Peón rural caminó 30 kilómetros para cobrar su pensión en la meseta chubutense y cuando llegó el banco móvil ya no estaba

Miguel Currumil salió de madrugada desde un establecimiento en Gorro Frigio, pero la unidad bancaria ya había finalizado su atención cuando llegó a las 18 horas. Debió emprender el regreso a pie, de noche y con las bajas temperaturas de la meseta, hasta que vecinos lo encontraron exhausto en la madrugada.

Peón rural caminó 30 kilómetros para cobrar su pensión en la meseta chubutense y cuando llegó el banco móvil ya no estaba

15 de Junio de 2026 16:43

Por Redacción 0223

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La historia de Miguel Currumil resume, en un solo día, las dificultades que enfrentan miles de habitantes de zonas rurales aisladas para acceder a servicios básicos. Este peón rural de la meseta chubutense caminó aproximadamente 30 kilómetros para poder cobrar su pensión a través del banco móvil, pero al llegar a destino se encontró con que la unidad ya no estaba.

Currumil partió de madrugada desde el establecimiento rural donde trabaja, en la zona de Gorro Frigio, y llegó a Lagunita Salada cerca de las 18 horas. El esfuerzo de varias horas de caminata por los caminos de la meseta no tuvo el resultado esperado: el vehículo bancario había finalizado su atención y ya se había retirado de la localidad.

Sin posibilidad de realizar el trámite y sin medios de transporte para regresar, el hombre no tuvo otra opción que emprender el camino de vuelta a pie, esta vez de noche y con las bajas temperaturas características del invierno patagónico.

La situación tomó un giro preocupante durante la madrugada del viernes. Alrededor de la 1:15, vecinos que circulaban por la zona lo encontraron a la vera del camino, exhausto y con signos de afectación por el frío, luego de sumar varios kilómetros más a la ya extensa caminata del día.

El caso generó indignación entre los pobladores de la zona, quienes señalaron que situaciones como esta evidencian la falta de acceso a servicios esenciales que padecen los habitantes de parajes rurales, donde las distancias extremas y la ausencia de transporte público representan un obstáculo cotidiano incluso para trámites tan básicos como cobrar una pensión.

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