Entrevista

30 de Diciembre de 2020 18:00

Diego Gerbaudo, el base de Peñarol que terminó el secundario quince años después

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Diego Gerbaudo en su hogar, días después de haber culminado sus estudios secundarios.

El jugador del "Milrayitas" dialogó con 0223 tras culminar sus estudios secundarios días atrás. Además, se refirió a las secuelas físicas que dejó en él contagiarse de Covid-19.

Un libro por acá, una pelota de básquet por allá. Lecturas de historia y literatura por un lado, visualización y análisis de rivales por el otro. Los últimos 3 años de Diego Gerbaudo (31 años), basquetbolista profesional actualmente en Peñarol de Mar del Plata, transcurrieron entre el objetivo personal de culminar sus estudios secundarios y el deber deportivo de cumplir en sus equipos. El pasado 20 diciembre, el nacido en James Craik, un pueblo de 5.000 habitantes al noreste de Córdoba, recibió con total felicidad la notificación vía mail de que había aprobado sus estudios. En charla con 0223, el exAtenas mostró su satisfacción, explicó los motivos que lo llevaron a acudir al programa de estudios ofrecido por la Asociación de Jugadores, y también habló de estos particulares meses de Liga Nacional con el "Milrayitas", donde fue uno de los integrantes del plantel contagiados de Covid-19, y hoy padece las secuelas físicas.

"Siento un orgullo muy grande. Fue sacarme un peso de encima. Algo que tenía pendiente y lo pude realizar", comenta Gerbaudo ante este medio. A los jóvenes que sueñan con trascender y dedicarse a la práctica deportiva profesional, combinar esa dedicación con los estudios significa un esfuerzo muy grande. Si bien en la actualidad muchos clubes promueven que los chicos estudien, no todos deciden continuar ensamblando ambas obligaciones. Ahora, ¿qué llevó a este deportista a optar por terminar sus estudios en medio de sus labores como deportista profesional? El base no duda: "Tengo una hija de 3 años (Nina) y el día de mañana me gustaría enseñarle a hacer sus tareas del Secundario, y también por mi mismo, para abrir un poco la cabeza y ver si puedo seguir estudiando alguna otra cosa", sostuvo. 

Un joven Gerbaudo, antes de partir a España al Real Madrid. (Foto: archivo La Voz del Interior).

Gerbaudo, un base con técnica y visión de juego en sus 1.80 metros, debutó tempranamente en la Liga Nacional para Gimnasia y Esgrima La Plata el 5 de noviembre de 2004, con apenas 15 años. Una temporada después lo hizo en Regatas de San Nicolás, en el TNA. Ya con 14, el Real Madrid había visto unos videos suyos en un torneo de Villa María para Chañares, el club de su pueblo, y firmó un precontrato para sumarlo a su equipo filial. Siendo una de las promesas del básquetbol nacional que admiraba a la Generación Dorada -integró seleccionados juveniles y fue campeón del Sudamericano 2008 en Chile-, partió a España con 16 años. Dejó entonces sus estudios en tercer año. "Cuando viajé decidí no continuar", comentó. En el poderoso club "blanco" estuvo tres temporadas, para luego volver al país y comenzar una carrera que lo llevó a jugar en Quimsa de Santiago del Estero, La Unión de Formosa, Atenas -dos ciclos-, 9 de Julio de Río Tercero, Salta Basket y CEB Puerto Montt de Chile, antes de recalar hoy en Peñarol. 

Luego de su segundo ciclo en Atenas, en 2018 se anotó en el programa de Estudios Secundarios de Bachiller en Relaciones Humanas, a distancia para adultos, que se realiza por medio de la Plataforma Educativa Digital (PED), del Servicio de Educación a Distancia del Ejército Argentino.(www.seadea.ejercitoargentino.mil.ar). La decisión trajo una sorpresa inesperada: "Cuando me anoté, me dijeron que lo tenía que hacer todo completo de nuevo el Secundario. Como en mi pueblo había catecismo como materia, no me la tomaron y tuve que hacer de a dos años en uno." Al principio, retomar los libros fue una tarea complicada: "costó volver de nuevo a lo que uno ya había perdido como ejercicio, las horas de estudio y dedicación. Pero con el tiempo me fui amoldando y acostumbrándome. Como fue todo vía on-line, tuve que leer mucho e ir resolviendo. Lo único escrito fueron los finales de cada año", relató Gerbaudo.  

Si bien la plataforma de estudios estaba abierta para jugadores de básquet, no tuvo a ningún compañero o rival de compañero: "Eran todos cabos primeros del Ejército, yo estaba metido ahí en otro ambiente. Tenía que responder en los foros, ponía que era basquetbolista profesional y ellos eran todos oficiales, y yo un ´sapo de otro pozo´, je", recordó. 

El jugador "Milrayitas" se dedicó al estudio entonces entre partido y partido de Liga primero con Salta Basket, durante las concentraciones y los tiempos libres. En continuado, fue padre por primera vez. Luego, le tocó vivir su momento más duro a nivel deportivo. El 6 de noviembre de 2018, en un partido que su equipo salteño perdió ante Ferro y descendió al TNA, dio positivo en el control antidoping por ingerir un té de coca, infusión que según sus palabras el kinesiólogo le dijo no declarar previamente. Luego de ingresar su suspensión en un bochornoso limbo, le bajaron la pena de 2 años a 14 meses. "La he pasado mal junto a mi familia. Fue un largo tiempo donde sufrí mucho. Lo que se hizo mal, ya está. No quiero reprocharle nada a nadie, en su momento descargué mi bronca", declaró el base. En ese tiempo libre, alternó entre continuar con los estudios, trabajar en la albañilería de unas propiedades que tiene en su pueblo, y entrenar con un club. Su regreso a las canchas fue en enero pasado en Puerto Montt de Chile. 

Luego, la inesperada pandemia donde "pude adelantar bastante al estar encerrados tanto tiempo", expresó. Y en los últimos meses, se acercó a la recibida en Peñarol. Durante la "burbuja" de la Liga Nacional en Capital Federal,  en medio de una intensa agenda de partidos, Diego Gerbaudo rindió sus últimos finales. También durante su recuperación de coronavirus. "Me enviaron el mail el 20 de diciembre, estuve muy ansioso esperando las notas", recordó con una sonrisa. 

El cordobés contó que al publicar esta gran noticia en sus redes sociales, en medio de tantas felicitaciones, muchos jóvenes basquetbolistas le consultaron para poder retomar los estudios. "Me han escrito por privado en Instagram, les he pasado la plataforma para que se puedan escribir. Ojalá les sirva". La carrera deportiva es corta. Los jugadores se retiran "viejos" para la profesión, muy jóvenes para la vida. Gerbaudo ya piensa en su futuro, en continuar alguna carrera: "Todavía no lo definí. Me entusiasma el marketing deportivo, es una de las posibilidades", finalizó. 

Peñarol y su contagio de Covid-19: "Fui asintomático, pero estoy sufriendo las secuelas a nivel físico"

Con Peñarol, Diego Gerbaudo retornó a la Liga Nacional tras aquella suspensión. Lo vive como un renacer: "Luego de lo que viví, estoy feliz de volver a estar en una cancha de básquet, en un club tan grande como este. La única lástima es no poder jugar con gente, me hubiera encantado hacerlo en el Poli con la hinchada que tiene Peñarol. Pero teníamos que volver de alguna manera", señaló.

Con una "burbuja" de Liga que se "pinchó" por los contagios masivos, el base entiende que es difícil hacer un análisis certero del equipo y su rendimiento, afectado por el Covid-19 -parate de 25 días-. "Habíamos arrancado muy bien en los primeros partidos, físicamente impecables, corríamos para todos lados luego de tanto tiempo sin jugar. Luego en el partido con Bahía Basket nos contagiamos con Joaco (Valinotti) y no pudimos jugar. Después, el contagio masivo en todo el equipo, que eso la verdad nos perjudicó muchísimo tanto en lo físico como en lo anímico en muchos partidos", relató. "Con lo que nos ha pasado, no creo que sea un balance negativo hasta aquí. Sí nos vinimos con bronca por algunos partidos que los podríamos haber ganado, como ante Comunicaciones y el de Bahía. Pero hoy en día tenemos que aprovechar a ponernos bien físicamente".

Festejo de triunfo del plantel de Peñarol, con Gerbaudo en el centro. 

Gerbaudo fue junto a Joaquín Valinotti los primeros en contagiarse durante la concentración en Buenos Aires. Luego, el resto del plantel. A nivel personal, el exQuimsa transitó el coronavirus asintomático, con apenas unas líneas de fiebre una noche. Sin embargo, sostiene que el pos-Covid lo está complicando: "lo estoy sufriendo ahora, ya recuperado, a nivel físico. Me quedo sin aire al correr, y los músculos sobre todo afectados. Se te ponen duros los isquiotibiales, personalmente lo sufrí, y creo que la mayoría de los chicos también", describió.

El contagio masivo afectó al plantel también, que en medio de un show que debió continuar, volvió casi obligado a jugar dos partidos en días consecutivos: "Se notó rotundamente la merma física que ha tenido el equipo, estuvimos 25 días sin entrenar y al volver a la burbuja nos perjudicó bastante. Sabemos que ahora tenemos que ponernos de la mejor manera". Pasadas unas semanas, de alguna forma admite que hubo errores compartidos entre la Asociación de Clubes y las delegaciones: "Si hubo responsabilidad, fue de las dos partes. No hemos hecho todo de la mejor manera. Después se han tomado medidas que han ayudado a que esto pueda seguir. Por suerte se reaccionó rápido para poder seguir jugando. Sabíamos que en algún momento podía pasar el contagio, el virus está, y a nosotros nos perjudicó."

Por último, sobre la convivencia en el plantel, señaló: "El Negro (Carlos Romano) todo el tiempo está encima nuestro, pidiendo que nos cuidemos, estando al tanto de la situación. Es complicado estar 20 días encerrado en un hotel, siempre y cuando tengamos un buen grupo como tenemos".

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