Hipertensión y tabaquismo: la combinación que multiplica el riesgo de enfermedades cardiovasculares
La hipertensión arterial y el tabaquismo constituyen, en conjunto, uno de los principales determinantes del riesgo cardiovascular. Su coexistencia no solo potencia el daño vascular, sino que acelera el desarrollo de enfermedades como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. En este contexto, la prevención, el diagnóstico precoz y el control médico periódico resultan fundamentales.
Por Redacción 0223
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Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco, impulsado por la Organización Mundial de la Salud, con el objetivo de generar conciencia sobre los efectos nocivos del tabaquismo. Entre ellos, su impacto sobre el sistema cardiovascular representa una de las principales causas de morbimortalidad a nivel global.
La Dra. Jorgelina Borthiry, médica especialista jerarquizada en Clínica Médica, Magíster en Hipertensión Arterial y certificada a nivel internacional en la especialidad, integrante del Servicio de Clínica Médica de la Clínica 25 de Mayo, señala que “la hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa, ya que en muchos casos cursa sin síntomas. Cuando se asocia al tabaquismo, el daño sobre el endotelio vascular y el sistema cardiovascular se potencia marcadamente”.
La hipertensión arterial afecta a un porcentaje elevado de la población adulta y, con frecuencia, permanece subdiagnosticada. En este sentido, la detección precoz mediante controles periódicos y estudios exhaustivos permite iniciar un tratamiento oportuno y reducir complicaciones a largo plazo.
Por su parte, el tabaquismo produce múltiples efectos adversos: promueve la inflamación vascular, favorece la aterosclerosis y genera un aumento sostenido de la presión arterial. Estos mecanismos incrementan de manera directa el riesgo de eventos cardiovasculares mayores, como infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
“Es importante comprender que el tabaquismo no solo impacta a nivel respiratorio, sino que tiene consecuencias directas sobre el sistema cardiovascular. En presencia de hipertensión u otros factores de riesgo como diabetes, sedentarismo o dislipemia, el efecto es sinérgico y aumenta marcadamente la probabilidad de eventos”, agrega la Dra. Borthiry.
Desde un enfoque integral, la reducción del riesgo cardiovascular requiere la modificación de hábitos de vida. Se recomienda el abandono del tabaquismo, la adopción de una alimentación equilibrada, la práctica regular de actividad física, el control del peso corporal y la reducción del consumo de sodio.
Asimismo, el seguimiento médico periódico permite no solo detectar y controlar factores de riesgo, sino también optimizar el tratamiento y mejorar la adherencia terapéutica.
Desde la Clínica 25 de Mayo destacan que el control adecuado de la presión arterial, junto con el abandono del tabaquismo y la promoción de hábitos saludables, constituye una estrategia central en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz: identificar precozmente la hipertensión arterial, intervenir sobre los factores de riesgo y acompañar al paciente en cambios sostenidos en el estilo de vida permite reducir la incidencia de eventos cardiovasculares y mejorar la calidad de vida.
Dra. Jorgelina Borthiry
MP95875
Médica especialista jerarquizada en Clínica Médica
Magíster en Hipertensión Arterial
Médica certificada en Hipertensión Arterial – International Society of Hypertension
Socia activa de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial
Servicio de Clínica Médica – Clínica 25 de Mayo
Especialista dedicada al abordaje integral del paciente hipertenso y a la prevención cardiovascular, con enfoque en la detección precoz del daño de órgano blanco y la estratificación del riesgo.
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