Columna de miércoles

26 de Agosto de 2020 23:11

Los dos problemas que alarman a Montenegro en plena ola de contagios

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Montenegro mantuvo un Zoom con el gobernador este miércoles junto a otros intendentes.

Hubo una época en la que en Mar del Plata se tachaban los días sin casos de coronavirus para ver si alcanzaba la fase 5. Llegó a tachar 18. Hoy, sin que hayan pasado muchas semanas, la ciudad superó los 1.000 casos activos y la cantidad de casos diarios supera a muchos distritos del Área Metropolitana de Buenos Aires.

En ese marco, el titular de Zona Sanitaria VIII, Gastón Vargas, advirtió en las últimas horas que el sistema sanitario de Mar del Plata corre riesgo concreto de no poder dar respuesta a los pacientes infectados.

A diferencia de lo que había ocurrido semanas antes, las declaraciones del titular de Zona Sanitaria VIII no cayeron mal en el municipio. Tampoco sorprendieron. El lunes, luego de admitir en conferencia de prensa que Mar del Plata tiene circulación comunitaria del virus (algo que le reclamaban desde distintos sectores), el intendente Guillermo Montenegro y el coordinador de Gabinete Alejandro Rabinovich mantuvieron una reunión con Vargas y el jefe de concejales del Frente de Todos, Marcos Gutiérrez. Allí, abordaron las dos problemáticas que asoman como lo más preocupante en Mar del Plata: la falta de médicos intensivistas y la escasez de camas Covid por falta de claridad del sistema privado.

Con una cifra de contagios que ronda los 200 casos diarios, el intendente y su equipo y los representantes de la provincia y la nación en Mar del Plata buscan cómo anticiparse a una situación que podría agravarse y mucho en los próximos días. Los más optimistas creen que estas cifras se mantendrán 15 días. Otros arriesgan tres semanas.

 

“El tema de las clínicas es algo que le planteamos al intendente desde el momento en el que se volvió a reunir la mesa de emergencia. En ese entonces, la situación no era tan compleja como ahora”, recordó una fuente del gobierno provincial. El conflicto, concretamente, es que ni el municipio ni el gobierno provincial saben a ciencia cierta cuántas camas tienen para pacientes de coronavirus. Y, peor aún, creen que despliegan “estrategias” para hacer selección de pacientes.

“Internan en una cama Covid a un paciente sospechoso y lo tienen varios días ahí. Para eso están los hoteles, pero ellos aprovechan porque les cobran a las obras sociales y tienen un paciente de bajo riesgo”, contó una fuente consultada por 0223.

En los últimos días se produjeron varios casos de personas que quisieron acudir a la clínica privada en la que se atienden habitualmente y les respondieron que no tenían lugar. A algunos pacientes les ofrecieron ir al hospital o a clínicas de baja reputación y optaron por esperar. La situación quedó expuesta con el caso del joven que  tuvo a su abuelo dando vueltas en ambulancia durante tres días. Finalmente logró que ingrese a la Clínica Pueyrredon y a las pocas horas murió.

“El problema de fondo es que las clínicas dan la información que ellos quieren y ni el municipio, ni provincia, ni nación tienen poder de policía. No nos queda otra opción que creer lo que dicen”, reconocieron fuentes provinciales y municipales.  

Montenegro, su secretaria de Salud Viviana Bernabei y Vargas tendrán una reunión con las autoridades de Fecliba (la federación que nuclea a clínicas y sanatorios) para abordar la situación en las próximas horas. Desde ambos sectores reconocen que no tienen muchos elementos, pero apelarán a la responsabilidad social. En principio, le pedirán que vuelvan a suspender todas las internaciones e intervenciones que no sean de urgencia para disponer de la máxima cantidad de camas posibles para casos Covid.

Además, desde el municipio le enviarán una carta a cada institución para “recordarles” que en caso de recibir pacientes leves los hoteles que utiliza el municipio pueden alojar a esas personas y reservar camas para personas que las necesiten.

El segundo problema, que sí fue marcado con más claridad por Vargas en la conferencia que dio el martes, fue la ausencia de profesionales de la salud. Mar del Plata tiene una alta tasa de contagios entre trabajadores sanitarios (309 de 2571) y una carencia histórica que no es exclusiva de la ciudad. “En todo el mundo faltan intensivistas”, respondió, categórico, un reconocido médico de la ciudad consultado sobre esta situación.

 

Montenegro ya inició conversaciones con el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, para analizar la opción de que lleguen a Mar del Plata médicos de otros lugares. No hay confirmaciones, pero no por falta de voluntad: los lugares con pocos casos, en general, son distritos chicos que no tienen hospitales de alta complejidad y, por ende, no tienen médicos intensivistas.

Con estos dos problemas en el escenario, en las próximas horas volverá a crecer el rumor de un retroceso de fase para Mar del Plata. El último fin de semana fue el más crítico –hasta ahora- en la negociación entre la provincia y el municipio. El jefe de Gabinete Carlos Bianco accedió a sostener a la ciudad en fase 4 (con todas las actividades de fase 5 autorizadas por decreto), pero le pidió al intendente que confirme públicamente que la ciudad tiene circulación comunitaria del virus y realice más controles.

Esa charla se dio sin que la ciudad con un solo día de más de 100 casos. La seguidilla de días por encima de los 150 contagios hace suponer que las charlas este fin de semana serán igual de intensas.

Todos coinciden en que un retroceso de fase no supondrá que la gente vuelva a sus casas y se quede a esperar que la situación se solucione. “En los lugares en los que se implementó un retroceso de fase fue peor. La gente aguantó cuatro días y después salió con menos cuidados o a protestar”, graficaron desde el municipio.

Montenegro está convencido de que en esta instancia, de cansancio social, hace falta que la gente tome más consciencia y que la sociedad “conviva” con el virus. De hecho, descartó la idea de imponer multas como modo de “ordenar” la situación. “No es tiempo de punitivismo”, dijo en una entrevista con Radio Brisas.

La principal preocupación del municipio siguen siendo las reuniones privadas. Este miércoles, Darío Oroquieta confirmó a 0223 que desarticularon un cumpleaños en un departamento en el que había 10 personas.

“Desactivamos fiestas todo el tiempo. Reuniones que van desde las 15 a las 80 personas. Y cada vez hay más logística para evitar que nos enteremos. No van en muchos autos, no los dejan todos juntos, no suben fotos a las redes sociales. Algunas son en countries y también tiene la dificultad de ingresar”, contó una fuente municipal.

 

Desde el Frente de Todos tienen, en algún punto, una mirada similar. También admiten que un retroceso de fase no garantiza que se reduzca el movimiento en las calles. Sin embargo, creen que la mayor responsabilidad de eso es del intendente. “La apertura de actividades tenía que ir acompañada de controles y eso nunca pasó”, fustigaron desde el principal bloque opositor, al tiempo que analizaron: “Si durante cuatro meses le hiciste creer a la gente que no pasaba nada ahora es difícil dar marcha atrás”.

La expectativa, a su vez, está centrada en lo que anuncie el presidente Alberto Fernández sobre la nueva etapa de la cuarentena. Todos creen que habrá modificaciones, especialmente en el interior, donde los casos empezaron a crecer de manera preocupante. “Tal vez no haya que cerrar actividades, pero sí limitar los horarios”, explicó un dirigente cercano al gobierno provincial.

Los sectores productivos y comerciales y muchos representantes de la sociedad civil hicieron público su rechazo a la idea de retroceder una fase. Argumentaban que la situación sanitaria no era del todo grave, que no se podía comparar a Mar del Plata con el Amba y que el 90% de los casos se habían dado entre trabajadores esenciales. Hoy el panorama cambió y el sistema sanitario corre riesgo cierto de colapso: ¿habrá tolerancia para aceptar un cierre de actividades?