Brasil y Marruecos no defraudaron e igualaron en Nueva Jersey
Era uno de los mejores partidos de la primera fase y fue atractivo. Más entretenido el primer tiempo que el segundo, sin brillar, los dos demostraron que tienen argumentos para dar pelea. Los africanos colectivamente y los sudamericanos por individualidades.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Había promesa de partidazo desde el momento en que el sorteo del Mundial determinó que Brasil y Marruecos compartirían el Grupo C. Y, al menos durante los primeros 45 minutos en Nueva Jersey, ambos seleccionados estuvieron a la altura de las expectativas. En el que aparecía como el duelo más atractivo de la Copa del Mundo hasta el momento, ofrecieron intensidad, situaciones de gol y un empate 1-1 más que entretenido.
El inicio mostró a un Marruecos valiente, decidido a tomar el protagonismo. Los africanos sorprendieron con una presión alta y un juego dinámico que incomodó a Brasil desde el arranque, al punto de tenerlo dominado por varios minutos. Tras una serie de aproximaciones, encontraron premio a los 20 minutos, cuando Ismael Saibari se escapó entre un enorme hueco que dejaron los centrales y aprovechó una exquisita asistencia de Brahim Díaz. El delantero ganó en velocidad y definió picándola ante una mala salida de Alisson para abrir el marcador.
Cuando Brasil parecía estar para el cachetazo, la Verdeamarela respondió de la mano de Vinicius y una acción individual de jerarquía. El delantero encaró hacia el centro y sacó un derechazo inatajable al ángulo para establecer el 1-1. A partir de allí, el partido se volvió de ida y vuelta. Bono le negó el segundo a Lucas Paquetá antes del descanso y ambos equipos se retiraron dejando la sensación de que cualquier cosa podía suceder en la segunda mitad.
Pero el complemento fue muy diferente. El desgaste físico, los cambios y cierta cautela lógica de un debut mundialista fueron apagando el espectáculo. Brasil mantuvo algo más la posesión, aunque volvió a exhibir una dificultad que arrastra desde hace tiempo: le cuesta transformar el dominio territorial en fluidez y generación constante de juego. Marruecos, por su parte, perdió profundidad cerca del área rival, pero siguió mostrando sociedades interesantes en la mitad de la cancha y una estructura colectiva que le permitió competir de igual a igual.
El empate terminó siendo un resultado justo. Ninguno de los dos hizo méritos suficientes para quedarse con los tres puntos en un segundo tiempo donde ambos parecieron conformarse con sumar. Brasil dejó algunas individualidades capaces de resolver partidos, pero todavía sin una identidad ofensiva clara. Marruecos, en cambio, ratificó las virtudes colectivas que lo llevaron a convertirse en una selección respetada a nivel mundial.
Temas

