La fiscalia pidió absolver a las dos hermanas acusadas de matar a un hombre a balazos
Consideró que Lucía y María Ojea actuaron en legítima defensa. El particular damnificado pidió una pena de 18 años de prisión.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Tras dos jornadas de juicio y a partir de la prueba presentada en el debate, la fiscalía pidió que las dos hermanas acusadas de matar a un hombre en un "point" de drogas en diciembre de 2021 sean absueltas a entender que una actuó en legítima defensa y que la otra no puede ser acusada solo por el hecho de vivir en la misma casa.
Lucía Magalí Ojea (28 años) y María Margarita Ojea (25) llegaron al debate en el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 en libertad acusadas del delito del homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Julio Villarreal Noiega en el barrio Santa Rita.
Mientras que el fiscal Carlos Russo solicitó la absolución de ambas, el abogado penalista Osvaldo Verdi -en representacion de la familia de la víctima- mantuvo la hipótesis inicial y pidió que sean condenadas a 18 años de prisión en carácter de coautoras.
La actividad se cerró con la primera parte del alegato de la defensa a cargo del abogado penalista Horacio Mariano Ayesa. El mismo se suspendió por el horario de actividad y continuará mañana por la mañana.
Tras en cierre que será este jueves, los jueces Federico Cecchi, Gustavo Fissore y Fabián Riquert establecerán a la fecha para dar a conocer su veredicto y sentencia.
El caso
Los hechos ocurrieron entre las diez y media y once y diez de la noche del 26 de diciembre de 2021 cuando las dos mujeres, valiéndose de un revólver calibre .38 Special le dispararon a Julio Villarreal Noriega en el ingreso de la casa de las mujeres en Ortiz de Zárate al 8000. El hombre, que tenía 42 años, presentaba una herida mortal en el pecho, otro con ingreso por la cadera y el último en la zona genital.
También tenía una herida cortante en la cabeza que la investigación la atribuyó a un ataque con cuchillo que podría haber hecho una tercera persona, pero nunca se pudo certificar esa cuestión. Incluso un informe pericial solicitado en aquel momento por el abogado Mauricio Varela que defendía a las hermanas, no pudo precisar la data y el origen de esa herida.
Tal como se informó en su momento, Lucía Ojea estaba embarazada cuando ocurrieron los hechos y presentaba, producto del ataque que denunciaron, una herida de arma de fuego en la mano. Desde un comienzo la postura defensista planteó que se estaba ante un hecho de legítima defensa porque se respondió a un ataque registrado en el interior de la casa: Villarreal tenía en su mano un revólver marca Tala calibre .22.
El secuestro del arma de fuego homicida se efectuó a partir de la medida ordenada por el fiscal Leandro Arévalo -quien estuvo a cargo de la investigación- en el lugar, lo cual sucedió dos horas después del arribo del personal policial al lugar del hecho. No existió una entrega voluntaria por parte de las residentes en el lugar y/o familiares presentes.
Durante la instrucción, allegados a Villarreal confirmaron que el hombre –que se había evadido del complejo penitenciario de Batán, residía en el barrio donde finalmente murió y que además que era conocido en la zona. Dijeron que era conocido de una de las imputadas y que era cliente del "kiosco" que funcionaba en la vivienda de las hermanas Ojea.
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