¿Tomás protectores hepáticos?: alertan que esconden peligros para la salud
El Colegio de Médicos Bonaerense emitió un comunicado advirtiendo sobre la automedicación y los efectos negativos del consumo indiscriminado de estos medicamentos.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires advirtió sobre los riesgos de consumir medicamentos digestivos sin control médico, en particular antiespasmódicos y los denominados “protectores hepáticos”.
Según un informe difundido por la entidad, el uso frecuente e indiscriminado de fármacos de venta libre vinculados al sistema digestivo —muchas veces en gotas o grajeas— puede generar una falsa sensación de seguridad y traer consecuencias perjudiciales para la salud.
En ese marco, señalaron que estos medicamentos pueden ocultar síntomas que en realidad funcionan como señales de alerta de enfermedades más graves.
“Todo síntoma es un aviso del organismo”, explicaron. Y detallaron que, ante un dolor abdominal, tomar un analgésico o antiespasmódico puede ofrecer un alivio momentáneo, pero también encubrir cuadros severos que requieren atención urgente o incluso cirugía. Entre las patologías que podrían quedar enmascaradas mencionaron:
- Apendicitis aguda
- Colecistitis (inflamación de la vesícula)
- Pancreatitis
- Obstrucciones intestinales
El mito del “protector hepático”
Además, cuestionaron la idea instalada por la publicidad que presenta estos productos como una solución rápida frente a excesos alimentarios o consumo de alcohol. Desde la entidad aclararon que no hay evidencia científica que demuestre que estas sustancias protejan al hígado de daños previos.
Por el contrario, advirtieron que su uso habitual puede fomentar una confianza errónea, que lleva a sostener hábitos perjudiciales bajo la creencia de que el medicamento compensa los efectos negativos.
También remarcaron que, pese a ser de venta libre, no están exentos de riesgos. En algunos casos, estos fármacos pueden provocar hepatotoxicidad, ya que el exceso de ciertos componentes puede sobrecargar el hígado.
A su vez, pueden generar trastornos gastrointestinales, como estreñimiento o diarrea, al alterar la microbiota intestinal. Incluso, en situaciones más graves, pueden interferir con otros tratamientos, potenciando o reduciendo el efecto de medicamentos indicados para la hipertensión, enfermedades cardíacas o diabetes.
“Un dolor abdominal persistente no se resuelve con publicidad, se diagnostica con un médico”, remarcaron. Y concluyeron: “No se automedique: si los síntomas digestivos se repiten, la solución no es un comprimido, sino realizar los estudios correspondientes, como ecografías o análisis de laboratorio”.
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