Entrevista

1 de Marzo de 2020 19:02

Marcelo Marán: "Tenemos que agitar, provocar y hacer un poco de escándalo"

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El flamante director del Teatro Auditorium dialogó mano a mano en los estudios de 0223 Radio y anticipó los ejes de lo que será su tercera incursión en la gestión pública.

"Hagan lío". Ésa fue la famosa sugerencia que hizo el Papa Francisco a fines de julio de 2013 en Brasil a un grupo de jóvenes argentinos, que se traducía, en verdad, en una convocatoria para movilizarse y luchar por la dignidad.

Y desde un lugar completamente distinto, Marcelo Marán se muestra como otro creyente de la filosofía de "agitar, provocar y hacer un poco de escándalo". Sin embargo, su mensaje no sólo va dirigido a la juventud sino, puntualmente, a los funcionarios, a los que tienen poder de decisión en la gestión pública.

"Hay que meterse en todos lados y estar atento y con oído para ver qué necesita la gente y qué quiere hacer la gente. Sino uno termina colonizando las cosas. Hay que agitar, provocar, equivocarse mucho, hacer un poco de escándalo. Al Estado se lo toma en general con un rol conservador pero me parece que hay que moverse, hacer quilombo y ponerse en riesgo", reflexiona.

Antes de asumir formalmente este 1 de marzo, el flamante director del Teatro Auditorium manifiesta energías renovadas para ponerse al frente de un cargo que conoce bien: ya lo ocupó durante los años ’90 y en 2015, con un paso fugaz que lo alejó definitivamente en 2016.

En una entrevista en los estudios de 0223 Radio, Marán dice haber aprehendido de algunos errores del pasado y reconoce las dificultades económicas de la Provincia de Buenos Aires pero no las pone como excusa a la hora de trazar y ponerse como meta ambiciosos objetivos a futuro:

-¿Cómo fue que te llegó la propuesta?

-Se comunicó conmigo el subsecretario de Cultura de la Provincia, Ezequiel Grimson, y la verdad que me pareció muy importante que él no tuviera en cuenta presiones políticas sino que estuviera buscando a alguien que le pareciera que podía dirigir bien el teatro por otro tipo de aspectos. Él me convocó desde ese lugar: desde lo profesional. Por supuesto que compartimos una idea de lo que es la cultura y de un modelo de Gobierno pero vi interés en resolver los temas del Auditórium. Yo tengo 64 años y tenía muchas ganas de hacer un último pasaje por lo público, que es donde yo me siento más cómodo, y los astros pusieron todo en el camino para poder arrancar. Este martes estuvo el ministro Costa y estuvimos recorriendo el teatro. Le actualizamos los problemas que ya son legendarios y esperamos poder solucionarlos.

-Tus anteriores experiencias, fueron pasajes cortos, de meses, ¿Lo sentís como una revancha?

-La primera fue de un año y medio pero de una intensidad enorme porque se dieron vuelta algunas cuestiones tradicionales de la gestión de estos teatros. Había una mirada muy elitista y cerrada a la comunidad marplatense y le dimos un gran giro a eso. Y la segunda vez fue un error estratégico mío que reconozco. Ingresé con un Gobierno con el cual yo no compartía las ideas, en un momento de la ciudad donde estaba Silvana Rojas como Secretaria de Cultura y con una mirada sobre la cultura absolutamente contraria a la mía. Entonces, eso era lógico que estallara en algún momento. El barco navegaba en un mar conceptual de la cultura que yo no aceptaba. Veía que todo el presupuesto se iba en Acercarte, un programa de impacto municipal que consistía en pasar dos días por una ciudad, gastar 8 millones de pesos, y seguir en otra ciudad y después volver en muchísimo tiempo. Tuvo que pasar  una cosa casi baladí como para darme cuenta de que no tenía que estar ahí. Pero bueno, de todo se aprende.

-¿Cómo se va a encarar este tercer ciclo?

-Hay que dinamizar mucho el teatro y abrirlo. Hay que generar propuestas de inclusión para la gente joven. Hay que agradecer a los empleados del teatro que siempre lo mantienen vivo y en funcionamiento y lo que creo que falta ahora es una conducción con objetivos claros. Hay que tener audacia porque el Estado debe tomar la posta. No hay que ser conservador y esperar que los particulares traigan sus proyectos; hay que salir de avanzada y abordar temas de innovación, inclusión, para poner el Auditórium nuevamente en su gran valor a nivel provincial y local.

El Auditórium tiene que salir a la ciudad y salir a la Provincia; hay que hacer un trabajo territorial ahí. Vamos a estar agitando mucho. Creo mucho en eso, de que hay que meterse en problemas para que la actividad funcione. Si uno se queda quieto, puede pasar los 4 años tranquilo pero yo soy más bien de meterme en problemas y después ver cómo salgo de esos problemas. Hay que escuchar a la gente, ver qué necesidades hay y tratar de resolverlas. Hay que construir con sindicatos y organizaciones redes de convenios y alianzas. Hay muchísimo por hacer. El funcionario es eso: es alguien que debe trabajar y me parece que a veces hay muchos funcionarios que no trabajan.

-Siendo funcionario, ¿Cómo hacés para dejar de lado al artista marplatense que también forma parte de lo que sos?

-Se me da bastante naturalmente. De manera lenta, me voy corriendo de ese lugar y hasta por una cuestión física. Siempre, inevitablemente, ya pasado un año, prácticamente me dedico de a la gestión pública en forma completa y relajo con lo personal porque es inevitable. Si te dedicás a lo personal o lo ponés como tu valor más importante, no te tenés que meter en lo público porque la cosa no va a andar bien.

-¿Cuál será el rol de los artistas locales?

-Un 70 por ciento de la actividad del teatro es local, tanto como espectadores como protagonistas en el lugar de la acción y de actores o músicos. El rol que van a tener es importantísimo. Quizás, vayamos a provocar algunas situaciones de encuentro más dirigidas, con objetivos más claros. Pienso que no es sólo un teatro de programar y darle el espacio al artista para que haga su trabajo, sino que hay buscar formas de capacitar y profesionalizar a los artistas. Hay que generar eventos y actividades que permitan que el actor o el músico cobre, reivindique su profesión con los honorarios que corresponden y vamos a trabajar mucho en ese sentido. Tenemos una idea de agitación en ese lugar: hay que crear dispositivos que les permitan a los artistas mostrarse, crecer y, en lo posible, proyectarlos. El Estado tiene la obligación de proyectarlos. A esta altura, deberíamos estar en contacto con los medios de comunicación masivos para que aparezca el artista marplatense y también se lo reconozca.

El desarrollo del teatro independiente desde hace 10 o 12 años es fabuloso. Ha habido un crecimiento sostenido y en calidad. Se capacitó mucho también el artista local. Antes el teatrero, no era un tipo que veía tanto teatro y hoy los chicos están cruándose de un centro cultural a otro de manera permanente y cuando las cosas no funcionan, se reinventa la gorra para que no haya vallas y que toda la gente pueda disfrutar. Hoy, el teatro marplatense es un camión que potenciado por actividades generades desde el Estado puede dar todavía más.

-¿Cómo imaginás que se le puede dar ese trabajo al joven artista de la ciudad?

-Hay que encontrarse con ellos. Ver lo que ellos piensan y qué es lo que quisieran hacer con un lugar determinado. Yo tengo 64 años, y si bien puedo tener un oído para la gente joven, no soy un tipo joven y está bueno sentarse con ellos en una actividad multididanaria y movilizarlos. Por un lado, hay que movilizar a los jóvenes que se pueden bancar sus estudios pero también hay que abrirle lugar a los jóvenes que no tienen esa posibilidad. Ahí hay un doble juego de inclusión para potenciar a aquellos chicos que ya tienen un terreno ganado y a los que todavía no pudieron entrar en la batalla.

¿Cómo pensas llevar al Auditórium fuera del teatro en sí?

-Hay que relacionarse más con las escuelas porque es el lugar donde la mayoría de los jóvenes se encuentran. Hay que meterse en todos lados y estar atento y con oído para ver qué necesita la gente y qué quiere hacer la gente. Sino uno termina colonizando las cosas. Hay que agitar, provocar, equivocarse mucho, hacer un poco de escándalo. Al Estado se lo toma en general con un rol conservador pero me parece que hay que moverse, hacer quilombo y ponerse en riesgo. Es un momento muy complejo para la Provincia en terminos económicos y no creo que en el corto plazo las cosas vayan a cambiar. No creo que en este año milagrosamente, de venir de donde venimos, se cambie todo. Pero sí hay un aire nuevo que te da una mirada desde lo nacional y lo popular que uno siempre defiende con sus tonalidades y diferencias pero, por lo menos, hay una base en donde importa el otro y eso ya es muchisimo. Si la Provincia mejora en cuanto a su presupuesto, será mucho mejor pero lo que hay ya es mucho. Hay que demostrarle a los funcionarios de mayor rango el valor que tiene la Cultura y cómo mejora la calidad de vida de la gente. El Auditórium tiene que estar en la vida de la gente común

-¿Cómo está la infraestructura del teatro?

-Es muy sólido porque es un aparato hermoso y muy funcional. Prácticamente nada queda afuera de este teatro. Por supuesto que los años pasan y los costos son altísimos. A veces hay cuestiones de refrigeraciones que no se arreglan con dos pesos. Sabemos que hay problemas de todo tipo pero yo nunca estuve en épocas de mucha bonanza. Creo que va a ser una gestión austera pero eso no quiere decir que no sea audaz. Una cosa no va con la otra: se puede hacer un muy buen trabajo con lo que hay y asumo con esta idea.

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