Fue con una tostadora al partido y ahora no puede dejar de llevarla: la historia que se volvió viral en el fútbol inglés

Un hincha de los Toffees llevó un electrodoméstico al estadio, su equipo ganó y ahora es cábala total.

Un hincha de los Toffees llevó un electrodoméstico al estadio, su equipo ganó y ahora es cábala total.

24 de Marzo de 2026 11:08

Por Redacción 0223

PARA 0223

El fútbol siempre regala historias increíbles, pero lo que ocurrió en Inglaterra superó cualquier expectativa. Bajo el insólito lema “CON UNA TOSTADORA... ¡A LA CANCHA!”, un hincha del Everton se volvió viral tras asistir al estadio con un electrodoméstico en la mano, en una escena que rápidamente dio la vuelta al mundo.

El protagonista es Matty Byrne, fanático del Everton, quien se hizo presente en el Hill Dickinson Stadium para ver el duelo ante Chelsea con una tostadora. ¿El motivo? Tenía una boda inmediatamente después del partido y no contaba con el tiempo suficiente para regresar a su casa a buscar el aparato, por lo que decidió llevarlo directamente consigo.

Lejos de quedar como una simple anécdota graciosa, la historia tomó un giro inesperado dentro del campo de juego. Everton tuvo una actuación contundente y se impuso por 3-0 ante Chelsea, desatando la euforia de los hinchas y, al mismo tiempo, alimentando la mística alrededor del particular objeto.

Como suele suceder en el mundo del fútbol, la superstición no tardó en aparecer. Muchos fanáticos comenzaron a señalar a la tostadora como una especie de amuleto de la suerte, transformando el episodio en una cábala inesperada que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales.

El propio Byrne, sorprendido por la repercusión, se lo tomó con humor y complicidad. Entre comentarios y pedidos de otros hinchas, ya empezó a circular la idea de que debería repetir el ritual en los próximos partidos para mantener la racha positiva del equipo.

Así, lo que comenzó como una simple cuestión de logística terminó convirtiéndose en una de las historias más pintorescas del fútbol reciente. Porque si algo demuestra este episodio es que, en este deporte, cualquier detalle —por más insólito que parezca— puede transformarse en símbolo de fe para toda una hinchada.