “desde la vuelta de la democracia hasta acá había soportado todas las crisis pero no logró superar esta”.

También mencionó el cierre del Metalpar, la principal carrocera del país y en cuya planta de Loma Hermosa trabajaban 600 operarios, pero además generaba empleo de manera indirecta. “Era industria estaba capacitada para producir 12 micros por día pero la impericia en las decisiones del gobierno hicieron que se prefirieran importar los colectivos de afuera, a pesar de que el sector requiere de unas 3500 unidades anuales. Si el estado hubiera tomado cartas en el asunto y se hubieran puesto reglas claras, los trabajadores estaban dispuestos a seguir. La empresa, al no tener a quien venderle los colectivos, estaba dispuesta a irse del país y, ante la inminente quiebra, tratamos de que la gente se pudiera llevar por lo menos una indemnización. No les importó salvar Metalpar”, aseveró. Y concluyó: “Lamentablemente no tenemos expectativas de que esto pueda mejorar en el corto plazo”.

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Despidos por goteo y cierre de talleres: así golpea en Mar del Plata la crisis del sector automotriz

Foto ilustrativa / archivo 0223.

La caída del 42,8% interanual en febrero de la venta de autos 0 kilómetros y la crisis generalizada del sector automotriz derivó este miércoles en la paralización de la producción de la fábrica de Renault, en Córdoba, y en la suspensión de 1500 operarios.

Si bien la suspensión de la actividad en Renault se resolvió luego de que la firma alcanzara un acuerdo con Smata, con la idea de evitar despidos, la medida no deja de generar alarma.   

Gastón Villatoro, secretario general de Smata en Mar del Plata, explicó a 0223 que a nivel local, la crisis en el rubro impacta principalmente en los eslabones más débiles de la cadena de producción. “Repercute mucho, sobre todo en tema de los talleres mecánicos porque, como es de esperar, la gente deja de llevar los autos a reparar”, explicó, y definió: “Se observan despidos por goteo y el cierre de pequeños talleres”.

Según calculó, en la ciudad funcionan alrededor de 1500 talleres, en entre regulares e irregulares y a veces resulta “muy difícil” estimar con precisión cuántos establecimientos cerraron y cuántas personas quedaron desempleadas. “Hemos tomado conocimiento de los cierres a partir de las bajas en Afip y sabemos que hay talleres que siguen abiertos pero dieron de baja a su personal y lo mantienen sin registración laboral”, detalló.   

El panorama en las concesionarias, dijo, es igualmente complejo: “Tienen las estructuras instaladas y el año pasado había una previsión de vender un millón de autos, lo cual no ocurrió pero esas estructuras quedaron sobredimensionadas”.

Por ese motivo, confirmó que en los últimos meses se detectaron despidos en el sector de venta -particularmente en los call centers-, aunque aclaró que en la mayoría de los casos, los trabajadores pudieron llegar a acuerdos con las empresas. “Hubo un pequeño sangrado de despidos y se detuvo, aunque no sabemos por cuánto tiempo más”, reconoció Villatoro, quien además definió la situación como “desoladora”.

Tras remarcar que la industria automotriz “cayó de forma estrepitosa” ya que se perdió en promedio el 35% de las ventas, Villatoro reparó en el caso del cierre de Fangio, el cual consideró como “un hecho paradigmático ya que “desde la vuelta de la democracia hasta acá había soportado todas las crisis pero no logró superar esta”.

También mencionó el cierre del Metalpar, la principal carrocera del país y en cuya planta de Loma Hermosa trabajaban 600 operarios, pero además generaba empleo de manera indirecta. “Era industria estaba capacitada para producir 12 micros por día pero la impericia en las decisiones del gobierno hicieron que se prefirieran importar los colectivos de afuera, a pesar de que el sector requiere de unas 3500 unidades anuales. Si el estado hubiera tomado cartas en el asunto y se hubieran puesto reglas claras, los trabajadores estaban dispuestos a seguir. La empresa, al no tener a quien venderle los colectivos, estaba dispuesta a irse del país y, ante la inminente quiebra, tratamos de que la gente se pudiera llevar por lo menos una indemnización. No les importó salvar Metalpar”, aseveró. Y concluyó: “Lamentablemente no tenemos expectativas de que esto pueda mejorar en el corto plazo”.

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