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Mundial de fútbol femenino

15 de Junio de 2019 15:17

La futbolista, la nadadora y Mar del Plata: la historia que atraviesa a Natalie Juncos

"La Yankee", como la apodaron dentro del vestuario de la Selección femenina que hoy disputa el Mundial de Francia, cumplió su sueño de representar a Argentina, tal como lo hizo su madre Valentina Aracil en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Una historia familiar ligada al deporte.

Natalie Juncos tiene 28 años y es una de las 23 jugadoras que integra el plantel de la Selección Argentina en el Mundial de fútbol femenino que por estos días se desarrolla en Francia. Hija del nadador cordobés Luis Juncos y de la nadadora Valentina Aracil, ambos representantes olímpicos, la defensora albiceleste tiene un vínculo especial con Mar del Plata.

Natalie nació en Michigan, Estados Unidos, en 1990, dos años después de que su madre decidiera abandonar su Mar del Plata natal para continuar con su carrera deportiva y dedicarse a los estudios. Su padre participó de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, mientras que su madre hizo lo propio en Seúl 1988. Así como seguramente ambos habrán soñado con repetir las proezas de Alberto Zorrilla, medalla de oro en Ámsterdam 1928, y Jeanette Campbell, medalla de plata en Berlín 1936, para "La Yankee", como la apodaron dentro del vestuario, fue más fuerte el deseo de representar los colores de Argentina, tal como lo hicieron sus padres y por qué no emular a Elba Selva, autora de los cuatro goles en la victoria 4-1 de Argentina sobre Inglaterra en el Mundial de México 1971, el primero que disputó un combinado nacional femenino, cuando todavía no eran organizados por la FIFA, en el mismo césped del Estadio Azteca en el que Diego Maradona brillaría 15 años después con La Mano de Dios y el Gol del Siglo.

Por lógica, natación fue uno de los deportes que practicó, pero el fútbol se llevó toda su atención. "Desde el principio la dejamos hacer distintos deportes. Practicó gimnasia y fue nadadora hasta los 13 años", cuenta en diálogo con 0223 Valentina Aracil sobre su hija, que incluso consiguió el récord estatal en los 200 metros libres. Pero después se decidió por la pelota y los botines. Y en Estados Unidos encontró un sistema organizado, donde el fútbol femenino no es mirado de reojo, a diferencia de nuestro país, que recién en marzo pasado la Asociación del Fútbol Argentino profesionalizó el deporte madre. Primero pasó por varios clubes, para luego recalar en las universidades de Florida y Houston, donde allí se dio cuenta que su único anhelo era ser futbolista profesional.

De chica siempre soñó con vestir la camiseta de la Selección Argentina. Pese a ser hija de argentinos, el castellano no lo pronunciaba de la mejor manera. En 2010 abandonó Estados Unidos y se instaló en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para probar suerte, donde pasó por River y la UAI Urquiza. Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada al romperse los ligamentos cruzados en agosto pasado. Tras un largo período de recuperación, finalmente, Natalie fue confirmada por el director técnico Carlos Borrello para disputar el Mundial de Francia, donde comparte equipo con la marplatense Milagros Menéndez.

 

A pesar de haberse criado a miles de kilómetros de la Plaza Mitre o La Perla, donde todavía vive su abuela, cada vez que venía a visitar a sus familiares se repartía sus tiempos entre Mar del Plata y Córdoba. "Cuando está en Buenos Aires va muy seguido. Le gusta ir a la playa, a caminar por la costa, ir a tomar un helado con los abuelos por Güemes o hasta comer unas rabas. Tiene muy buenos recuerdos", cuenta su madre que regresa una o dos veces por año. Si bien se educó en otro país, siempre tuvo un vínculo muy cercano con Argentina y su cultura. 

El apoyo incondicional de su familia fue fundamental para poder concretar su anhelo de representar a Argentina como lo hicieron sus padres. Más que un sueño, es un cuento de hadas. La concentración para la cita mundialista fue en el predio de la AFA en Ezeiza, donde compartieron minutos con el plantel masculino y hasta se dio el gusto de sacarse una foto con el astro rosarino Lionel Messi, entre otros.

"Les están prestando la atención que ellas merecen. Cuando estuvieron en la AFA almorzaron con el equipo masculino que se estaba preparando para la Copa América. Messi, como capitán, habló delante de ellas, las felicitó y las aconsejó. Después se sacaron varias fotos. Fue espectacular, un buen recuerdo", cuenta con lujo de detalles Valentina.

Y agregó: "El Mundial es otro nivel. El estado de la cancha, hay más de 60 mil espectadores por partido. El movimiento es otra sensación, es algo muy especial", reconoce la marplatense desde Francia, donde se encuentra para alentar a su hija. Mientras tanto, hasta el momento Natalie no sumó minutos ante Japón e Inglaterra. De todas formas, su apellido quedará grabado como una de las 23 jugadoras que hicieron historia, tras empatar en el primer encuentro 0-0 ante las niponas, actuales subcampeonas, y así sumar el primer punto para Argentina en una Copa del Mundo.

El sueño se cumplió, más allá de los resultados. Natalie logró representar los colores albicelestes, tal como lo hicieron en cada brazada Luis y Valentina. Ahora, "La Yankee" y sus compañeras buscarán sellar la clasificación, el próximo miércoles, ante Escocia y entablar una nueva epopeya en la historia del deporte argentino.