Columna de miércoles

22 de Julio de 2020 23:28

Un brote que preocupa, pero no altera los planes (por ahora)

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Montenegro reconoció este miércoles que el virus circula por Mar del Plata. Foto: 0223.

“¿Viene complicado el tema de la clínica psiquiátrica?”, fue la pregunta apenas dos horas antes de que el intendente Guillermo Montenegro dé una conferencia de prensa en la que reconoció la “circulación del virus” por Mar del Plata, pero le rehuyó al término “transmisión comunitaria”. El funcionario, de los de mayor confianza con el intendente, no titubeó: “Sí, muy”.

Como esas trompadas que llegan sin aviso, directo al riñón, la confirmación de un nuevo brote en Mar del Plata impactó de lleno en el gobierno de Montenegro. Justo el día en que se habilitaron los bares y restaurantes, explotó una nueva bomba en Mar del Plata.

El lunes trascendió el primer caso positivo de una paciente del lugar. La confirmación oficial llegó este miércoles: desde el municipio informaron que 9 de los 35 infectados que se conocieron el martes por la noche eran trabajadores de la institución. Por la tarde, el director del lugar  informó a 0223 que 10 pacientes tienen el resultado positivo de los test. La única certeza que tienen los responsables del lugar y las autoridades municipales es que los casos seguirán. “A cada uno que hisopan le da positivo”, graficó una fuente consultada por este medio.

 

Mar del Plata ya atravesaba una situación compleja. El número de infectados, por arriba de los 300, significaba un cimbronazo para una ciudad que hasta hace 20 días contaba los infectados con los dedos de la mano. Hoy se cuentan por decenas.

Sin embargo, los casos tenían focos de infección claramente identificados: el 95% de los casos surgían del geriátrico Námaste, el sanatorio Houssay y la pesquera clandestina, tres lugares que desde lo epidemiológico están conectados entre sí. Esto no invalida el número, pero permite trazar una hoja de ruta para aislar a los contactos estrechos e ir “encerrando” al virus. “Vamos a tener varios días más de esta cantidad de casos positivos, pero en algún momento el brote se cierra”, anunciaban desde la comuna.

Los 35 casos del martes por la noche sorprendieron. El lunes habían sido 12 y la esperanza era empezar a tener un número más bajo. Sin embargo, surgió el nuevo foco en la Clínica de Psicopatología del Mar, ubicada en Punta Mogotes.

 

“Es una situación similar al brote del Houssay. La propagación no va a ser tan grande porque las visitas eran más restringidas, pero es evidente que dentro del lugar los protocolos no se cumplieron porque están dando todos positivos”, deslizó una fuente sanitaria.

Ese argumento empieza a profundizarse cada vez más en el discurso del municipio. Del intendente para abajo, todos repiten que en la medida que se cumplan los protocolos no se producen situaciones desbocadas. “¿Cómo puede ser que en un geriátrico haya un trabajador infectado y en otro se hayan contagiado todos los trabajadores, todos los residentes y hayan muerto diez personas”, graficó.

De hecho en los últimos días el virus impactó cerca del propio intendente: una enfermera del Same que realizó horas extra en el COM dio positivo de Covid. En el centro de monitoreo el intendente pasa buena parte del día. Pero desde su entorno aseguraron que no habían estado cerca. “Además, él no habla con nadie sin barbijo, ni distancia”, señalaron desde su entorno.

Y es el mismo argumento esgrimió hoy Montenegro cuando en la conferencia de prensa le preguntaron por la escalada de casos que se da al mismo tiempo que abren los restaurantes y bares de Mar del Plata. Por ahora, en el equipo del intendente defienden que cerrar actividades no resolvería el problema.

Les costó mucho llegar a esta instancia como para dar marcha atrás ahora. El fin de semana en el gobierno provincial se analizó fuertemente la posibilidad de que Mar del Plata retroceda de fase. Montenegro llamó a la ministra de Gobierno Teresa García y al jefe de Gabinete Carli Bianco para explicarles que la situación, por más grave que pareciera, estaba controlada.

También llamó a la directora de Anses Fernanda Raverta. Le mandó por WhatsApp gráficos de la situación de Mar del Plata, números sobre la situación sanitaria y le hizo una pregunta: “¿Estamos en la misma sintonía?”. Raverta también creía que la situación de Mar del Plata no ameritaba retroceder una fase y generar así un cierre masivo de comercios.

Lógicamente, hay preocupación. La situación de Mar del Plata hoy no es la misma que existía en los primeros días de julio, cuando apenas había 9 casos. Por eso, el gobierno local da pasos cautelosos: los empresarios del sector presionaron para que no haya límites de horarios, pero el decreto del intendente limitó la actividad hasta las 19.

A algún desprevenido, le costaría entender la jugada. Cuando el gobierno provincial no quería saber nada con la apertura de locales gastronómicos, el municipio insistía para que permitieran su apertura. “Ahora provincia permite la gastronomía en fase 4, sin ninguna restricción. Y es el intendente el que nos pone trabas”, se quejó un empresario del sector. Incluso, en la comisión de reactivación, desde el Frente de Todos apoyaban la idea de que trabajen en horario “normal”.

 

Finalmente, primó el pedido del oficialismo. “Probemos hasta las 19 y evaluamos. Si la situación sigue con brotes identificados y se cumplen los protocolos, damos un paso más y permitimos la apertura de noche”, plantearon desde el Ejecutivo en la comisión.

El Frente de Todos aceptó la propuesta, más allá de la disidencia. Pero también planteó sus diferencias en otro punto: la concejal Virginia Sívori intentó avanzar con un proyecto que establecía beneficios (reducciones, suspensiones y prórrogas en tasas y derechos municipales). El oficialismo la frenó.

“La gastronomía es uno de los sectores más golpeados por esta situación, y creemos que es imprescindible que reciban asistencia por parte del Municipio, como ya lo hicieron del Estado Nacional y Provincial”, planteó la concejal.

Las próximas horas serán claves para el futuro inmediato de Mar del Plata. Acaso por el impulso de la novedad, este miércoles las cervecerías de la ciudad mostraron una gran afluencia de público (con la distancia correspondiente) y los empresarios del sector insistirán con su pedido de mayor flexibilidad horaria para empezar a recuperar algo de lo perdido. Esa insistencia tensiona constantemente con un virus que demostró propagarse con mucha rapidez. Un paso en falso, un pequeño descuido, pueden tirar por la borda tantos meses de esfuerzo colectivo.