“Una hora y media que fue una tortura”: así fue la brutal entradera a jubilados en la zona de Güemes
El violento robo ocurrió este sábado a metros del tradicional paseo comercial. Una pareja de 82 y 85 años sufrieron golpes y heridas con un destornillador. Su hijo comentó cómo fue el atraco.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Una pareja de jubilados sufrió un violento robo en el interior de su casa, de Alvear y Garay, a metros de la calle Güemes, el tradicional paseo comercial de Mar del Plata. Los delincuentes golpearon y utilizaron un destornillador para aterrorizar a los octogenarios durante una hora y media, para luego llevarse un auto –un Fiat 500X Cross- y distintas pertenencias.
Este lunes, Maiton Ramos, el hijo del matrimonio de jubilados de 82 y 85 años, dialogó con la prensa y contó cómo fue la noche de terror que vivieron sus progenitores, el pasado sábado cerca de las 20.30, cuando fueron sorprendidos por un grupo de delincuentes, en una zona de la ciudad que a esa hora está repleta de gente en los numerosos locales gastronómicos.
“Entraron por el techo. Lo principal es que, gracias a Dios, los maltrataron un poco pero no fue grave. Parece que entraron por el techo, desconectaron las alarmas. Gente que sabe, porque se llevaron el DVD (de las cámaras de seguridad. Los ataron y se fueron con el auto. Pudieron pedir auxilio a los gritos, los escucharon los vecinos y al instante vino la policía”, relató Ramos.
En diálogo con 0223, el hombre, aún conmovido por la dramática situación, explicó que sus padres vivieron un verdadero tormento. “Una hora y media que fue una tortura. Qué preguntaban «dónde está la plata» y lo punzaron (en las costillas) a mi papá con un destornillador”, dijo.
En tal sentido, el hombre agradeció al rápido accionar de los efectivos de la comisaría novena y de la difusión que los medios de comunicación hicieron del auto robado, que afortunadamente fue recuperado a las pocas horas, en la zona de Alem y Juan B. Justo.
Pero a pesar de la buena noticia, el mal momento dejó huellas en las víctimas. “Mi papá lo llevamos a hacer una tomografía. Ellos están golpeados, pero están bien. Pero ahora están viviendo conmigo. Tienen miedo y no quieren volver más a su casa”, concluyó.
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