Selficiencia

9 de Noviembre de 2020 11:01

Jerónimo Pan, el investigador que experimenta con las primeras formas de vida

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Jerónimo Pan está a punto de publicar un libro sobre Biología Marina.

Como cada lunes, el Conicet Mar del Plata presenta Selficiencia, una propuesta para conocer a los científicos y científicas de nuestra ciudad en primera persona.

¿Quién sos?

-Mi nombre es Jerónimo Pan, y soy Investigador Adjunto del Conicet. Desde que ingresé a la carrera del investigador trabajo en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) y en el Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario (IGCyC).

Soy egresado de la UNLP, en donde estudié Biología y me recibí hace 20 años; y además hice mi doctorado en Ciencias Marinas en Stony Brook University (Estados Unidos) del que me gradué en 2010. En el año 2011 volví con mi familia al país, con una beca de repatriación del Conicet.

Tengo 43 años y estoy divorciado. A pesar de ser platense de pura cepa, en cierto modo me he vuelto marplatense por adopción, y vivo en Punta Mogotes con mis hijos mellizos, Braulio y Lena, de 10 años.

¿Qué hacés?

-Trabajo estudiando la interacción entre microorganismos y sedimentos marinos... porque por más que no los veamos a simple vista, los sedimentos no son inertes, sino que están repletos de microbios.

Mi modelo de estudio son las matas microbianas (o "tapetes") que resultan de la interacción de los microorganismos con sedimentos de grano fino. Como parte de su actividad biológica, los microorganismos modifican el entorno físico (por ejemplo la cohesividad de los sedimentos a través de la secreción de sustancias que funcionan como aglutinante de partículas) y químico (como ser la concentración de sustancias importantes desde un punto de vista biológico como el oxígeno o la materia orgánica). Lo que parecen "lonas" sobre el sedimento arenoso, son en realidad "biolaminaciones", estructuras vivientes que resultan de la interacción microbios-sedimentos marinos. Así fueron las primeras formas de vida en el planeta, y algunas de ellas persisten hasta nuestros días en ambientes costeros particulares (por ejemplo, en el sur de la provincia de Buenos Aires).

Mi enfoque es más que nada experimental, es decir, para conocer más de un proceso no sólo me baso en la observación y en la descripción, sino que me interesa manipular variables y ver qué tipo de respuestas se obtienen. Muchos trabajos que se abocan a los sedimentos marinos lo hacen desde una perspectiva física, y es común que se deje de lado el rol de la biología; entonces mi aporte sería un poco el de incorporar los procesos microbianos al estudio de los sedimentos costeros.

¿Por qué lo hacés?

-Mi motivación siempre ha sido conocer más de la naturaleza, qué hay detrás del funcionamiento de los sistemas biológicos. Siempre me incliné más por el medio marino, por una pasión por los organismos marinos que nació desde chico.

La escala de estudio con la que me siento cómodo es la de los ecosistemas, que pueden ser grandes o pequeños. Por ejemplo he hecho campañas a la Antártida en donde estudiamos el impacto del zooplancton en el mar de Ross, y por otro lado actualmente trabajo con matas microbianas, que por más que son estructuras milimétricas, tienen una diversidad de formas de vida y procesos metabólicos como la fijación de carbono y nitrógeno que tienen un amplio impacto a escala del paisaje. Creo que el objetivo final de mi trabajo siempre ha sido descubrir cosas nuevas, que nos ayuden a entender más sobre el funcionamiento del medio natural.

¿Cuál es el impacto de tu trabajo para la sociedad?

-El impacto de mis investigaciones se mide tanto en cuestiones básicas de la disciplina, como en cuestiones aplicadas. Mencioné anteriormente el efecto bio-estabilizador que tienen los microbios en los sedimentos marinos; este es un campo de investigación de relevancia en cuanto al potencial de minimizar o contrarrestar los efectos de erosión costera. Por otro lado, con Florencia Yorlano, una becaria que empezó a trabajar conmigo este año, estamos estudiando a los microorganismos del sedimento como productores primarios, es decir cuánta materia orgánica aportan a los sistemas costeros y qué implicancias pueden tener sobre el funcionamiento de ellos.

Además, aunque no tiene que ver directamente con investigación, estoy en las etapas finales de la escritura y edición de un libro de texto de Biología Marina que saldrá publicado el año próximo (un proyecto al que le dediqué buena parte de mi labor en los últimos 3 años). Me apasiona la enseñanza y escribir un libro es una forma no sólo de sintetizar el conocimiento tal vez desde una perspectiva nueva, sino también de transmitirlo a las nuevas generaciones e inculcarles mi pasión e interés por el mar.

Si te interesa conocer más podés escribir a comunicacion@mardelplata-conicet.gob.ar o sumarte a las redes sociales.

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