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Tecnología

22 de Junio de 2019 17:08

“Una red social puede cambiar el destino de una elección democrática”

Johanna Faliero es especialista internacional en derecho informático. De visita por Mar del Plata para ser parte de un seminario de inteligencia artificial de la Unmdp, dialogó con 0223 de la privacidad y los desafíos de la protección de datos.

El escándalo de Cambridge Analytica, una compañía privada que combinaba datos y su análisis con la comunicación estratégica para el proceso electoral, terminó por divulgar una situación que muchos en el mundo informático ya conocían. La empresa fue creada en 2013 como una rama de la casa matriz Strategic Communication Laboratories, para participar en la política estadounidense.​ Y su influencia determinó los resultados del proceso electoral en uno de los países más poblados del planeta.

La situación no fue, ni es, una excepción en el mundo virtual de la red de redes. Así lo conocen muchos especialistas en la materia, que dedican su conocimiento a las nuevas tecnologías y al estudio de su impacto en la actualidad. En ese contexto llegó a Mar del Plata Johanna Caterina Faliero, una consultora internacional, asesora y representante legal especializada para Argentina, Latinoamérica, Caribe y la UE en Derecho Informático.

Faliero se presentó en la ciudad para disertar en un curso de Inteligencia Artificial y Derecho que dicta la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata y brindó unos minutos de su tiempo para dialogar con 0223.

 

   

 

“Deberíamos comenzar a entender que hoy en día, en lo que llamamos era digital, o era de la información, la protección de los datos y nuestra privacidad son verdaderos derechos humanos, fundamentales e irrenunciables, y que tenemos que defendernos en el mundo virtual en el que nos movemos, porque como estamos viendo esto tiene repercusiones en el mundo de lo tangible. Y hay que enfrentarlo desde un punto de vista preventivo, no solamente defensivo” destacó en primera instancia esta doctorada en Protección de Datos, Abogada en Derecho Empresarial y Privado de la Facultad de Derecho de la UBA.

Para Faliero, hay que separar los tantos. Por un lado, “el usuario debe conocer sus derechos y claramente el tema de la educación y la capacitación sobre esos derechos es fundamental para saber movernos en esas redes”. Por otro, es necesario poner el foco en los responsables: “Esas redes o cualquier persona a cargo de las plataformas que se mueven en el ámbito virtual, son los que deben brindar contextos seguros en los que nosotros nos desenvolvamos, esto implica que nos tienen que dar plataformas que preserven la privacidad y seguridad de nuestros datos y que a su vez informen de manera veraz, detallada y cierta el tratamiento que le dan a nuestros datos”.

 

La red que no discrimina

El caso de Cambridge Analytica fue fulminante. Y Faliero lo fundamenta: “En los últimos tiempos pudimos ver un montón de escándalos, por ejemplo ese de Facebook con Cambridge Analytica. En un ambiente globalizante, internet no discrimina fronteras ni nacionalidades. Somos todos víctimas de esto y todos lo utilizamos”, resalta.

“La opinión de las personas es el activo intangible de mayor valor en el mercado digital. Y como hemos podido ver, una red social puede cambiar el destino de una elección democrática” sentenció a continuación. 

Consultada por los motivos, la investigadora adscripta del Inst. Gioja, UBACyT, DeCyT y Pii y autora de tres libros, explica: “Esto es porque hay una capacidad de análisis y extracción de datos productivos que nosotros de manera promiscua y permanente dejamos en las redes con las que interactuamos, que va perfilándonos. Ese perfil es nuestra identidad digital y eso habla mucho más de nosotros que lo que nosotros creemos. A partir de eso se pueden generar publicidades dirigidas que, desde el punto de vista mercantil y del consumidor, es a veces abusiva, pero desde el punto de vista político, hay que imaginar el peligro de que el candidato saque una noticia a la medida de tu ideología. Y eso fue lo que sucedió”.

 

 

El impacto del escándalo fue mayúsculo, incluso con alcance en la Argentina. “Se despistó bastante el tema de la preferencia política, porque la elección se determinó por pareceres muy disímiles votando al mismo candidato. Personalizaron la experiencia de voto, dirigían a cada internauta en particular, según su perfil, con la identidad digital que habían determinado, la noticia específica de lo que quería oír de ese candidato. Con lo cual, según que querías oír, el algoritmo te diseñaba la noticia”, explicó.

 

¿Nos escuchan o no nos escuchan?

“Es increíblemente real. No es apocalíptico ni una sensación de paranoia”. Faliero no duda un instante en responder la pregunta de miles de personas, que sospechan de ser espiadas por los micrófonos de sus dispositivos tecnológicos. “A veces está hasta transparentado en las condiciones que ni nos detenemos a leer. Incluso ni los especialistas en derecho informático se detienen a leer las condiciones contractuales. A veces muchos de ellos nos confiesan que se graban comunicaciones hasta minutos luego de que se corten, y esos son minutos de gris legal, ya que no se coloca una cantidad de tiempo determinada de escucha. Tampoco uno sabe cuando estos controles del cifrado se levantan y cuando se baja la palanca de que no se cifre y el monitoreo continúe”.

 

¿Soluciones?

Faliero desarrolla ahora el concepto del derecho al anonimato, sostiene que por esa vía puede existir una solución a la problemática actual: “La protección en tiempos de la pos-privacidad. Una de las cosas que tal vez como individuos deberemos recuperar para preservar nuestra privacidad es llegar al anonimato y utilizar herramientas en las cuales no se recolecten datos nuestros. Usar buscadores, productos y sistemas operativos que no recolectan datos nuestros, que tienen la misma funcionalidad que los tradicionales pero no guardan nuestras búsquedas”, aseveró.

Para la especialista, es importante cambiar el paradigma: “Hay una movida que se está instalando en la Argentina, es útil para la vida, cuando nosotros ya estamos en una privacidad absolutamente desdibujada y vivimos en sociedades hipervigiladas, la respuesta natural del individuo es volver a recuperar esa privacidad de algún modo, controlando el hecho técnico y el derecho al anonimato es esa vía. Estamos en una vulnerabilidad absoluta”, concluyó para encender aún más las alarmas y empezar a cambiar tendencias.