“Farmear aura” sale de TikTok y llega a las calles de Colombia para convertir la vida en una especie de videojuego

La expresión “farmear aura”, una de las tendencias digitales que más se extendió entre jóvenes durante las últimas semanas.

6 de Octubre de 2026 11:51

Por Redacción 0223

PARA 0223

Primero fueron los comentarios de “+1.000 de aura” debajo de videos en TikTok, Instagram o YouTube. Después llegaron los memes. Y durante agosto, la tendencia dio un paso más en Colombia. Envigado e Ibagué anunciaron encuentros presenciales para organizar las llamadas “batallas de aura”, una competencia en la que los participantes intentan ganar puntos imaginarios de carisma mediante gestos, poses y actitudes.

La expresión “farmear aura”, una de las tendencias digitales que más se extendió entre jóvenes durante las últimas semanas, mezcla directamente el lenguaje de los videojuegos con las relaciones sociales. En gaming, farmear significa repetir acciones para conseguir experiencia, recursos u objetos. En redes sociales, esos recursos fueron sustituidos por algo mucho menos tangible, el “aura” o la capacidad de transmitir seguridad, estilo o presencia.

Lo llamativo es que el fenómeno ya no se queda detrás de una pantalla. Las convocatorias colombianas muestran hasta qué punto las dinámicas propias de un videojuego están comenzando a utilizarse para interpretar incluso situaciones cotidianas.

¿Qué significa realmente “farmear aura”?

La mecánica no tiene un sistema oficial de puntuación.

Una persona puede “ganar aura” por mantener la calma en una situación incómoda, realizar un gesto llamativo, responder con seguridad o protagonizar alguna escena que los demás consideren especialmente carismática. También puede ocurrir lo contrario: una caída, un comentario desafortunado o un momento vergonzoso puede provocar bromas sobre una supuesta pérdida de puntos. Todo ocurre de manera simbólica.

La gracia está precisamente en imaginar que cada comportamiento suma o resta unidades dentro de un marcador invisible, como si la vida cotidiana tuviera un sistema de progresión similar al de un videojuego.

Durante agosto, expresiones como “perdió aura” o “+1.000 de aura” ganaron especial presencia en TikTok, Instagram, X y YouTube, hasta convertirse en un código reconocible entre usuarios jóvenes.

De las redes sociales a las plazas colombianas

El siguiente paso fue sacar ese juego imaginario a la calle. En Envigado se convocó para el 28 de agosto una primera batalla de aura en el Parque Cultural Débora Arango. Ibagué también apareció entre las ciudades colombianas donde se anunciaron encuentros relacionados con la tendencia.

La dinámica planteada para estas reuniones es sencilla, dos personas se colocan frente a frente e intentan demostrar quién tiene mayor presencia mediante miradas, poses, movimientos o gestos. El público reacciona y termina funcionando como una especie de jurado informal. No hay una puntuación matemática ni reglas estrictas.

Precisamente por eso, estas batallas muestran de manera especialmente clara cómo un concepto nacido en la cultura digital puede abandonar Internet y convertirse en una actividad social.

El fenómeno tampoco es exclusivamente colombiano. Durante las últimas semanas se han registrado convocatorias similares en diferentes ciudades de otros países, mientras la expresión continúa circulando internacionalmente en redes sociales.

La vida cotidiana adopta el lenguaje de los videojuegos

“Farmear aura” puede parecer simplemente otro meme pasajero, pero detrás de la expresión existe una tendencia bastante más amplia.

Los conceptos propios de los videojuegos llevan años abandonando las consolas para incorporarse a aplicaciones y servicios que no necesariamente fueron creados para jugar.

Una aplicación para aprender idiomas puede premiar varios días consecutivos de estudio mediante una “racha”. Una plataforma deportiva puede entregar insignias por completar determinados objetivos. Los programas de fidelización convierten las compras en puntos y algunas aplicaciones muestran barras que indican cuánto falta para alcanzar el siguiente nivel.

Este proceso se conoce habitualmente como gamificación, utilizar reglas, recompensas o recursos visuales propios de los juegos en otros contextos.

Lo novedoso de “farmear aura” es que esa lógica ya no necesita siquiera una aplicación. Son los propios usuarios quienes imaginan un sistema de puntos y lo aplican a la forma en que observan a otras personas.

Los códigos visuales del gaming aparecen en todo tipo de plataformas

La influencia de los videojuegos también resulta evidente cuando se observa cómo han cambiado las interfaces digitales.

Puntos, rankings, recompensas, personajes, animaciones y sistemas de progresión aparecen actualmente en aplicaciones educativas, plataformas comerciales, redes sociales y servicios de entretenimiento.

Incluso sectores destinados exclusivamente a adultos utilizan códigos visuales cada vez más próximos al gaming. Los catálogos de online slots, por ejemplo, pueden incorporar personajes, animaciones, efectos visuales y diferentes mecánicas interactivas.

Existe, sin embargo, una diferencia fundamental que el diseño no debe ocultar. Las tragamonedas que permiten apostar dinero real son juegos de azar, no videojuegos tradicionales en los que el resultado depende principalmente de la habilidad. Implican riesgo económico, no garantizan ganancias y su uso debe quedar restringido exclusivamente a adultos y a los territorios donde la actividad esté legalmente permitida.

La similitud entre las interfaces demuestra hasta dónde ha llegado el lenguaje visual desarrollado por los videojuegos, pero no convierte en equivalentes productos que funcionan de maneras muy diferentes.

De acumular monedas virtuales a acumular “carisma”

La palabra farmear ilustra particularmente bien este viaje entre el videojuego y la cultura popular.

Dentro de numerosos juegos, un usuario puede dedicar tiempo a repetir determinadas acciones para acumular experiencia, monedas, materiales o recursos destinados a mejorar posteriormente su personaje. Internet tomó esa idea y la trasladó al mundo real.

En lugar de conseguir recursos digitales, alguien puede ahora “farmear” atención, reputación o carisma. Los puntos no existen realmente, pero permiten que una comunidad valore determinadas situaciones utilizando reglas compartidas.

Ese cambio también explica por qué algunas expresiones procedentes del gaming ya resultan comprensibles para personas que nunca utilizaron el videojuego en el que aparecieron originalmente.

Los videojuegos dejaron de ser únicamente productos de entretenimiento para convertirse también en una fuente de lenguaje, gestos y referencias culturales.

Cuando Internet convierte cualquier situación en un juego

Las llamadas batallas de aura llevan ese proceso un paso más lejos.

Una tendencia que comenzó en memes y comentarios terminó generando convocatorias para que jóvenes se encontraran físicamente y representaran algo que, hasta hace poco, solamente existía como una broma dentro de las redes sociales.

Curiosamente, el recorrido termina siendo circular, el lenguaje nace en los videojuegos, se populariza mediante Internet, llega a las plazas y posteriormente vuelve a las redes convertido en videos que pueden viralizarse nuevamente.

“Farmear aura” probablemente no será la última expresión de este tipo. Las generaciones que crecieron utilizando videojuegos y aplicaciones digitales incorporaron sus códigos de una manera cada vez más natural a la conversación cotidiana.

Por eso, detrás de las poses, los puntos imaginarios y las batallas que llamaron la atención en Colombia durante agosto existe un fenómeno cultural más amplio, la frontera entre jugar y utilizar Internet es cada vez menos evidente, hasta el punto de que ahora incluso el carisma puede imaginarse como una puntuación que sube y baja.

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