Entrevista

23 de Agosto de 2020 08:11

Pandemia y salud mental: "Es fundamental pedir ayuda y actuar en este momento"

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Sthepanie Schon, directora del Cema y de Salud Mental de General Pueyrredon. Foto: 0223

Mientras los cuadros de ansiedad, trastornos del ánimo o del sueño aumentan, desde Salud Mental del municipio recomiendan no esperar a la hora de buscar asistencia de un profesional.

A 156 días del inicio de la cuarentena por la emergencia sanitaria, ansiedad, temor, alteración en el estado de ánimo o en el apetito son los síntomas que más advierten los profesionales de la salud mental, no sólo entre quienes contrajeron Covid-19, sino en la población en general. Por eso, desde el municipio apuntan a reforzar la atención psicológica y psiquiátrica tanto de quienes se encuentran internados o en aislamiento, como de aquellos que se presenten espontáneamente en los centros de salud para pedir ayuda: las unidades sanitarias atienden con normalidad, mientras que un equipo de 16 psicólogas, dos psiquiatras y dos administrativas se ocupan de la asistencia de 33 pacientes que están aislados en hoteles por coronavirus, además de los más de 600 que cumplen cuarentena en sus domicilios.

Para Sthepanie Schon, directora del Cema y de Salud Mental de General Pueyrredon (MP 94405), los adolescentes y los adultos mayores son los más vulnerables en este contexto y consideró fundamental consultar con un especialista ante la aparición o agudización de síntomas. “El pronóstico evolutivo de lo que va a dejar la pandemia dependerá de la intervención que se haga hoy en salud mental”, sostuvo.

-¿Cómo impactan en la gente los más de 150 días de encierro o, ahora, distanciamiento social?

-Es un momento complicado: hemos tenido que adaptarnos a esta realidad distinta y todos en algún momento hemos tenido algún rasgo de ansiedad, cambio en el estado del ánimo, alteración en el sueño o del apetito. En aquellos pacientes que ya venían con una estructura de base y que ya tuvieron algún cuadro psiquiátrico, esta situación de estrés se precipita y se exacerba. En tanto, aquel paciente que ya tenía un cuadro psiquiátrico, en este momento se agudiza. Vemos que aumentó mucho la incidencia de pacientes con cuadros de ansiedad, alteraciones en el estado del ánimo, trastornos del sueño y estrés postraumático, sobre todo, en las poblaciones más vulnerables, que son los adultos mayores y los adolescentes.

-¿Cómo se trabaja desde Salud Mental con los pacientes que cumplen aislamiento en hoteles?

-Hemos puesto un dispositivo de asistencia psicológica y psiquiátrica para la atención, acompañamiento, contención y asistencia de los pacientes que están en el hotel. Armamos un equipo para la asistencia psicológica y psiquiátrica de los pacientes sospechosos que están esperando el resultado y no tienen las condiciones de aislamiento y por eso son ingresados a los hoteles como un dispositivo de internación extrahospitalaria, o pacientes ya confirmados de Covid. Los médicos y enfermeros hacen todo el seguimiento por telemedicina. Depende de la tecnología que el paciente tenga, pero la gran mayoría de los pacientes son atendidos de esta forma. 

-¿Cómo es el abordaje?

-Todo paciente que ingresa es asistido. Le hacemos una primera evaluación para tratar de ver la estructura, si tiene antecedentes de haber sufrido un cuadro psicopatológico, si ha estado en tratamiento; si es un paciente que tiene algún tipo de labilidad en su estructura que, ante una situación de estrés, tenga la posibilidad de sufrir algún desborde emocional o psicopatológico. Es decir, vemos si el paciente tiene un indicador de riesgo que a nosotros nos prenda alguna alarma de que probablemente requiera de alguna contención más sostenida que algún otro paciente que tiene mecanismos de defensa, que es resiliente o tiene más posibilidades psíquicas de enfrentar este tipo de situación de estrés.  Incluso, hemos tenido pacientes que han requerido de consulta de psiquiatría.

-¿Y en el caso de los que cumplen aislamiento domiciliario?

-En estos casos, si el médico que hace el seguimiento del caso positivo evalúa que hay alguna situación del orden de lo emocional que pueda requerir intervención de Salud Mental, hace la interconsulta. Hay pacientes que han exacerbado cuadros depresivos, tienen algún cuadro de angustia, están con mucha ansiedad o miedo. En esos casos se les brinda asistencia. No podemos controlarlos a todos sí o sí, no daríamos abasto. 

Schon advierte que es fundamental pedir ayuda a un profesional ante la aparición de los primeros síntomas de ansiedad. Foto: 0223

-¿Cómo se trabaja, por ejemplo, el caso de un paciente hipocondríaco?

-Ese es un paciente muy difícil en este momento porque quienes sufren cuadros de ansiedad -la hipocondría está dentro de los cuadros de ansiedad-, padecen un estrés altísimo por el miedo a contraer algo, que es real, pero lo viven con una preocupación excesiva. 

Sin embargo, notamos principalmente personas con cuadros de ansiedad, los cuales aumentaron en este tiempo. Los pacientes ya ansiosos exacerbaron su cuadro de base, mientras que hay otros que han desarrollado síntomas de ansiedad pero sin llegar a instalarse como cuadros psicopatológicos. Es decir, la ansiedad como un síntoma adaptativo.  

-¿Con qué dispositivos cuenta el municipio en materia de Salud Mental para asistir la población en general?

-Cuando se declaró la emergencia sanitaria habíamos suspendido los turnos programados y teníamos un sistema de guardias. Hacíamos un seguimiento remoto de aquellas personas que ya estaban en tratamiento y, obviamente, las personas que requerían por su cuadro psicopatológico una atención presencial, también eran asistidos. En este momento, los profesionales de Salud Mental están recuperando sus espacios, los psiquiatras están yendo a los centros de salud y se dan turnos. Continuamos con el seguimiento remoto de quienes no quieren acercarse porque tienen miedo o son población de riesgo. A los pacientes más chiquitos tratamos de llegar de otra manera, sobre todo orientando a los adultos sobre cómo manejarse con los niños. Le estamos dando mucha importancia a la atención espontánea, a ese paciente que necesita de una atención en ese momento, que siente la necesidad de hablar con un profesional y que necesita una respuesta pronta o inmediata. 

-Al principio de la cuarentena se recomendaba evitar la sobreinformación y no perder las rutinas, entre otras cosas. ¿Se mantienen esas indicaciones?

-Después de tantos días es normal que las personas que están dentro de una misma familia, encerradas en un espacio reducido terminen cansándose de este tipo de rutinas que se indicaron en un principio, pero es lo más saludable para sostener un equilibrio emocional, psicoafectivo. Es importante respetar los horarios del sueño, seguir con las rutinas que son ordenadoras de toda mente; poder hacer hacer actividad física. Lamentablemente la escuela o los trabajos ordenan la vida de uno no están, entonces hay que plantear rutinas nuevas, adaptarse a ellas y tratar de no modificar demasiado la vida que se llevaba. Esto va a generar un menor impacto en la estabilidad psicoafectiva de una persona.    

-Mencionaba que los adultos mayores y los adolescentes son los más afectados por esta situación inédita. ¿Qué ocurre en el caso de los niños? 

-Es un cambio muy importante para los más chiquitos, sobre todo porque, por una cuestión cronológica, les cuesta mucho comprender lo que está pasando y es muy difícil poder explicarles qué es lo que ocurre. De repente ellos han sufrido un cambio y aunque a algunos de ellos los ha beneficiado porque hoy conviven con sus padres en su casa, a la mayoría se les ha cortado la rutina: no pueden ir al jardín, a la plaza, a visitar a los abuelos… Incluso, con el tema del distanciamiento: ¿cómo pueden entender la necesidad de respetar la distancia social cuando automáticamente ellos se te tiran encima, te abrazan o te quieren dar besos?. De a poco, con dibujos, es importante poder explicárselo e ir adaptándose a las edades, transmitir de manera simple y sin atemorizarlos.

La no sobreexposición de información también es fundamental porque el adulto mira las noticias mientras el chiquito está dando vueltas y él  internaliza información, fantasea y le puede generar mucho malestar. El adulto debe transmitir tranquilidad y seguridad al niño.

Suele haber consultas por chicos que volvieron a la cama de los padres o volvieron a hacerse pis, por ejemplo, pero no hay que perder la calma porque se trata de mecanismos defensivos y adaptativos para estos cambios. Otro de los temas recurrentes es, cuando hay un familiar que falleció, cómo explicarles qué sucedió. Hay que tratar de naturalizar lo que estamos viviendo sin sobreexponerlos a demasiado situación. 

-¿Qué se espera para el día después?

-Todo va a depender de los mecanismos de resiliencia de cada persona, de la crianza y de la educación que hayan recibido y de cómo hayan manejado la situación en sus casas, en sus familias. Veo familias muy miedosas, muy inseguras, entonces hay que trabajar con todo el grupo familiar, no sólo una persona del ambiente. Es fundamental actuar en este momento y pedir ayuda si aparece algún indicador distinto. No hay que dejar de consultar porque el pronóstico evolutivo de lo que va a dejar esta pandemia va a depender de la intervención que se haga hoy en salud mental. 

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