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Macri: “Los convenios laborales del siglo XX, en muchos casos no sirven en el siglo XXI”

Macri: “Los convenios laborales del siglo XX, en muchos casos no sirven en el siglo XXI”

Leandro Rosso

El presidente encabezó su cuarta visita a Mar del Plata desde el parque industrial General Savio en Batán, junto a María Eugenia Vidal y al intendente Carlos Arroyo. Hizo hincapié en impulsar cambios en la legislación laboral y tocó el tema de la “felicidad”.

Con una previa de música electrónica y la imponente fábrica de Havanna de fondo, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, llegó en helicóptero este jueves al parque industrial de General Pueyrredon, luego de un viaje que lo trajo en avión desde la provincia de Córdoba. Junto a la gobernadora María Eugenia Vidal, que venía de realizar trascendentales anuncios en el puerto de Mar del Plata, el titular del Ejecutivo Nacional se dedicó a criticar al kirchnerismo y, posteriormente, hizo foco en la “importancia” de comenzar a discutir los actuales convenios colectivos de trabajo.

Envuelto en los aplausos repartidos entre una numerosa comitiva de dirigentes y empresarios, que junto a los empleados de la compañía alfajorera reunían a poco más de 300 personas, Macri habló del “valor de la familia en las empresas que combinan una buena conducción, con una buena gerencia y buenos empleados”, para entrar de lleno en el tema de la búsqueda de la felicidad personal y lanzar críticas a las gestiones del Frente para la Victoria, con una pregunta inicial: “¿Para qué estamos en este mundo?, para la satisfacción interna de cada uno, que pasa sin duda por lo que hacemos y logramos con nuestro propio esfuerzo, no por lo que nos regalan”, arremetió.

“Tal vez nos gusta que nos regalen cosas, pero eso no nos lleva hacia la felicidad, que se logra cuando cada uno de nosotros sentimos que nos estamos superando, que cada día hacemos las cosas un poco mejor. Eso es lo que creo hemos recuperado en este año. En términos de entender como salimos hacia ese futuro que todos queremos; en el que no tenemos que escuchar más esas recetas mágicas, que sin esfuerzo, sin nada, tenemos derecho a todo. Eso fue una gran mentira”, lanzó.

De inmediato, interrupción mediante por problemas en el micrófono, Macri retomó las críticas: “...todo eso nos llevó a frustraciones, enojos, grietas, que lo único que hicieron es complicarnos más la vida”, sumó.

A continuación, amparado en el flamante predio de la compañía anfitriona del acto, el presidente afianzó su idea: “Este lugar es la demostración de que somos capaces de hacer cosas valiosas que pueden ser disfrutadas en otras partes del mundo” y, enseguida, reconoció: “Necesitamos muchas más fábricas como esta para dejar de ser el granero del mundo y convertirnos en el supermercado del mundo, y hasta en gourmets del mundo, con nuestras valiosas materias primas, tenemos que agregarles valor, lo que significa sumar trabajo a los argentinos. Eso es lo que nos ayudará a reducir la pobreza y a sacar a ese tercio de la población de la desesperación y la exclusión”, se envalentonó.

En esa línea, el líder del PRO pidió por una mesa de trabajo entre gobiernos, sindicatos y empresarios para ver “como logramos mejorar la productividad de nuestro país”. “Eso que llamaba el general Perón la estrella polar de la Argentina, que no es ni más ni menos que lo dijimos antes: productividad, que cada uno haga su máximo esfuerzo” definió y, muy rápidamente, admitió: “El primero que lo tiene que hacer es el gobierno, éste y los futuros gobiernos. Porque el mayor impedimento hoy es un Estado que da mucho más de lo que ayuda y obstaculiza más de lo que fomenta”, expresó.

Al encarar el último tramo de su alocución, el presidente afirmó que la clave para el rubro de la producción es “bajar el costo del capital”. “Cuanto mayor financiamiento hay, más máquinas se van a comprar y más fábricas se van hacer”, explicó. Ante la atenta mirada de su ministro de Finanzas, Alfonso Pray Gay, Macri amplió su visión respecto a la situación financiera del país: “Es fundamental reducir el déficit fiscal. Si cada uno de ustedes gasta mucho más de lo que gana, tendría problemas enormes en su casa. Esto es lo que se ha hecho en la Argentina a través del tiempo con distintos gobiernos, y eso nos ha hecho frágiles ante cualquier cambio en el mundo”, comparó.

Sobre las mesas de trabajo tripartitas a las que apuesta, el titular del Ejecutivo Nacional expresó: “Hay que sentarse a escuchar y ver en qué va a ceder cada uno para generar una prioridad que nos lleve a un mejor futuro, y no que cada uno que se siente ahí vea que más se puede sacar, porque ya estamos pasados y no alcanza”, definió.

“Además tenemos que bajar los impuestos, especialmente los impuestos al trabajo, que condenan a la mitad de los argentinos a trabajar en negro. Tenemos impuestos al trabajo de los más altos del mundo”, aseguró.

Para finalizar, entre los objetivos en el área de la producción, la felicidad y las críticas a las gestiones anteriores, Macri sacó a relucir los anuncios realizados por su gobierno horas antes, en la mañana marplatense: “¿Por qué tantos años un gobierno no escuchó lo que hacía falta en el puerto, para aumentar la producción y la exportación y ayudar a que la gente se gane su propio derecho a ser feliz”. 

“Creo que hay muchas cosas para mejorar y corregir para tener una inserción inteligente en el mundo, porque los países que más crecieron en los últimos 20 años, son los que más comercializaron entre ellos. Nosotros hace doce años que estábamos aislados del mundo. Tuvimos el menor nivel de inversión en comparación con los demás países de la región, lanzó.

El cierre, párrafo aparte, fue dirigido a “los amigos sindicalistas” y reafirmó toda una tendencia en los objetivos políticos de Cambiemos: “Tenemos que encontrar los mecanismos para generar más trabajo, para bajar el nivel de litigiosidad. Tenemos que lograr entender que los convenios laborales del siglo XX, en muchos casos no sirven en el siglo XXI, es un mundo distinto, que cambia cada vez más rápido”, concluyó.

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Luego de anticipar que habrá ayudas económicas en el 2017 para la actividad portuaria, la gobernadora se presentó minutos después junto a Macri en el parque industrial de ruta 88 y se despachó con una frase muy particular en el marco de un breve discurso.

“Estamos en un momento del país en el que todos compartimos una pasión y un compromiso por el proyecto que se llama Argentina y que tan bien expresó el otro día, por ejemplo, el equipo argentino en la Copa Davis. Eso somos, y eso podemos ser”, comparó de movida.

“La buena noticia, como dije a lo largo de todo el año cada vez que me tocó compartir un proyecto con el presidente, es que no hay hechos aislados. Esta mañana estuvimos en el puerto, después de muchísimos años de conflicto y abandono, firmando un acuerdo gobiernos, empresas y sindicatos para mejorar la situación en el sector. Todos juntos, por que ni los empresarios ni nosotros somos personas iluminadas, ni superhéroes, somos gente que deja lo mejor de si misma con un grupo de personas detrás”, expresó.

En esa línea, agregó: “Ni el presidente es Superman ni yo Batichica. Depende de todos, de que cada uno haga su parte”, concluyó.

Macri: “Los convenios laborales del siglo XX, en muchos casos no sirven en el siglo XXI”

El presidente encabezó su cuarta visita a Mar del Plata desde el parque industrial General Savio en Batán, junto a María Eugenia Vidal y al intendente Carlos Arroyo. Hizo hincapié en impulsar cambios en la legislación laboral y tocó el tema de la “felicidad”.

Con una previa de música electrónica y la imponente fábrica de Havanna de fondo, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, llegó en helicóptero este jueves al parque industrial de General Pueyrredon, luego de un viaje que lo trajo en avión desde la provincia de Córdoba. Junto a la gobernadora María Eugenia Vidal, que venía de realizar trascendentales anuncios en el puerto de Mar del Plata, el titular del Ejecutivo Nacional se dedicó a criticar al kirchnerismo y, posteriormente, hizo foco en la “importancia” de comenzar a discutir los actuales convenios colectivos de trabajo.

Envuelto en los aplausos repartidos entre una numerosa comitiva de dirigentes y empresarios, que junto a los empleados de la compañía alfajorera reunían a poco más de 300 personas, Macri habló del “valor de la familia en las empresas que combinan una buena conducción, con una buena gerencia y buenos empleados”, para entrar de lleno en el tema de la búsqueda de la felicidad personal y lanzar críticas a las gestiones del Frente para la Victoria, con una pregunta inicial: “¿Para qué estamos en este mundo?, para la satisfacción interna de cada uno, que pasa sin duda por lo que hacemos y logramos con nuestro propio esfuerzo, no por lo que nos regalan”, arremetió.

“Tal vez nos gusta que nos regalen cosas, pero eso no nos lleva hacia la felicidad, que se logra cuando cada uno de nosotros sentimos que nos estamos superando, que cada día hacemos las cosas un poco mejor. Eso es lo que creo hemos recuperado en este año. En términos de entender como salimos hacia ese futuro que todos queremos; en el que no tenemos que escuchar más esas recetas mágicas, que sin esfuerzo, sin nada, tenemos derecho a todo. Eso fue una gran mentira”, lanzó.

De inmediato, interrupción mediante por problemas en el micrófono, Macri retomó las críticas: “...todo eso nos llevó a frustraciones, enojos, grietas, que lo único que hicieron es complicarnos más la vida”, sumó.

A continuación, amparado en el flamante predio de la compañía anfitriona del acto, el presidente afianzó su idea: “Este lugar es la demostración de que somos capaces de hacer cosas valiosas que pueden ser disfrutadas en otras partes del mundo” y, enseguida, reconoció: “Necesitamos muchas más fábricas como esta para dejar de ser el granero del mundo y convertirnos en el supermercado del mundo, y hasta en gourmets del mundo, con nuestras valiosas materias primas, tenemos que agregarles valor, lo que significa sumar trabajo a los argentinos. Eso es lo que nos ayudará a reducir la pobreza y a sacar a ese tercio de la población de la desesperación y la exclusión”, se envalentonó.

En esa línea, el líder del PRO pidió por una mesa de trabajo entre gobiernos, sindicatos y empresarios para ver “como logramos mejorar la productividad de nuestro país”. “Eso que llamaba el general Perón la estrella polar de la Argentina, que no es ni más ni menos que lo dijimos antes: productividad, que cada uno haga su máximo esfuerzo” definió y, muy rápidamente, admitió: “El primero que lo tiene que hacer es el gobierno, éste y los futuros gobiernos. Porque el mayor impedimento hoy es un Estado que da mucho más de lo que ayuda y obstaculiza más de lo que fomenta”, expresó.

Al encarar el último tramo de su alocución, el presidente afirmó que la clave para el rubro de la producción es “bajar el costo del capital”. “Cuanto mayor financiamiento hay, más máquinas se van a comprar y más fábricas se van hacer”, explicó. Ante la atenta mirada de su ministro de Finanzas, Alfonso Pray Gay, Macri amplió su visión respecto a la situación financiera del país: “Es fundamental reducir el déficit fiscal. Si cada uno de ustedes gasta mucho más de lo que gana, tendría problemas enormes en su casa. Esto es lo que se ha hecho en la Argentina a través del tiempo con distintos gobiernos, y eso nos ha hecho frágiles ante cualquier cambio en el mundo”, comparó.

Sobre las mesas de trabajo tripartitas a las que apuesta, el titular del Ejecutivo Nacional expresó: “Hay que sentarse a escuchar y ver en qué va a ceder cada uno para generar una prioridad que nos lleve a un mejor futuro, y no que cada uno que se siente ahí vea que más se puede sacar, porque ya estamos pasados y no alcanza”, definió.

“Además tenemos que bajar los impuestos, especialmente los impuestos al trabajo, que condenan a la mitad de los argentinos a trabajar en negro. Tenemos impuestos al trabajo de los más altos del mundo”, aseguró.

Para finalizar, entre los objetivos en el área de la producción, la felicidad y las críticas a las gestiones anteriores, Macri sacó a relucir los anuncios realizados por su gobierno horas antes, en la mañana marplatense: “¿Por qué tantos años un gobierno no escuchó lo que hacía falta en el puerto, para aumentar la producción y la exportación y ayudar a que la gente se gane su propio derecho a ser feliz”. 

“Creo que hay muchas cosas para mejorar y corregir para tener una inserción inteligente en el mundo, porque los países que más crecieron en los últimos 20 años, son los que más comercializaron entre ellos. Nosotros hace doce años que estábamos aislados del mundo. Tuvimos el menor nivel de inversión en comparación con los demás países de la región, lanzó.

El cierre, párrafo aparte, fue dirigido a “los amigos sindicalistas” y reafirmó toda una tendencia en los objetivos políticos de Cambiemos: “Tenemos que encontrar los mecanismos para generar más trabajo, para bajar el nivel de litigiosidad. Tenemos que lograr entender que los convenios laborales del siglo XX, en muchos casos no sirven en el siglo XXI, es un mundo distinto, que cambia cada vez más rápido”, concluyó.

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