Un tesoro oculto en Mar del Plata: el increíble museo de piedra al aire libre y gratuito frente al mar
Marcos Curioni es quien dedica sus días a esculpir las rocas del lugar.
Por Redacción 0223
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Un rincón escondido al final de la escollera sur del puerto de Mar del Plata alberga un museo de piedra al aire libre y de entrada gratuita que atrae a miles de visitantes. La Escollera del León es una galería costera creada por Marcos Curioni, un hombre de 49 años que trabaja de sereno nocturno en la zona portuaria y dedica sus días a esculpir las rocas del lugar. Con martillos, válvulas de autos usadas y discos de amoladora, el realizador transforma enormes bloques de cemento en imponentes estatuas y murales frente al mar.
Dónde queda la Escollera del León y cuál es su historia
El origen de este espacio cultural guarda una emotiva historia de superación personal que marcó la vida de su creador. Durante su adolescencia, tras atravesar un profundo cuadro de depresión, Marcos asistió al zoológico porteño y vivió un cruce de miradas con un león que le transmitió la fuerza necesaria para salir adelante. Años después, tras trabajar en televisión y vivir en España, regresó al país y encontró en el puerto marplatense su lugar en el mundo. En homenaje a aquel episodio bautizó la escollera y comenzó a moldear el paisaje rocoso.
La estrella principal del recorrido es la imponente figura de Poseidón, una estatua de piedra tallada a mano con tridente y corona que emerge a orillas del agua. Junto a ella descansa la escultura de una sirena recostada sobre un piano, acompañada por la figura del león que dio inicio a la obra. La gran particularidad del predio es que las esculturas cobran vida con la dinámica marina: cuando sube la marea o se desata una sudestada, las olas tapizan las piedras y devuelven las figuras al mar en un espectáculo visual hipnótico.
El paseo incluye además coloridas intervenciones sobre cemento dedicadas a grandes referentes de la cultura popular como Diego Maradona, Astor Piazzolla, Alberto Olmedo y Carlitos Balá. El predio se completa con curiosas composiciones hechas con hojas de palmera y objetos reciclados que el propio artista rescata de la costa. A diferencia de las galerías tradicionales, este espacio no tiene aranceles ni recorridos estructurados, invitando a los caminantes a desconectarse del ritmo urbano y descubrir el arte de forma espontánea.
Para conocer este atractivo bonaerense hay que desplazarse hacia el tramo final de la escollera sur, en las inmediaciones del monumento a San Salvador. El sitio es de libre acceso durante todo el día y permite disfrutar de una experiencia artística única moldeada por el viento, la sal y el oleaje del Atlántico. La conmovedora historia de su fundador y la belleza de sus esculturas costeras posicionan a este rincón como un destino imperdible.
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