Estudiar como en el Siglo XIX: sin luz, sin gas y con aulas a medio terminar

Por Redacción 0223

En el edificio funcionan la primaria 23 y la secundaria 74. Padres, docentes y alumnos encabezaron un abrazo para mostrar los problemas del establecimiento.

La escuela de El Boquerón atraviesa serias dificultades por lo que la comunidad educativa organizada realizó este miércoles por la mañana un abrazo simbólico a la institución para visibilizar la situación. Falta de luz, de gas, filtraciones, servicio alimentario deficiente y obras inconclusas son parte de la realidad del edificio que comparten la primaria 23 y la secundaria 74.

Alumnos, padres, docentes y auxiliares, se juntaron pasadas las 9 en la puerta de la escuela y llevaron a cabo un abrazo para expresar la preocupación que reina en la comunidad por el estado del inmueble y los trabajos que hay pendientes con la fecha de inicio del ciclo lectivo a la vuelta de la esquina.

Marcela, profesora de la escuela. Foto: Romina Elvira.

 

En diálogo con 0223, Ángeles Panzeri, directora de la primaria 23, confirmó que la escuela se encuentra sin gas desde el 6 de septiembre y sin luz desde el mes de noviembre. “Durante las diferentes intervenciones del Consejo Escolar y posterior reincorporación de la presidenta se habían establecido fechas donde se iba a dar inicio a las obras. En septiembre, octubre, noviembre y así todos los meses haciendo los reclamos por el no inicio”, sostuvo la docente.

“Finalmente comenzaron, -continuó la directora- sacaron los calefactores, rompieron paredes para hacer la conexión de gas y todo quedó así”. Cabe aclarar que esta es una escuela de turno completo. “Acá los alumnos desayunan, almuerzan y meriendan”, destacó Panzeri.

Otro de los reclamos es por el servicio alimentario que reciben en la institución: “Desde el 1 de septiembre, los chicos reciben viandas frías, basadas en harinas y fiambres. Son chicos que tienen muchas necesidades, toda la comunidad educativa vemos con mucho desagrado que los alumnos no tuvieran lo que necesitaban”, informó.

Griselda, ayudante de cocina. Foto: Romina Elvira.

 

 “En enero nos dijeron que el miércoles 13 iban a empezar las obras y, como verán, la fecha llegó y es por eso que docentes y padres convocamos a los medios porque estamos cansados de promesas incumplidas”, concluyó la directora de la escuela.

En el edificio que tiene más de 60 años y está compuesto por una antigua casa y construcciones que se le fueron añadiendo. Hace falta la renovación de parte de la instalación eléctrica, una nueva caja de luz, reponer los calefactores, renovar la instalación ya que sufría de pérdidas que ponían en riesgo a alumnos y docentes, y finalizar la ampliación de la cocina.

Además, muchas aulas sufren filtraciones los días de lluvia y hay un salón que está a medio construir, para el cual están todos los materiales y sólo resta que es Consejo Escolar envíe a la cuadrilla de obreros. En la secundaria 74, hay alumnos que toman clases en un pasillo en donde se improvisó un aula, a la espera de que avance esa obra inconclusa.

Atilio, integrante de la cooperadora. Foto: Romina Elvira. 

 

En el inmueble toman clases 260 chicos de primaria, los cuales asisten en doble jornada, y 150 de secundaria, de los cuales 80 comen en la escuela porque el primer ciclo secundario es doble jornada. Esta cantidad de alumnos motivó que se comenzaran obras de ampliación de la cocina, aún inconclusas.

Por su parte, Romina Gerez, presidenta de la Cooperadora, auxiliar y madre de alumnos que asisten a dicha escuela, sostuvo que se cansaron de las promesas y decidieron que “se haga visible esto, que se enteren todos”.

“Los chicos que vienen acá dependen en un 100% del funcionamiento de la escuela para poder comer, es el único alimento que reciben, lo tenemos que defender y exigir lo que corresponde”, añadió.

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Estudiar como en el Siglo XIX: sin luz, sin gas y con aulas a medio terminar

En el edificio funcionan la primaria 23 y la secundaria 74. Padres, docentes y alumnos encabezaron un abrazo para mostrar los problemas del establecimiento.

La escuela de El Boquerón atraviesa serias dificultades por lo que la comunidad educativa organizada realizó este miércoles por la mañana un abrazo simbólico a la institución para visibilizar la situación. Falta de luz, de gas, filtraciones, servicio alimentario deficiente y obras inconclusas son parte de la realidad del edificio que comparten la primaria 23 y la secundaria 74.

Alumnos, padres, docentes y auxiliares, se juntaron pasadas las 9 en la puerta de la escuela y llevaron a cabo un abrazo para expresar la preocupación que reina en la comunidad por el estado del inmueble y los trabajos que hay pendientes con la fecha de inicio del ciclo lectivo a la vuelta de la esquina.

Marcela, profesora de la escuela. Foto: Romina Elvira.

 

En diálogo con 0223, Ángeles Panzeri, directora de la primaria 23, confirmó que la escuela se encuentra sin gas desde el 6 de septiembre y sin luz desde el mes de noviembre. “Durante las diferentes intervenciones del Consejo Escolar y posterior reincorporación de la presidenta se habían establecido fechas donde se iba a dar inicio a las obras. En septiembre, octubre, noviembre y así todos los meses haciendo los reclamos por el no inicio”, sostuvo la docente.

“Finalmente comenzaron, -continuó la directora- sacaron los calefactores, rompieron paredes para hacer la conexión de gas y todo quedó así”. Cabe aclarar que esta es una escuela de turno completo. “Acá los alumnos desayunan, almuerzan y meriendan”, destacó Panzeri.

Otro de los reclamos es por el servicio alimentario que reciben en la institución: “Desde el 1 de septiembre, los chicos reciben viandas frías, basadas en harinas y fiambres. Son chicos que tienen muchas necesidades, toda la comunidad educativa vemos con mucho desagrado que los alumnos no tuvieran lo que necesitaban”, informó.

Griselda, ayudante de cocina. Foto: Romina Elvira.

 

 “En enero nos dijeron que el miércoles 13 iban a empezar las obras y, como verán, la fecha llegó y es por eso que docentes y padres convocamos a los medios porque estamos cansados de promesas incumplidas”, concluyó la directora de la escuela.

En el edificio que tiene más de 60 años y está compuesto por una antigua casa y construcciones que se le fueron añadiendo. Hace falta la renovación de parte de la instalación eléctrica, una nueva caja de luz, reponer los calefactores, renovar la instalación ya que sufría de pérdidas que ponían en riesgo a alumnos y docentes, y finalizar la ampliación de la cocina.

Además, muchas aulas sufren filtraciones los días de lluvia y hay un salón que está a medio construir, para el cual están todos los materiales y sólo resta que es Consejo Escolar envíe a la cuadrilla de obreros. En la secundaria 74, hay alumnos que toman clases en un pasillo en donde se improvisó un aula, a la espera de que avance esa obra inconclusa.

Atilio, integrante de la cooperadora. Foto: Romina Elvira. 

 

En el inmueble toman clases 260 chicos de primaria, los cuales asisten en doble jornada, y 150 de secundaria, de los cuales 80 comen en la escuela porque el primer ciclo secundario es doble jornada. Esta cantidad de alumnos motivó que se comenzaran obras de ampliación de la cocina, aún inconclusas.

Por su parte, Romina Gerez, presidenta de la Cooperadora, auxiliar y madre de alumnos que asisten a dicha escuela, sostuvo que se cansaron de las promesas y decidieron que “se haga visible esto, que se enteren todos”.

“Los chicos que vienen acá dependen en un 100% del funcionamiento de la escuela para poder comer, es el único alimento que reciben, lo tenemos que defender y exigir lo que corresponde”, añadió.

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