No es Cancún: el paraíso de acantilados y la olas más grandes del país escondido en Mar del Plata

Uno de los grandes diferenciales de la playa es su gran calidad para el surf.

Los bancos de arena alcanzan los 30 metros de altura.

23 de Abril de 2026 10:41

Por Redacción 0223

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Ubicado a la altura del kilómetro 535 de la Ruta 11, el barrio marítimo La Paloma se presenta como un refugio de naturaleza agreste y tranquilidad absoluta. Este destino combina de manera única los imponentes acantilados de hasta 30 metros de altura con los típicos campos ondulados de la zona de Chapadmalal, a metros de Mar del Plata. Su paisaje, despojado de la urbanización masiva de los centros balnearios, ofrece una experiencia de desconexión total rodeada de reservas forestales. La fisonomía del lugar atrae a quienes buscan un ambiente rústico con vistas panorámicas al mar.

Las principales atracciones del barrio La Paloma

El gran diferencial de esta playa es su calidad para el surf, siendo reconocida por tener una de las olas más exigentes y grandes de Argentina. Gracias a su formación de fondo rocoso, en días clásicos y durante torneos nacionales, las olas pueden superar fácilmente los dos metros de altura. Estas condiciones la posicionan muy por encima de la media de los balnearios locales, atrayendo a deportistas de alto nivel durante todo el año. El otoño y el invierno son las estaciones preferidas por los surfistas profesionales para aprovechar las mejores marejadas.

Las olas pueden alcanzar los dos metros de altura.

Para acceder a la arena, los visitantes deben descender por la famosa y empinada "Escalera de La Paloma", un ícono del lugar que requiere precaución al transitarla. Una vez abajo, la playa se despliega con una estética salvaje donde el sonido del mar golpeando contra las piedras es el gran protagonista del entorno. La zona carece de grandes infraestructuras de cemento, priorizando la conservación del ecosistema costero y la privacidad de sus visitantes. Es el sitio elegido por los locales que buscan evitar las multitudes y disfrutar de un atardecer solitario.

En cuanto al alojamiento, la oferta en el barrio se inclina hacia propuestas sostenibles como cabañas integradas al bosque y modernas tiny houses. Las opciones les permiten a los turistas una inmersión completa en el entorno natural, despertando entre los pinos y el aroma salino del océano. Su ubicación estratégica, a pocos minutos del Faro de La Feliz pero camino a Miramar, facilita una escapada rápida desde la ciudad.