Sociedad

27 de Julio de 2019 16:31

La urbanización que nunca llegó a Villa Evita: "Más que vivir, acá es sobrevivir"

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Los años pasan y el progreso nunca llega al asentamiento conocido como Villa Evita, cuyo establecimiento en la zona data de, por lo menos, tres décadas. Los vecinos viven en el barro, sin iluminación y con las cloacas desbordadas. 

A pesar de las promesas de urbanización, Villa Evita cada vez está peor. Las calles son intransitables o directamente están cerradas, las luminarias públicas no funcionan, las cloacas están desbordadas, no hay veredas, y las situaciones de inseguridad proliferan, casi a la misma velocidad con la que el Estado retrocede en este asentamiento que ya tiene más de 30 años. Desde hace tiempo que se proyectan soluciones para la zona pero los trabajos nunca comenzaron.

Villa Evita ocupa los terrenos que están detrás del estadio José María Minella, y parte del asentamiento acompaña el antiguo trazado del ferrocarril que unía nuestra ciudad con Miramar hasta hace algunos años. 0223 recorrió la zona junto a Walter, un vecino que vive hace 25 años en el lugar, y al que todos conocen como "el Tati". Según las estimaciones, son más de 450 familias las que habitan el barrio y, en su mayoría, son parte de una población extremadamente vulnerable, en un entorno que no favorece en absoluto. 

 

El proyecto de urbanización, el cual los vecinos aún creen que algún día se realizará, prevé la puesta en valor del sector comprendido por las calles Soler, San Salvador, Magnasco, y Udine, además de relocalizar algunas viviendas a zonas aledañas, apertura de calles, mejoramiento del espacio público, iluminación y acceso de aguas y cloacas. También, la construcción de veredas y la integración definitiva con el resto de la ciudad.

Según Walter, nuestro guía por los angostos pasillos de Villa Evita, "con el gobierno de Arroyo empeoró la situación de los vecinos, la economía en general, y sobre todo la situación de la vivienda". "Se conjuga la situación económica con el abandono por parte del gobierno", respondió el vecino que, además organiza el comedor y merendero, que hoy es parte fundamental de la dieta de los chicos del barrio.

"A Villa Evita le falta de todo, -continuó- no tiene nada y lo poco que hay no sirve, por ejemplo las cloacas que tenemos en el barrio están desbordadas porque se hicieron provisorias. El agua corriente es lo único positivo que hay, pero las conexiones también son provisorias o rudimentarias", señaló "Tati", mientras recorría el barrio. Luminarias rotas, calles destruidas o directamente bloqueadas, veredas inexistentes, y pasajes cubiertos de basura y escombros son parte del paisaje del olvido que es Villa Evita. "Es un desastre, la ausencia total del Estado", sostuvo Walter.

Consultado acerca de la tan ansiada y prometida urbanización, Tati recordó que "eso quedó en la nada, nunca movieron ni una piedra, acá, se anunció hace como 9 años, en el primer gobierno de Pulti y de un día para el otro quedó abandonado". Según Walter, hoy por hoy, en Villa Evita "más que vivir, acá es sobrevivir, lo digo por lo que es esta zona y los asentamientos que hay. La gente está muy necesitada del Estado que no está".

Otra de las situaciones que se advierten con facilidad y que Walter remarcó, es la infraestructura de las viviendas: "hay problemas con los techos de las casas, no puede ser que estemos en el año 2019 y haya gente que no tiene pisos en sus casillas, que viven en el barro, esa humedad enferma a los chicos y también a los grandes". "Es necesaria la presencia del Estado, la gente tiene todo tipo de falencias. Son las organizaciones sociales que trabajan en la zona las que ponen la cara que el gobierno no pone", sentenció Tati. Es que, justamente, es el trabajo de estas organizaciones y de los propios vecinos lo que genera las condiciones mínimas para subsistir en esta y otras zonas abandonadas de la ciudad.

"Antes, por ejemplo, no había comedor en esta zona, -prosiguió Walter- nunca había habido, y ahora es necesario por el vecino, por uno mismo y sobre todo por los chicos que están mal alimentados", relató al tiempo que todo esto es consecuencia directa de la "falta de trabajo que hay en la zona". Otros vecinos que se acercaron a dialogar con 0223 también recalcaron la problemática de las cloacas: "están tapadas y desbordadas, y Obras Sanitarias acá no viene".

En cuanto a la inseguridad en la zona, Tati sostuvo que en los últimos años "aumentó considerablemente por la falta de laburo y porque ahora hay muchos 'transa' (dealers de droga) y antes casi no había". Según su relato, el combo es letal: "sacaron el fines, (programa para la finalización de los estudios secundarios) no hay trabajo y cada vez hay más droga; así no hay posibilidad de nada".

La recorrida concluye en el comedor y merendero "Eva", que está sobre calle Vertiz, en el que Tati colabora junto a otros vecinos en las tareas diarias para preparar las comidas y donde además funcionan talleres de costura, murga, peluquería, y escuelita de fútbol, entre otras cosas.

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