Coronavirus

8 de Abril de 2020 21:08

Montenegro ya sabe cuánto caerá la recaudación: cómo afrontará esa crisis

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Guillermo Montenegro se reunió con concejales el lunes para hablar de la situación del municipio.

El intendente analiza los informes de su equipo respecto a cómo quedarán las finanzas después de este mes sin actividad económica. 

La cuestión sanitaria, que es la que más ocupa y preocupa al intendente Guillermo Montenegro y su equipo, se está transitando por un camino favorable. La cifra de infectados se mantiene estable desde hace tres días  y hay más recuperados que víctimas fatales. Nadie en el entorno del jefe comunal derrocha optimismo: todo puede cambiar de un momento a otro.

A su vez, bajan un mensaje muy cuidado para evitar que la gente se relaje (algo que naturalmente ocurre) y piense que la pelea ya está ganada. La experiencia de lo que se vivió el último viernes sirvió para prender alarmas y las consecuencias de ese caos aún no se vieron.

Con todo, los pasos a seguir en materia de prevención sanitaria son claros. Hay, en cambio, un tema que provoca más incertidumbre y que, por lo bajo, también causa una honda preocupación en el equipo del intendente: la debacle económica que provoca la pandemia.

El lunes, Montenegro recibió en el Centro de Operaciones y Monitoreo a los presidentes de todas las fuerzas que componen el Concejo Deliberante y el presidente del cuerpo. También asistió Virginia Sívori, la concejal del Frente de Todos, que se convirtió en la mejor interlocutora de la oposición a la hora de hablar de presupuesto y finanzas por su solvencia técnica. Así la resltan tanto el resto de los concejales como los propios funcionarios del Ejecutivo. Junto al intendente estuvieron el coordinador de Gabinete Alejandro Rabinovich y el secretario de Gobierno Santiago Bonifatti.

La charla giró en torno a la lucha contra el coronavirus (es el tema excluyente en todos los ámbitos). Montenegro planteó su propuesta para diferir el pago de tasas. Enfrente estaban dos concejales del Frente de Todos y Horacio Taccone, de Acción Marplatense. Las dos fuerzas habían presentado sus propios proyectos en ese sentido.

"El nuestro tenía algunos beneficios más, pero entendimos que en este momento es más saludable que haya una única iniciativa y que sea la del Ejecutivo", admitieron desde el Frente de Todos.

Nadie desconoce que esa decisión pone en jaque las finanzas municipales. En marzo, con solo 10 días de aislamiento social, preventivo y obligatorio, la recaudación municipal cayó un 20%. El mismo porcentaje se redujo la coparticipación que recibe General Pueyrredon por parte del gobierno provincial.

"Creemos que en abril, la caída va a ser más fuerte. La TSU la van a pagar los que tengan débito automático, los que viven en Buenos Aires. Y Seguridad e Higiene los que tuvieron actividad económica, que son muy pocos. Las cadenas alimenticias, bancos, telefónicas. Pero el comerciante común no va a aportar", analizó un funcionario municipal que estimó que, en ese contexto, la recaudación caerá "por lo menos" un 50%.

Otro funcionario de estrecha llegada al despacho principal del municipio se explayó menos en la argumentación, pero fue igual de gráfico. "De cada dos que venían pagando, uno este mes no va a pagar", resumió.

¿Cuál será la consecuencia? Una de las personas que participó de la reunión del lunes contó que Montenegro les dijo a los concejales que a finales de abril al municipio le faltarán "400 palos" para cubrir los gastos operativos. Desde el Ejecutivo prefirieron no dar números concretos y señalaron que a fin de este mes tendrán un panorama más claro. Pero ratificaron un dato preocupante: "No llegamos a cubrir gastos operativos".

La situación no es exclusiva de Mar del Plata. En todos los municipios caerá la recaudación y la provincia de Buenos Aires también sufrirá -tal vez más que cualquier otro distrito- el derrumbe de la actividad económica. Pero todos los dirigentes de todos los signos políticos son conscientes de que no puede ser la clase trabajadora la que revierta esa ecuación.

Por eso, no hubo mayores discusiones en la reunión del lunes para acordar un proyecto único para postergar los vencimientos de la TSU, Seguridad e Higiene para la categoría más baja y b. Sin embargo, desde la oposición marcaron que Montenegro no necesitaba de una ordenanza para tomar esa decisión. "El diferimiento de los vencimientos se puede hacer por decreto", aclararon.

¿Lo hizo así para tener más respaldo político? ¿Para seguir apostando al consenso? "Puede ser, pero la razón principal es que el último artículo del proyecto que mandó el Ejecutivo al Concejo Deliberante autoriza a disponer de fondos afectados. Y para eso sí necesita una ordenanza", explicaron desde la oposición.

"La situación económico financiera será de una fragilidad muy importante. Por eso se pidió poder disponer de fondos afectados", reconoció una fuente del Ejecutivo.

La decisión, no obstante, tiene lógica. Más allá de las urgencias financieras que enfrentará el municipio y de la atención que tendrá que tener el Concejo para controlar que en medio de la emergencia no se produzcan situaciones irregulares, el presupuesto municipal que se aprobó hace dos meses hoy es un guión de ciencia ficción. "Toda esa previsión no tiene absolutamente nada que ver con la realidad actual", indicó un funcionario municipal.

Las obras que se habían planificado llevar adelante con presupuesto propio quedarán, como mínimo, para el segundo semestre. Y las previsiones de los fondos con los que contaría la comuna habrá que reverlas cuando la actividad comience a levantar. "Hoy solo pensamos en cubrir los gastos operativos y destinar algunos fondos a Salud y Desarrollo Social", explicaron desde el Ejecutivo.

Sin embargo, desde la oposición creen que el municipio debe hacer un mayor esfuerzo económico para apaciguar las consecuencias que traerá, especialmente en las clases más vulnerables, esta cuarentena. "Hasta fin del mes pasado en los gastos de bienes de consumo no mostraron ningún salto significativo. Está todo dentro de lo que se había previsto antes de la pandemia", marcó una fuente consultada.

Desde el oficialismo no precisaron la inversión de estas semanas y señalaron que no es sencillo calcular montos. Remarcaron las obras que el municipio afrontó para la realización del hospital modular que construirá el gobierno nacional, las horas hombre que se están pagando en Desarrollo Social para trabajar en los dispositivos para atender gente en situación de calle. También enumeraron que se realizó una compra de alimentos que estaba prevista para el segundo semestre del año.

 

También anticiparon que el presidente Alberto Fernández, que esta semana elogió al intendente en una entrevista por TN, enviará 8 millones de pesos para comprar alimentos y que el municipio también recibirá $6.200.000 de los 300 millones que el gobernador Axel Kicillof distribuyó en los municipios para invertirlos en salud.

La otra estrategia del gobierno local para enfrentar la crisis es apelar a la clase dirigente de Mar del Plata. Muchos de los más importantes empresarios de la ciudad ofrecieron colaborar en esta situación. "El municipio les señala necesidades y desde el sector privado hacen las inversiones", revelaron desde el Ejecutivo. Así se arreglaron ambulancias, se compraron barbijos y guantes de latex y se recibieron alimentos alcohol en gel. Estiman que el monto invertido por empresarios ronda los 10 millones de pesos.

En medio de toda esta situación, Mar del Plata volvió a convertirse en la ciudad con mayor desocupación de la Argentina. El dato no pasó desapercibido, pero casi. Prácticamente no hay margen para analizar otra situación que no sea el coronavirus y sus consecuencias. No solo en Mar del Plata, la situación es global. Durante años todos recordaremos el 2020 como el año de la pandemia.

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