Claudia Piñeiro: “Para mí, es imposible ser escritora y no tener compromiso social”

Tras el éxito de la primera temporada de la serie "El reino", la autora y guionista aguarda el comienzo de la filmación de la segunda parte y admite que es necesario tener "mucho coraje" para abordar a partir de un hecho artístico un tema tan controversial, como es la religión. En una entrevista con 0223, habló, entre otras cosas, sobre su proceso de adaptación al tiempo de pandemia, los proyectos para 2022 y la influencia que tiene en su obra sus orígenes en el conurbano bonaerense.

La escritora oriunda de Burzaco participó junto a Sergio Olguín del ciclo cultural convocado por el Bapro para hablar sobre la identidad bonaerenseFoto: Agencia Télam

17 de Enero de 2022 08:19

La escritora, guionista y dramaturga Claudia Piñeiro (Burzaco, GBA, 1960) fue una de las autoras convocadas este verano por el Banco Provincia para participar del ciclo “Verano Cultural Banco Provincia”, que tiene lugar todos los jueves de enero en el Museo MAR, a partir de las 20.30, con acceso libre y gratuito. Si bien causas de fuerza mayor le impidieron estar de forma presencial, la virtualidad, una vez más, le facilitó formar parte del encuentro junto al escritor Sergio Olguín. 

Pero antes, en una entrevista con 0223, Piñeiro habló sobre su adaptación a los tiempos de pandemia, la experiencia de trabajar para Netflix con “El reino” y cómo convive con las múltiples reacciones que generó la serie que aborda el funcionamiento de las iglesias evangélicas. También, sobre sus proyectos para el 2022 y su decisión de ser una escritora con compromiso social. "Algunos nos sentimos incómodos si no participamos del debate público", aseguró.

 -¿Cómo son estos primeros reencuentros con el público de manera presencial, luego de casi dos años de encierro y virtualidad?

-Mi primer reencuentro fuerte con el público fue en diciembre en la Feria de Guadalajara, que es el evento en español más importante y siempre tiene muchísima gente. Esta vez, si bien fue menos concurrida por los protocolos, fue muy activa y tuvo mucha repercusión. Es un lugar en el que además uno se encuentra con escritores que ves una vez al año y siempre es una experiencia muy linda, que se extrañó mucho.

-¿Cómo sobrellevás este tiempo de pandemia?

-Fue un tiempo muy largo. Uno se fue olvidando de lo que era al principio mirar por el balcón y que no pasara nadie por la calle y uno tampoco pudiera salir porque no sabíamos qué era lo que pasaba. Al inicio me costaba mucho leer o leía cosas que ya había leído antes, no podía escribir, pero después, poco a poco, fui aceptando que esta era la vida que nos tocaba vivir y me acomodé para poder seguir viviendo de la mejor manera posible. Al tiempo pude volver a escribir, terminé de corregir guiones de la primera temporada de “El reino” y en 2021 escribimos con Marcelo Piñeyro toda la segunda temporada de la serie... Es decir, nos adaptamos a esta nueva vida.

-También sacaste un nuevo libro, “Cuánto vale una heladera y otros textos de teatro”.

-Sí, pero era una obra de teatro que tenía escrita así que solo hice el trabajo de edición. La serie me demandó mucho más trabajo, porque si bien estaba escrita la primera temporada desde antes de la pandemia, el coronavirus hizo que aparecieran nuevos protocolos de filmación, lo cual nos obligó a reescribir varias escenas. Este último año lo dedicamos exclusivamente a la segunda temporada. Finalmente me pude poner muy activa y, además, hice otro trabajo que también hacen los escritores, que es la enorme cantidad de charlas que dimos por Zoom, por Instagram, por distintas plataformas. Fueron muchas más que antes y también estuvimos más conectados con escritores de otras partes. Otro trabajo que tuve muy arduo durante los últimos dos años fue el de ser jurado de concursos literarios. Hubo mucha gente escribiendo y mandando sus producciones a concursos, a la espera de tener la suerte de ser publicados. 

-Hubo un boom de gente escribiendo, leyendo y haciendo recomendaciones en las redes, sobre todo...

-Yo creo que se tomó consciencia de la importancia de la cultura, que la cultura vale. Siempre hay una dificultad en determinar cuánto vale la cultura y eso, desde el Estado, muchas veces es algo que cuesta corregir. A veces te dicen que con el mismo presupuesto ponen un cantante en una plaza y junta 500 mil personas y con un escritor junto 30 personas, con toda furia. Se hacen comparaciones que no son razonables para medir el efecto de la cultura. Que haya gente sola leyendo en su casa durante dos años, acompañada por textos, me parece extraordinario. También las series y las películas acompañaron muchísimo, y hubo cantantes que hacían streaming desde sus casas. Hubo un acompañamiento de la cultura que mostró su valor. Ojalá, los que tienen que ponerle un valor económico a eso lo tengan en cuenta al momento de remunerar a los artistas.

-Respecto a la serie “El reino”, ¿cómo es trabajar con una plataforma como Netflix?

-Realmente tuvimos una experiencia buenísima porque Marcelo (Piñeyro) ya tenía contacto con la plataforma y con la gente que trabaja ahí, entonces pudimos ofrecerles la serie directamente, sin pasar por una productora. Tuvimos un trato directo y siempre las devoluciones de los guiones fueron de la misma forma, con opiniones que ayudaban a mejorar, que nosotros podíamos aceptar o no y en el momento que decidíamos que no nos parecía, nunca tuvimos problema en defender nuestra posición. La sugerencias apuntaban a mejorar la calidad de la trama o desarrollar el crecimiento narrativo, no tenían influencia sobre los temas ni las ideas. Todo fue un aprendizaje, una experiencia buenísima.

-La segunda temporada se empieza a rodar en abril.

-Eso es lo que está en los planes, no sé si habrá cambios, pero es la idea.

-Es un proyecto que da trabajo a un montón de actores argentinos...

-No solamente actores. También a la gente que tiene locaciones, que alquila lugares, técnicos, camarógrafos, musicalizadores, gente de vestuario... Es todo una rueda de una industria que se pone en marcha. A veces uno escribe algo en soledad pero después se pone en marcha una maquinaria que le da trabajo a muchísima gente y eso es maravilloso.

-Tanto en “El reino” como en tu libro “Catedrales” abordás, entre otros temas, la religión, un tópico que divide aguas en nuestro país. ¿Cómo convivís con los detractores, las agresiones? ¿Te afectan en algún momento?

-Hay que tener coraje porque todos respetan la religión del otro, son muy cuidadosos, pero cuando vos decís que sos ateo, ese respeto no es de la misma categoría. Siempre hay una mirada extraña, no valorada. Si yo creo que no existe Dios también se debería respetar mi ideología, y no es equivalente. Entonces parece que se te puede decir cualquier cosa, que te pueden agredir de la manera que sea porque vos no creés en nada y no respetás las religiones. Sí creo: creo que Dios no existe.

Las agresiones vienen de personas que hace poco fueron denunciadas por cuestiones dentro de sus propias iglesias y si bien suelen decirme que no tengo que darles importancia, siempre te afectan. Te afecta la agresión original y la de los tantos que la toman y se suman a decirte cosas atrás de eso. Por supuesto que duele, lastima, perjudica. Ahora, por otra parte, tuve tantos pero tantos mensajes de apoyo y de parte de personas que han estado en iglesias evangélicas y que han sufrido abusos, o que se les sacó dinero... Eso no quiere decir que todas las iglesias evangélicas hagan mal uso de sus recursos y del poder que tienen sobre sus fieles, pero que los hay, los hay. De hecho, hace poco pusieron preso a un pastor en Mendoza que hacía bastante tiempo que estaba prófugo; hay montones de casos, condenados y no condenados. A veces, con un hecho artístico tocás un tema del cual todo el mundo estaba deseoso de hablar, para bien y para mal. Entonces, empezó un debate muy enriquecedor sobre determinadas cosas que fueron tapadas... Cuando se estrenó, todo el mundo hablaba de "El reino", pero la serie no hablaba solo de religión, sino también del poder, la justicia, los servicios de inteligencia; muchos otros temas que, a lo mejor, pasaron desapercibidos porque lo religioso tomó tanta preponderancia que los otros quedaron rezagados.

-La serie tuvo mucho éxito en varios países del mundo, no sólo en Argentina. ¿En otros lugares también generó este tipo de reacciones?

-En toda Latinoamérica se sintieron muy identificados porque en esos países hay mucha preponderancia de las iglesias católicas y evangélicas y entienden que estas últimas tienen un crecimiento mucho más exponencial que la iglesia católica. En cambio, en España la relación es absolutamente directa con la iglesia católica.

-Tenés una participación muy activa dentro del movimiento feminista y sus reclamos, como lo fue en su momento el pedido de legalización del aborto. ¿Un escritor siempre tiene que tener compromiso social?

-Hay escritores que quieren tener un compromiso social y otros que no; para mí sería imposible no tenerlo. Algunos escritores no se sienten cómodos participando de los debates públicos y otros nos sentimos incómodos no participando. En mi caso en particular, desde mi primera novela, "Tuya", está presente el tema del aborto. Cuando se dio el debate en la sociedad, yo literariamente ya lo había abordado. El otro día, una chica muy jovencita que me cruzó en la calle me dijo que se sorprendió porque en el 2008 yo ya hablaba del no deseo de ser madre, que no era algo de ahora. Es un tema que desde siempre me convoca, entonces, cuando ese debate se da públicamente, no hablar del asunto me hubiera dejado en un lugar raro. 

-Sos una autora muy prolífica. ¿Cómo es tu rutina de escritura y lectura?

-Me levanto muy temprano, escribo mucho durante la mañana y sigo haciéndolo durante todo el día. No escribo de noche porque me quedo dormida (risas). Cuando tenía a los chicos más chicos escribía mientras ellos estaban en el colegio, ahora eso se ha ampliado así que puedo hacerlo durante muchas horas del día y soy bastante aplicada al trabajo. Cuando estoy en modo de escritura de una novela, un guion o lo que sea, le dedico muchas horas al trabajo. Con la lectura pasa lo mismo: es imposible no leer para un escritor.

-¿Qué proyecto tenés para el 2022?

-Estoy haciendo una vuelta de "Tuya", que es un regreso de la protagonista 15 años después y la idea es que salga este año.

 

Sobre la heterogeneidad y la identidad bonaerense 

Piñeiro fue invitada junto a Sergio Olguín para reflexionar sobre los rasgos que hacen a “la identidad bonaerense” y los modos en que la literatura argentina, tanto de ficción como de no ficción, representa esas características. En la oportunidad, el concepto disparador de la charla fue "heterogeneidad". "Es un término que en este caso se lo relaciona a la identidad bonaerense, pero a mí me parece interesante ampliarlo a la heterogeneidad en general y a la forma en la que en los últimos años hemos ampliado la cabeza para incluir cualquier tipo de diferencia dentro de la normalidad. Dentro de la identidad bonaerense pasa lo mismo. ¿Quién es más bonaerense? ¿El del conurbano o el de la pampa? Yo creo que todos somos bonaerenses y que hay que buscar los puntos de encuentro", analizó la escritora. 

-¿Tus orígenes y tus vivencias en el conurbano influyen en tu escritura?

-Sí, de hecho, casi todo el conurbano está en la mayoría de mis novelas. Excepto "Las grietas de Jara", que transcurre en Capital, todas las demás tienen un paso o están totalmente instaladas en el conurbano. Incluso, muchas de ellas en el conurbano sur (Burzaco, Temperley, Turdera, Adrogué), que es el lugar en donde yo nací, es la zona de mi infancia.

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