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Un auto que pasó, una pantalla que cautivó y una multitud que cantó: "Vamos a volver..."

Un auto que pasó, una pantalla que cautivó y una multitud que cantó: "Vamos a volver..."

Por Luciana Acosta

Después de 1.648 días de su última visita a Mar del Plata, Cristina Kirchner volvió este viernes a la ciudad, la elegida para lanzar su espacio Unidad Ciudadana y dar inicio formal a la campaña electoral de cara las elecciones de medio término.

Desde temprano, en las inmediaciones del Teatro Radio City, en donde tuvo lugar el acto que encabezó la expresidenta, el clima era de expectativa. En la zona de la Peatonal San Martín y San Luis, la pantalla de led de 6,40 por 4,20 metros, comenzó a armarse alrededor de las 15. A esa hora, se había formado el primer tramo de una larga fila de personas que buscaban ingresar al teatro. La cola comenzaban en la puerta del complejo teatral, sobre la calle San Luis, doblaba por Rivadavia y continuaba poco más allá de Mitre.

 

Los puestos de ventas de remeras, banderas o pines con imágenes de Cristina, de Néstor Kirchner, Evita o simplemente los dedos en ve corta estuvieron a la orden del día. Los precios del merchandising oscilaban entre los 50 y 250 pesos.

Darío, un vendedor de pines que viajó desde Santa Fe exclusivamente para la ocasión, aseguró que el clima que se vivía en la previa del acto era de “mucha alegría, como en todos los actos de Cristina". 

-¿Se vende algo?

-Cuando la gente está contenta, consume.

-¿Y la gente está contenta?

-Acá sí.

A pocos metros, Raúl, que viajó en tren desde Buenos Aires, ofrecía banderas argentinas y con el rostro de Cristina a 50 y 100 pesos. “Está complicado, pero los buscas siempre le damos pa’ delante”, dijo.

El puesto de choripanes fue uno de los más concurridos, sobre todo cuando promediaba la tarde. “50 pesitos, con chimi y todo”, ofrecía. No, no se regalaban.

***

El auto que trasladaba a Cristina Kirchner hasta el Radio City atravesó la calle San Luis a baja velocidad y en medio de un vallado humano que se tiró encima para tratar de tocar, aunque sea nomás, una parte del vehículo. Eran las 17.12 y la pregunta se repetía

-¿Pudiste verla?

 

Apenas ocho minutos más tarde, la expresidenta saludaba a los marplatenses. En la esquina de San Luis y San Martín, una marea de gente aplaudía y lloraba, una imagen que se repitió durante poco más de una hora, el tiempo que duró todo.

La exmandataria reiteró la fórmula del acto de Arsenal y subió al escenario a trabajadores y empresarios de la ciudad para que contaran su situación, la realidad que viven todos los días. La historia de Gabriel, el taxista que contó cómo era pasar horas y horas sentado en el auto a la espera de un pasajero, hizo llorar a más de uno.

 

El relato de Viviana Ruiz sobre los recortes que se hicieron en el área de Cultura de la municipalidad desde el comienzo del gobierno del intendente Carlos Arroyo fue un disparador de aplausos y pedidos de renuncia de Silvana Rojas. “Fuera Rojas”, vivaron algunos en ese momento.

La transmisión del acto en la pantalla gigante tuvo dos interrupciones: la primera, a las 18.02 y la segunda, a las 18.18. Durante los minutos que se demoró en reestablecer la conexión, la gente aprovechó para cantar y agitar sus banderas. “Vamos a volver, a volver, vamos a volver”, coreaba la multitud, y el canto hacía eco entre los edificios del microcentro marplatense.

Al final, cuando Cristina pidió a los candidatos que participaban del lanzamiento espacio que salieran a la calle a escuchar a la gente, la emoción se apropió de las cientos de personas que seguían la pantalla gigante.

Gregoria, una jubilada que había viajado 36 horas para ver a la expresidenta, agarró bien fuerte con sus dos manos el cartel que ella misma había preparado.

-Ya vamos a volver, presi-, se dijo así misma.

 
 
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Un auto que pasó, una pantalla que cautivó y una multitud que cantó: "Vamos a volver..."

Después de 1.648 días de su última visita a Mar del Plata, Cristina Kirchner volvió este viernes a la ciudad, la elegida para lanzar su espacio Unidad Ciudadana y dar inicio formal a la campaña electoral de cara las elecciones de medio término.

Desde temprano, en las inmediaciones del Teatro Radio City, en donde tuvo lugar el acto que encabezó la expresidenta, el clima era de expectativa. En la zona de la Peatonal San Martín y San Luis, la pantalla de led de 6,40 por 4,20 metros, comenzó a armarse alrededor de las 15. A esa hora, se había formado el primer tramo de una larga fila de personas que buscaban ingresar al teatro. La cola comenzaban en la puerta del complejo teatral, sobre la calle San Luis, doblaba por Rivadavia y continuaba poco más allá de Mitre.

 

Los puestos de ventas de remeras, banderas o pines con imágenes de Cristina, de Néstor Kirchner, Evita o simplemente los dedos en ve corta estuvieron a la orden del día. Los precios del merchandising oscilaban entre los 50 y 250 pesos.

Darío, un vendedor de pines que viajó desde Santa Fe exclusivamente para la ocasión, aseguró que el clima que se vivía en la previa del acto era de “mucha alegría, como en todos los actos de Cristina". 

-¿Se vende algo?

-Cuando la gente está contenta, consume.

-¿Y la gente está contenta?

-Acá sí.

A pocos metros, Raúl, que viajó en tren desde Buenos Aires, ofrecía banderas argentinas y con el rostro de Cristina a 50 y 100 pesos. “Está complicado, pero los buscas siempre le damos pa’ delante”, dijo.

El puesto de choripanes fue uno de los más concurridos, sobre todo cuando promediaba la tarde. “50 pesitos, con chimi y todo”, ofrecía. No, no se regalaban.

***

El auto que trasladaba a Cristina Kirchner hasta el Radio City atravesó la calle San Luis a baja velocidad y en medio de un vallado humano que se tiró encima para tratar de tocar, aunque sea nomás, una parte del vehículo. Eran las 17.12 y la pregunta se repetía

-¿Pudiste verla?

 

Apenas ocho minutos más tarde, la expresidenta saludaba a los marplatenses. En la esquina de San Luis y San Martín, una marea de gente aplaudía y lloraba, una imagen que se repitió durante poco más de una hora, el tiempo que duró todo.

La exmandataria reiteró la fórmula del acto de Arsenal y subió al escenario a trabajadores y empresarios de la ciudad para que contaran su situación, la realidad que viven todos los días. La historia de Gabriel, el taxista que contó cómo era pasar horas y horas sentado en el auto a la espera de un pasajero, hizo llorar a más de uno.

 

El relato de Viviana Ruiz sobre los recortes que se hicieron en el área de Cultura de la municipalidad desde el comienzo del gobierno del intendente Carlos Arroyo fue un disparador de aplausos y pedidos de renuncia de Silvana Rojas. “Fuera Rojas”, vivaron algunos en ese momento.

La transmisión del acto en la pantalla gigante tuvo dos interrupciones: la primera, a las 18.02 y la segunda, a las 18.18. Durante los minutos que se demoró en reestablecer la conexión, la gente aprovechó para cantar y agitar sus banderas. “Vamos a volver, a volver, vamos a volver”, coreaba la multitud, y el canto hacía eco entre los edificios del microcentro marplatense.

Al final, cuando Cristina pidió a los candidatos que participaban del lanzamiento espacio que salieran a la calle a escuchar a la gente, la emoción se apropió de las cientos de personas que seguían la pantalla gigante.

Gregoria, una jubilada que había viajado 36 horas para ver a la expresidenta, agarró bien fuerte con sus dos manos el cartel que ella misma había preparado.

-Ya vamos a volver, presi-, se dijo así misma.

 
 
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