Coronavirus

15 de Abril de 2020 21:01

Mar del Plata, una ciudad que oscila entre las buenas noticias y el descontrol

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Lejos del centro, se ve poca gente. Pero en el centro creció mucho la circulación de marplatenses.

“La curva está aplanada y las noticias que tenemos son buenas. Pero todos los días nos vamos a dormir esperando el sopapo”, reconoce un hombre muy cercano a Guillermo Montenegro que sigue día a día la evolución de la pandemia en Mar del Plata. Es la sensación que tienen todos en el gobierno local: la seguidilla de días sin detectar nuevos casos de coronavirus en algún momento se terminará y los infectados se empezarán a multiplicar. “Sabemos que va a pasar. Hacemos todo lo que podemos para demorarlo, pero va a pasar”, insiste. ¿Cuándo? Nadie tiene la respuesta.

La curva de contagio en la Argentina muestra que cada diez días la cantidad de infectados con coronavirus se duplica. En Mar del Plata pasaron 10 días sin que se detecte ningún paciente afectado por esta pandemia. Y todos los posibles casos que surgieron tenían un nexo epidemiológico claro: estuvieron en países de alta circulación o en contacto con alguno de los 14 infectados.

“El problema real lo vamos a tener cuando aparezca una persona con coronavirus y no sepamos de dónde se lo contagió”, explican las autoridades sanitarias. Por ahora, ese caso no apareció. Pero desde la cartera sanitaria aclaran que entre este jueves y el domingo pueden empezar a aparecer personas que se hayan contagiado en el viernes negro de apertura de bancos. “Las consecuencias de ese día todavía no aparecieron. Vamos a ver si impactan o no”, dice un funcionario.

Al mismo tiempo, según confirmó un hombre del ministerio de Seguridad de la provincia, se espera que en las próximas horas llegue a la ciudad un micro con cerca de 50 marplatenses que vienen de Brasil, lo cual vuelve a encender alarmas.

Sin embargo, todas las alertas que intentan encender las autoridades parecen no surtir efecto en la población. Desde el martes (el lunes se advirtió menos por la lluvia) toda la zona comercial de Mar del Plata recobró un ritmo preocupante.

El martes, la avenida Independencia concentró una importante cantidad de vehículos.

Los datos muestran que está lejos del ritmo “normal” de Mar del Plata. Por caso, durante un día hábil normal se cortan alrededor de 300.000 boletos de colectivo en un día. Hasta este martes, cuando se percibía un fuerte respeto del aislamiento social, preventivo y obligatorio, se cortaron 20.000. En los últimos dos días, según estimaron desde la Dirección de Movilidad Urbana, la cifra subió a 30.000. “Es apenas un 10% del ritmo habitual”, explican.

De todos modos, el crecimiento de circulación, aunque lejos de la normalidad, fue evidente en las últimas horas. Estacionar se volvió más difícil, la circulación de autos creció y hasta volvieron los siniestros viales, que se habían aplacado en las últimas semanas.

Más lejos del centro, se ven menos autos incluso en las avenidas.

 

Actualmente hay cerca de 30 actividades exceptuadas. Algunas pocas se sumaron este lunes, luego del anuncio del presidente Alberto Fernández. Dos de esas nuevas excepciones generaron un crecimiento de gente en la calle: las casas de electrodomésticos que abrieron para cobrar las cuotas de créditos personales y los bancos.

Las autoridades son conscientes de que poco a poco algunas actividades tienen que volver a la actividad de manera controlada. Pero también entienden que el hartazgo gana terreno entre la gente. “Antes el que se organizaba para salir una vez por semana a comprar comida ahora sale todos los días”, ejemplifican.

Algunos datos también sirven para ver esta realidad. El intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay, confirmó a La Brújula 24 que el 40% de las personas que sacaron turno para ir al banco el lunes no fueron. En Mar del Plata no hay datos tan precisos, pero desde la Asociación Bancaria confirmaron que se dio el mismo fenómeno. “Claramente hubo mucha gente que sacó turno en el banco para poder tener un justificativo para salir”, cuentan.

Otro dato se vio este mediodía en los controles de Luro y Perú. Los inspectores municipales controlaron colectivos. Uno iba con 22 pasajeros y solo 7 tenían permiso para circular. Otro iba con 24 y 17 no tenían motivo para estar en la calle. Fueron los casos más extremos, pero en líneas generales la mayoría no tenía justificativo para circular.

Mucha gente se tomó el colectivo sin justificativo.

 

Aquellos que cumplen la cuarentena y advierten una mayor presencia de gente sin razón en la calle reclaman más presencia policial. La impresión es que los controles son escasos y que no hay una decisión sistemática de preguntarles a todos los que caminan o andan en auto por qué están fuera de su casa. Desde el municipio aseguran que sí hay controles. “Llevamos 7.000 actas labradas. Somos de las ciudades que más hizo”, afirman y plantean que es la gente la que debe tomar consciencia. “No se puede poner un policía en cada esquina”, agregan.

Entre tanta gente que sale sin justificación también hay otros que tienen la necesidad de hacerlo. Y no por ver el mar, estirar las piernas o salir del encierro hogareño: necesitan changas para poder sobrevivir.  Por caso, poco a poco se ven más trapitos en las calles.

En medio del panorama preocupante, las autoridades municipales guardan un dejo de optimismo por un dato: todavía se respeta la distancia social. Las colas en las puertas de los negocios, en los bancos o en los centros de pago muestran que la gente se para a un metro y medio de distancia de la persona que tienen adelante. “Si eso se respeta vamos a lograr que se demore la circulación del virus”, plantean.

Montenegro está preocupado porque sabe que la seguidilla de buenas noticias provoca que la gente se relaje. Y cuando el virus comience a circular en los barrios, en una ciudad en la que uno de cada cuatro residentes es mayor de 60 años, el golpe se sentirá. Por ese dato, celebró la visita de la titular de Pami, Luana Volnovich, para inaugurar una guardia y un piso de internación en el sanatorio Houssay específico para tratar a afiliados de Pami por casos de coronavirus.

Volnovich, Montenegro y Raverta compartieron un acto este martes. 

 

En el acto también estuvo la ministra de Desarrollo de la Comunidad, Fernanda Raverta, que volvió a mostrarse en sintonía con el jefe comunal. Algunas asperezas que había se limaron el día anterior, en una reunión que Montenegro mantuvo con el bloque de concejales del Frente de Todos. Los ediles le reclamaron que la Nación y la Provincia tenían al tanto al municipio de todas las acciones que estaba realizando en la ciudad, pero eso no era recíproco.

 “Sabemos que hay hoteles disponibles pero no sabemos cuáles ni cuántos. También se anunciaron los centros Covid, pero tampoco tenemos precisiones sobre eso”, se había quejado uno de los concejales de la oposición antes de la reunión.

El punto más álgido fue cuando se habló de las donaciones. Los concejales le reprocharon al municipio que estaba acaparando todos los elementos que donaron particulares. El conflicto se dio porque desde el Frente de Todos entendían que el municipio acaparaba esos insumos y no los distribuía de manera pareja entre los centros municipales y los provinciales. La discusión fue tensa, pero todo terminó en buenos términos.

En las últimas horas,  Montenegro recibió a referentes de cámaras empresariales, gremios y distintos sectores productivos. Cada uno con diferentes propuestas para poder volver a una actividad controlada. 0223 reveló este miércoles uno a uno los pedidos que realizaron. “No podemos dejar de escucharlos a todos, no solo por estos planteos sino para hablar del futuro”, señalan desde el entorno del intendente.

No obstante, Montenegro sigue la misma línea del presidente Alberto Fernández: la salud antes que la economía. Después de todas las reuniones  desde el municipio harán tres pedidos puntuales al gobernador Axel Kicillof para que él los estudie y los eleve al gobierno nacional si los considera pertinentes:

  • Permitir que las empresas puedan tener empaquetadores para poder trabajar con modalidad delivery.
  • Permitir que las fábricas que producen calefactores y los textiles que desarrollan pulóveres y camperas retomen la actividad para anticiparse al invierno.
  • Permitir que los balnearios, que actualmente tienen un sereno, puedan sumar un segundo trabajador para desarmar las estructuras que quedaron de la temporada de verano.

Además, se sumarán a un pedido nacional para que las ópticas abran con un especialista que pueda dar respuesta en casos de rotura de lentes.

“Se elaboraron los protocolos. Pedimos que en todos intervenga un ingeniero de seguridad e higiene. Y que esté pensado desde que el trabajador sale de la casa hasta que vuelve. No solo un protocolo de trabajo dentro del local o la empresa”, detallan.

Con apenas tres pacientes de coronavirus activos, ninguno de ellos en grave estado, a las autoridades municipales se les dificulta convencer a los marplatenses de la importancia de quedarse en casa y respetar el aislamiento. Una de las decisiones es que la secretaria de Salud, Viviana Bernabei, que no tiene rodeos al hablar, tenga más exposición. Y ella cumplió: “Esto todavía no empezó. Y no vamos a salir ni en mayo, ni en junio, ni en julio. Va a llevar todo el año”.

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