Lo acusan de manipular imágenes con IA para subirlas a páginas porno: lo denunciaron 11 mujeres pero la Justicia archivó la causa
También grababa videos en la playa y robaba fotos de conocidas de las redes sociales. Hoy las denunciantes buscan que el caso no quede impune y reclaman herramientas legales para enfrentar la violencia digital.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Las víctimas no conocieron al agresor a través de internet ni fueron elegidas al azar. Eran exnovias, amigas, compañeras de la escuela y mujeres que formaban parte de su círculo más cercano. Compartían reuniones, proyectos, espacios artísticos e incluso años de amistad. Sin embargo, detrás de ese vínculo de confianza descubrieron una trama que las expuso sin su consentimiento en páginas pornográficas y grupos de Telegram, donde se distribuían contenidos sexuales elaborados con sus fotografías.
La primera de las 11 denuncias se realizó a fines de marzo. Días antes, un usuario anónimo de Instagram se había comunicado con una de las víctimas para advertirle que alguien había subido imágenes suyas sin consentimiento a una página de contenido para adultos.
El usuario le envió un enlace y lo que encontró la horrorizó. “Había toda una carpeta de fotos que ella había subido, tanto a su feed como a historias. Y el usuario agregó: ‘No solamente estás vos, si no creo que hay chicas que vos también conocés’”, contó una de las denunciantes en diálogo con 0223.
Las mujeres se conocían entre sí. Algunas eran amigas, otras simplemente habían compartido momentos dentro de la escena musical marplatense. Sin conocer todavía quién estaba detrás de las publicaciones, comenzaron a intercambiar información para determinar qué datos habían sido difundidos.
En la página web y en un grupo de Telegram descubrieron imágenes extraídas de sus perfiles de redes sociales, además de información personal como nombres, números de teléfono y datos vinculados a sus vidas cotidianas.
Según confiaron denunciantes a 0223, el usuario anónimo decidió avanzar para intentar desenmascarar al responsable y se contactó con él a través de la plataforma para solicitar un supuesto servicio personalizado. La conversación derivó en una videollamada por Discord, que fue grabada y permitió a las víctimas identificar al acusado. “Era su lugar de trabajo, eran los accesorios que usa habitualmente, su forma de sentarse y además su voz”, relató.
En medio de la desesperación, las mujeres comenzaron a publicar lo sucedido en redes sociales. Eso provocó que el acusado eliminara gran parte del material, aunque para entonces ya habían realizado capturas de pantalla que conservaron como evidencia.
“Filmaba mujeres en la playa y las subía haciendo comentarios. Después lo que empezamos a descubrir fue su morbo: en su perfil decía que realizaba tributos sexuales”, explicó.
Según denunciaron, el hombre organizaba carpetas con fotografías de mujeres reales obtenidas de redes sociales y las compartía en espacios donde otros usuarios interactuaban sexualmente con ese contenido. Además, encontraron imágenes manipuladas mediante inteligencia artificial para simular desnudos. Las víctimas también detectaron que el acusado administraba otro perfil junto a su pareja, desde donde se realizaban prácticas similares. En ese caso, aseguraron que la mujer aparecía de forma visible en algunos de los contenidos y que estaba al tanto de toda la situación.
Frente al impacto de lo sucedido, las afectadas crearon un grupo de WhatsApp para contenerse mutuamente y coordinar acciones. Luego avanzaron con las denuncias judiciales: diez fueron radicadas en Mar del Plata y una en La Plata, donde reside actualmente una de las mujeres.
Sin embargo, afirman que la respuesta judicial fue desalentadora. “Luego de la ratificación nos pasó una semana y desestimaron todas las pruebas. Estuvimos en contacto con abogadas feministas y la verdad es que hay un vacío legal muy fuerte en lo que es violencia de género digital”, sostuvo una de ellas.
Legalidad y denuncias sobre contenido con IA
Ante la falta de respuestas, decidieron visibilizar públicamente el caso con el objetivo de generar conciencia sobre los riesgos asociados a las redes sociales, la inteligencia artificial y la circulación no consentida de imágenes. “Todos estamos expuestos a que nos ocurra algo así, por eso me parece que está bueno por lo menos comenzar a charlarlo”, manifestó.
Las consecuencias, aseguran, continúan hasta hoy. Algunas de las víctimas comenzaron tratamientos psicológicos y psiquiátricos, mientras que otras desarrollaron cuadros de ansiedad, miedo y estrés derivados de la exposición sufrida.
Lo que más las impactó fue que muchas de las imágenes difundidas no tenían ningún contenido íntimo ni provocativo. Eran fotografías cotidianas, extraídas incluso de cuentas privadas de Instagram. Sin embargo, esa utilización sin consentimiento modificó profundamente la manera en que perciben el mundo digital y también sus vínculos personales. “Ya no pensás solamente en un desconocido. El miedo es que pueda ser alguien cercano, alguien en quien confiabas”, resumió.
Aunque la causa fue archivada, las denunciantes aseguran que no piensan abandonar el reclamo. Buscarán alternativas para que el caso sea revisado con herramientas legales más eficaces de sanción y prevención, como la Ley Olimpia que modifica el art. 6 de la Ley 26.485 sobre violencia de género digital.
Mientras tanto, decidieron contar lo ocurrido para alertar a otras mujeres y para que situaciones como esta no queden silenciadas detrás de una pantalla. “Si hablar de esto sirve para que otra persona pueda identificarlo, denunciarlo o sentirse acompañada, entonces ya es un paso adelante”, concluyó.
Si estás atravesando una situación de violencia doméstica o de género, podés comunicarte de manera gratuita con la línea 144, disponible las 24 horas, los 365 días del año. Brinda información, contención y asesoramiento a través de un equipo interdisciplinario.
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