Tedeum en Mar del Plata: el obispo advirtió que los jubilados tienen "una comida más miserable y un pastillero vacío"
En la celebración por el 25 de Mayo en la Catedral, Giobando también expresó su preocupación por el avance del narcotráfico y las adicciones en jóvenes y adolescentes.
Por Redacción 0223
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Durante el tradicional Tedeum por el 25 de Mayo en la Iglesia Catedral de Mar del Plata, el obispo Ernesto Giobando llamó a construir una “cultura del encuentro” y expresó su preocupación por la situación social, económica y el crecimiento de las adicciones y el narcotráfico en el país.
En su homilía, pronunciada este lunes en el marco de la celebración patria y de la memoria de María Madre de la Iglesia, el obispo sostuvo que “la Patria es más que el gobierno que la administra” y remarcó que “son los gobiernos y sus funcionarios los que están al servicio de la Patria, de sus hijos e hijas y de sus más nobles intereses”.
A su vez, el jefe de la Iglesia católica local comparó a la Argentina con una madre “al pie de la cruz” y aseguró que hoy el país atraviesa “tiempos muy difíciles”, marcados por profundas desigualdades y tensiones sociales.
“Pareciera que en cada elección está en juego el destino de nuestra patria, hay una separación que parece irreconciliable”, afirmó Giobando, y agregó: “Las diferencias son cada día más extremas y más humillantes, provocando resentimiento y fractura social, y eso no es justo”.
En otro tramo de su mensaje, puso el foco en la situación de jubilados, trabajadores y sectores vulnerables. “Hay ciudadanos que no llegan a fin de mes y pasan horas y horas fuera de sus hogares, jubilados que tienen cada día una comida más miserable y un pastillero más vacío”, expresó.
Además, el titular de la diócesis advirtió sobre el crecimiento de las adicciones, especialmente entre jóvenes y adolescentes. “Las drogas, el alcohol y las apuestas online, ilegales o legales, son una peste que está contagiando a miles y miles”, señaló.
En ese sentido, definió a los narcotraficantes como “los nuevos tiranos del siglo XXI” y alertó que buscan arrebatar “la voluntad, la libertad y la posibilidad de hacer realidad una vida digna”.
“Si los hombres y mujeres de Mayo lucharon por una patria libre, hoy nosotros tenemos que poner lo mejor de nosotros para erradicar el narcotráfico, reducir el impacto de las adicciones y promover la inclusión social”, sostuvo el obispo.
A lo largo de la homilía, también reivindicó a figuras históricas como Manuel Belgrano, José de San Martín, Martín Miguel de Güemes y destacó especialmente al beato Fray Mamerto Esquiú, a quien definió como un defensor de la Constitución Nacional y de la unidad del país.
Sobre el final, pidió “diálogo sin insultos”, “negociaciones sin arreglos espurios” y una sociedad capaz de sentarse “en una misma mesa” para reconstruir vínculos y afrontar las problemáticas sociales. “María de Luján nos quiere hijos y no esclavos”, concluyó.
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