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Alvarado se metió de cabeza en la historia

Alvarado se metió de cabeza en la historia

Por Redacción 0223

El conjunto de Mauricio Giganti jugará por primera vez la semifinal para ir por el segundo ascenso. En un duro partido, le ganó 1 a 0 a Sol de Mayo y se anima a soñar.

Sufriendo, como marca su historia. Aguantando, esperando y festejando con el pitazo final de Franklin que lo pone en la semifinal por el ascenso. Alvarado está entre los cuatro mejores de la Reválida y el próximo destino será Deportivo Madryn. Con la ilusión a cuestas, con mucho para mejorar, con mucho para corregir, pero con el resultado que necesitaba, venciendo 1 a 0 a Sol de Mayo con un cabezazo letal de Martín Quiles, un hijo de la casa que fue el artífice de una triunfo que quedará en la historia. Y lo mejor está por venir.

El nerviosismo, la tensión de una "final", se notó en el Minella. En la gente, ansiosa desde el primer minuto, en los jugadores, imprecisos en algunos pases. Así y todo, estuvo más cerca el "torito" de irse en ventaja en esa primera mitad, y no porque haya jugado mucho mejor que Sol de Mayo, sino porque fue el que tomó la iniciativa, el que más buscó y el que generó las ocasiones de gol para ponerse en ventaja. Algunas de casualidad, como a los 5' tras un rechazo de Degrá, la pelota picó y pasó por encima de la defensa, Depetris entrando en diagonal quedó frente a Torres y el remate salió a las manos del arquero. Cada vez que el "torito" no podía salir y rechabaza, caía atrás de los centrales y era un dolor de cabeza, pero no terminaban de definir.

La idea de la visita estaba clara, tratar de jugar lejos de su arquero y, si podía, salir en algún contra ataque, pero siempre estaban en inferioridad numérica y por eso casi no se acercaban a Degrá. Entonces, cuando pasaban tres cuartos de cancha probaban de lejos sin puntería. La más clara de Alvarado recién llegó a los 36', cuando Canuhé asistió a Molina a las espaldas de García, arrancó (¿adelantado?) y ante la salida del arquero, con mucho tiempo, amagó, amagó, espero que se recostara sobre su izquierda y tocó al primer palo pero la pelota fue a la parte externa de la red. El banco de los rionegrinos explotó por la posición adelantada no sancionada y el árbitro expulsó a Héctor Morales (suplente) y el DT Valdebenito. Esa jugada, enojó a la visita que siguió metiendo y protestando, pero no logró inquietar al arquero marplatense. Por la izquierda estaba lo mejor del "torito" pero Molina primero exigió una notable respuesta de Torres y luego desbordó para tocar atrás a Depetris que le "regaló" el balón a la tribuna. Así se fueron al descanso, con el local buscando sin claridad y Sol de Mayo haciendo su negocio.

La tónica del juego no se modificó a la vuelta del vestuario. Se notaba un "torito" más apurado y el albiceleste cómodo en el trámite. Lo que nunca imaginó la visita, era que en una pelota parada, se le iba a escapar lo que tan bien venía controlando. A los 9', el córner de Bonetto llegó casi al segundo palo y el cabezazo de Martín Quiles fue inmejorable, de pique al piso, contra el caño izquierdo de Torres, inatajable. 1 a 0 y empezó otro partido. Porque la visita se tuvo que adelantar y empezó a dejar espacios para las contras. Sólo faltaba la precisión en el último pase para comenzar a definir la historia.

El ingreso de Narvay por Caravaca le dio más presencia en ataque a los de Valdebenito y se animó un poco más. Una pérdida de Canuhé en la mitad de la cancha terminó en un remate de Morales por encima del travesaño y fue el primer llamado de atención. Alvarado tenía espacios pero no aprovechaba y los fantasmas aparecían en el Minella. Un cabezazo de Narvay de pique al piso que fue a las mano de Degrá y una pelota que cayó al marplatense que le pegó de media vuelta y tapó el arquero con una mano, detuvieron los corazones por algunos instantes. Encima, no lo liquidaba, porque Gentile tuvo una clara en la primera que tocó y definió demasiado suave. Matías Caro ingresó por Depetris para darle un poco más de equilibrio al mediocampo pero la visita empezó a apostar a los centros y ahí se lució Degrá. El cierre fue a puro sufrimiento, no porque le hayan generado, pero sí por lo que marca la historia de Alvarado, aguantando, esperando y desahogándose con el pitazo final. Incluso con una última en la que Emiliano López realizó una corrida memorable, definió con categoría por encima del arquero pero el destino le jugó una mala pasada y la pelota se fue al palo. Pero no hubo tiempo para más.
 

Alvarado (1): Matías Degrá; Emanuel Urquiza, Diego Herner, Martín Quiles y Fernando Ponce; Roberto Bochi y Cristian Canuhé; Julian Bonetto, Rodrigo Depetris y Francisco Molina; Emiliano López. DT: Mauricio Giganti.

Cambios: ST 24' Gaspar Gentile por Molina, 32' Matías Caro por Depetris y 41' Brian Visser por Bonetto.

Sol de Mayo (Viedma) (0): Leonardo Torres; Gastón García, Juan Iurino, Lucas Malacarne y Juan Elordi; Alberto Reyes, Iván Caravaca, Leonardo Morales y Leonel Torres; Fernando Valdebenito y Diego Galván. DT: Adán Valdebenito.

Cambios: ST 14' Enrique Narvay por Caravaca, 24' Alex Díaz por Valdebenito y 38' Matías Ponce por García.

Goles: ST 9' Quiles (A).
Incidencias: PT 36' expulsado H.Morales (suplente SdM) y A.Valdebenito (DT SdM)
Árbitro: Adrián Franklin, de Santa Fe.
Estadio: José María Minella.

Resto de los partidos
Sarmiento (Resistencia) 2 (2) - Deportivo Madryn 1 (4)
Defensores de Belgrano 1 (4) - Gimnasia (CdU) 1 (3)
San Jorge (Tucumán) 3 (6) - Desamparados (San Juan) 1 (1)

Semifinales - Reválida (el primero define como local)
Alvarado (1) vs. Deportivo Madryn (4)
San Jorge (2) vs. Defensores de Belgrano (3)
 

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Alvarado se metió de cabeza en la historia

El conjunto de Mauricio Giganti jugará por primera vez la semifinal para ir por el segundo ascenso. En un duro partido, le ganó 1 a 0 a Sol de Mayo y se anima a soñar.

Martín Quiles metió un cabezazo letal y le dio el triunfo al "torito" que se metió en las semifinales de la Reválida. (Foto: Diego Berrutti)

Sufriendo, como marca su historia. Aguantando, esperando y festejando con el pitazo final de Franklin que lo pone en la semifinal por el ascenso. Alvarado está entre los cuatro mejores de la Reválida y el próximo destino será Deportivo Madryn. Con la ilusión a cuestas, con mucho para mejorar, con mucho para corregir, pero con el resultado que necesitaba, venciendo 1 a 0 a Sol de Mayo con un cabezazo letal de Martín Quiles, un hijo de la casa que fue el artífice de una triunfo que quedará en la historia. Y lo mejor está por venir.

El nerviosismo, la tensión de una "final", se notó en el Minella. En la gente, ansiosa desde el primer minuto, en los jugadores, imprecisos en algunos pases. Así y todo, estuvo más cerca el "torito" de irse en ventaja en esa primera mitad, y no porque haya jugado mucho mejor que Sol de Mayo, sino porque fue el que tomó la iniciativa, el que más buscó y el que generó las ocasiones de gol para ponerse en ventaja. Algunas de casualidad, como a los 5' tras un rechazo de Degrá, la pelota picó y pasó por encima de la defensa, Depetris entrando en diagonal quedó frente a Torres y el remate salió a las manos del arquero. Cada vez que el "torito" no podía salir y rechabaza, caía atrás de los centrales y era un dolor de cabeza, pero no terminaban de definir.

La idea de la visita estaba clara, tratar de jugar lejos de su arquero y, si podía, salir en algún contra ataque, pero siempre estaban en inferioridad numérica y por eso casi no se acercaban a Degrá. Entonces, cuando pasaban tres cuartos de cancha probaban de lejos sin puntería. La más clara de Alvarado recién llegó a los 36', cuando Canuhé asistió a Molina a las espaldas de García, arrancó (¿adelantado?) y ante la salida del arquero, con mucho tiempo, amagó, amagó, espero que se recostara sobre su izquierda y tocó al primer palo pero la pelota fue a la parte externa de la red. El banco de los rionegrinos explotó por la posición adelantada no sancionada y el árbitro expulsó a Héctor Morales (suplente) y el DT Valdebenito. Esa jugada, enojó a la visita que siguió metiendo y protestando, pero no logró inquietar al arquero marplatense. Por la izquierda estaba lo mejor del "torito" pero Molina primero exigió una notable respuesta de Torres y luego desbordó para tocar atrás a Depetris que le "regaló" el balón a la tribuna. Así se fueron al descanso, con el local buscando sin claridad y Sol de Mayo haciendo su negocio.

La tónica del juego no se modificó a la vuelta del vestuario. Se notaba un "torito" más apurado y el albiceleste cómodo en el trámite. Lo que nunca imaginó la visita, era que en una pelota parada, se le iba a escapar lo que tan bien venía controlando. A los 9', el córner de Bonetto llegó casi al segundo palo y el cabezazo de Martín Quiles fue inmejorable, de pique al piso, contra el caño izquierdo de Torres, inatajable. 1 a 0 y empezó otro partido. Porque la visita se tuvo que adelantar y empezó a dejar espacios para las contras. Sólo faltaba la precisión en el último pase para comenzar a definir la historia.

El ingreso de Narvay por Caravaca le dio más presencia en ataque a los de Valdebenito y se animó un poco más. Una pérdida de Canuhé en la mitad de la cancha terminó en un remate de Morales por encima del travesaño y fue el primer llamado de atención. Alvarado tenía espacios pero no aprovechaba y los fantasmas aparecían en el Minella. Un cabezazo de Narvay de pique al piso que fue a las mano de Degrá y una pelota que cayó al marplatense que le pegó de media vuelta y tapó el arquero con una mano, detuvieron los corazones por algunos instantes. Encima, no lo liquidaba, porque Gentile tuvo una clara en la primera que tocó y definió demasiado suave. Matías Caro ingresó por Depetris para darle un poco más de equilibrio al mediocampo pero la visita empezó a apostar a los centros y ahí se lució Degrá. El cierre fue a puro sufrimiento, no porque le hayan generado, pero sí por lo que marca la historia de Alvarado, aguantando, esperando y desahogándose con el pitazo final. Incluso con una última en la que Emiliano López realizó una corrida memorable, definió con categoría por encima del arquero pero el destino le jugó una mala pasada y la pelota se fue al palo. Pero no hubo tiempo para más.
 

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