La muerte de un anestesista destapó una red de robo de drogas: las consumían en fiestas clandestinas

Hay dos imputados en el robo de anestésicos del hospital. Se pudo comprobar que los médicamentos faltantes son los que provocaron la sobredosis del joven.

La muerte de un anestesista destapó una red de robo de drogas.

1 de Abril de 2026 16:59

Por Redacción 0223

PARA 0223

El pasado 20 de febrero Alejandro Zalazar, un anestesista de 29 años, fue hallado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo. Su cuerpo presentaba una vía en uno de sus pies y distintas marcas de catéter, y a su alrededor había algunos elementos descartables para inyecciones.

La autopsia al cuerpo determinó que el joven anestesista murió por una combinación de congestión y edemas, tanto pulmonares como cerebrales: un cuadro que podría estar vinculado a una sobredosis de sustancias como propofol y fentanilo.

La investigación comenzó como un presunto caso de consumo problemático, pero días más tarde derivó en una causa de desvío de drogas, por coincidir con elementos de una denuncia presentada por el Hospital Italiano

A través de su representante legal, el establecimiento médico denunció faltantes de anestésicos. Por esta causa quedaron imputadas dos personas: Hernán Boveri, exintegrante del área de Anestesiología del Hospital Italiano, y Delfina Lanusse, residente de tercer año.

El 12 de marzo la Policía de la Ciudad de Buenos Aires realizó tres allanamientos, tras los cuales se pudo corroborar que los medicamentos encontrados en el departamento del anestesista fallecido pertenecían al hospital denunciante.

La "Propofest" y el audio de WhatsApp que se volvió viral

En las últimas horas se viralizó en las redes sociales un audio de WhatsApp, en el que una chica relata detalles de un entramado mucho más amplio, que conecta la muerte de Zalazar con el faltante de drogas en el Hospital Italiano. Si bien los hechos que enuncia no están confirmados, las autoridades no descartan ninguna versión.

En el audio la chica habla de presuntas fiestas conocidas como “Propofest”, en las que un grupo de anestesistas utilizaban recursos del Hospital con fines recreativos. También la existencia de “viajes controlados", que serían experiencias pagas en las que una persona consume estas sustancias bajo la supervisión de alguien preparado para intervenir ante emergencias.