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Educación

20 de Julio de 2019 17:38

Una escuela de Mar del Plata rinde homenaje a un filetero desaparecido en la dictadura

Julio Mártirez Manza fue el nombre elegido para renombrar a la Secundaria Nº 33. Con un imponente mural que luce sobre la fachada del edificio, desde el establecimiento del barrio Cerrito Sur celebraron la medida.

La comunidad de la Escuela Secundaria Nº 33 de Mar del Plata tiene un motivo para celebrar. Además de la instalación de ventanas que se concretó hace algunas semanas, que obligaban a los chicos a ir a estudiar con frazadas, el miércoles por la mañana el establecimiento fue reinaugurado con un nombre nuevo: Julio Mártires Manza.

Mártires Manza fue un filetero del Puerto de Mar del Plata que en años de la última dictadura cívico militar fue secuestrado y desaparecido. Delegado y militante del Partido de los Trabajadores Socialistas, Mártires Manza peleaba contra las injusticias más crueles y contra la burocracia sindical, defendiendo los derechos de sus compañeros y del resto de los trabajadores.

En diálogo con 0223 Radio, Claudia Luengo, directora del establecimiento educativo ubicado en Benito Lynch al 4900, en el corazón del barrio Cerrito Sur, expresó toda su emoción por el cambio de nombre. "Fueron cuatro años de lucha ininterrumpida, pero no termina acá. Para nosotros es un comenzar de nuevo. Hay que celebrarlo, estas cosas no se logran todos los días", señaló.

Asimismo, en referencia a cómo surgió el nombre, Luengo explicó que cuando ella ocupó su actual cargo en 2015 la escuela no tenía nombre. Con motivo de terminar con "la estigmatización" porque era apodado "El Batancito", desde la dirección plantearon la idea de renombrar al establecimiento. Después de analizar 14 nombres presentadas por los estudiantes de cada curso, finalmente Julio Mártires Manza fue el ganador. "Vinieron los chicos de la Memoria Porturaria a dar una charla. Ellos les hablaban de una manera muy simple, les contaron su historia, que no habían estudiado y les motraron sus manos lastimadas de tanto filetear en el frío. Así surgió el nombre", describió.

Ahora, sobre la fachada del edificio luce un mural con el rostro del filetero desaparecido en la última dictadura militar que fue inaugurado el mismísimo miércoles en el acto del que también participaron familiares del trabajador portuario. "Es una felicidad completa. Esto también es educar. Los chicos aprendieron una lección importantísima. El mural le da un sentido de pertenencia a todo el barrio", concluyó Luengo.