"Lo dejaron tirado lleno de sangre": lo chocaron con una moto, escaparon y murió tras días de agonía
Javier sufrió graves lesiones en la cabeza y el rostro luego de ser impactado por una moto en la que circulaban dos menores. Uno fue entregado a la Justicia y el otro continúa prófugo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El dolor atraviesa por estas horas a una familia marplatense que todavía intenta comprender cómo un día normal terminó en tragedia. Emiliano Javier Agustín Nicolo era un joven de 19 años, kayakista y barbero, falleció tras permanecer internado durante varios días en grave estado luego de un choque de motos ocurrido el domingo por la noche en el barrio Autódromo.
Mientras esperan avances en la investigación judicial, sus familiares intentan reconstruir las últimas horas de una vida que describen como la de un chico "bueno y trabajador".
"La verdad no tenemos consuelo", expresó su tía Jesica, reflejando el dolor que atraviesa a toda la familia desde que recibieron la noticia de su accidente, en diálogo con 0223. Según contó, el domingo cerca de las 22.30 salió de su casa tras estar todo el día. "Yo fui a acostar a la nena y escuché la moto salir. Resulta que la mamá le había mandado un mensaje para preguntarle si se quedaba a dormir acá o se iba con ella".
Apenas unos minutos después llegó un mensaje que, en un principio, no encendió todas las alarmas. "Nos dijeron que había tenido un accidente. Nosotros suponíamos que se había caído, algo leve. Le avisé a mi marido mientras me preparaba para irme a trabajar".
La dimensión de la tragedia comenzó a hacerse evidente cuando el movimiento en la calle se volvió inusual. "Cuando empecé a escuchar ambulancia, policía y la gente, me di cuenta de que no era como pensábamos. Salí de mi casa y cuando me acerqué al lugar vi que estaba tirado, ya en la tabla con el cuello, pero inconsciente", relató Jesica.
La reconstrucción de lo ocurrido fue completándose con el correr de las horas. Su otra tía, Sol, explicó que "había recorrido aproximadamente cuatro cuadras cuando fue impactado por otra moto que circulaba a alta velocidad. En ella iban dos menores de edad y, además, la motocicleta era robada".
Tras el impacto, sostiene la familia, quienes viajaban en la otra moto escaparon del lugar. "Los dos ocupantes se dieron a la fuga y dejaron a Javi tirado en la calle, agonizando. Como consecuencia del impacto, su moto quedó trabada y él cayó de lleno con el rostro contra el asfalto. Sufrió múltiples fracturas en la cara y un sangrado en el tronco encefálico", señaló Sol.
La primera asistencia llegó gracias a una vecina que escuchó el ruido del choque. "Lo encontró una chica que escuchó la explosión. Lo vio y reconoció porque es amiga de mis sobrinos", contó Jesica.
Sol agregó que la mujer los alertó sobre la situación: "Mi sobrino quedó ahogándose con su propia sangre durante un tiempo que desconocemos. Lo vio tendido en el suelo en ese estado y nos dio aviso".
A pesar de la gravedad de las lesiones, Javier todavía logró realizar una última acción antes de perder el conocimiento. "Sabemos que desbloqueó su teléfono y pidió que llamen a Claudia, que es la mamá de la novia. Momentos después perdió la consciencia y nunca más se despertó", reveló Jesica.
La pelea por salvarle la vida comenzó inmediatamente en el Hospital Interzonal General de Agudos. "Entró en shockroom, donde estuvo dos días en estado crítico con respirador. Le pusieron un drenaje porque su pulmón estaba colapsado, tenía múltiples fracturas en el rostro y la cabeza. El resto del cuerpo estaba sano", detalló su tía.
Los médicos realizaron una cirugía de urgencia para intentar controlar el cuadro neurológico. "En el Higa hicieron todo lo posible, pero no se pudo. Lo intervinieron quirúrgicamente tras pasar por el tomógrafo, para descomprimir la parte occipital de la cabeza porque tenía el sangrado más grande".
"Cuando se estabilizara iban a abrir de nuevo para poder sacar lo que quedaba del coágulo y corregir las fracturas de la cara porque tenía sangrado interno por la boca y nariz, pero nunca pudieron cauterizar", explicó Jesica.
Aunque logró superar las primeras horas críticas, la evolución nunca fue favorable. "Después de dos días lo pasaron a terapia intensiva, pero nunca pudieron estabilizar la presión intracraneal", relató.
La noticia que nadie quería recibir llegó finalmente el sábado. "Ayer cerca de las 10 de la mañana nos llamaron para que vayamos al hospital porque había novedades, pero no eran buenas. Llegamos y nos contaron que hizo una falla multiorgánica y falleció", contó Jesica.
Mientras la familia intenta atravesar el duelo, también exige respuestas. Según explicaron, uno de los menores involucrados fue entregado a la Justicia por su propia madre, mientras que el otro continúa prófugo. "Las personas que manejaban la otra moto se fueron y lo dejaron morir ahí. Uno de ellos lo ubicamos a los dos días porque la mamá fue a la comisaría para denunciar que había desaparecido, pero que estaba a disposición y después lo entregó", indicó Jesica.
Además, la familia pudo acceder a imágenes incorporadas a la investigación. "Hay un video que nos mostró la policía donde se ve lo que había pasado porque nadie había visto nada. Ahí comprobamos que se cruzaron, fue un accidente, pero lo dejaron tirado", afirmó.
Los familiares también aseguran que existen elementos que demostrarían que quienes escaparon sabían perfectamente la gravedad de las heridas sufridas por Javier. "En la causa judicial existe un audio telefónico en el que relatan el hecho y dicen que iban a robar, chocaron a una persona y la dejaron tirada, llena de sangre", sostuvo Sol.
Incluso, según denunció la familia, uno de los jóvenes se comunicó después del hecho. "Dos días después dijo que si borrábamos las fotos de su rostro que circulaban, él se entregaba. Esto se hizo por recomendación de la fiscalía, para no entorpecer la investigación. Sin embargo, hasta el día de hoy no lo hizo", manifestó Sol.
Por estas horas, la familia espera los resultados de la autopsia y el avance de la causa judicial. Mientras tanto, el recuerdo de Javier se impone sobre cualquier otra cosa: un joven trabajador, apasionado por el deporte y querido por quienes lo conocieron, cuya muerte dejó una herida imposible de cerrar y un pedido de justicia que se escucha cada vez con más fuerza.
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