Aquarium salió a rematar pingüinos a precios millonarios en dólares
Es debido al proceso de insolvencia financiera que afronta. Algunos ejemplares serán donados pero otros podrían ser comprados por oceanarios de varios lugares del mundo.
Por Redacción 0223
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En medio del proceso de quiebra del Aquarium de Mar del Plata, la venta de pingüinos volvió a instalarse como una de las últimas alternativas para generar ingresos. Sin embargo, la idea inicial de colocar la totalidad del plantel quedó atrás.
En la actualidad, la mayoría de los ejemplares serían donados y sólo los más valiosos permanecen bajo evaluación para una eventual exportación, según informa el diario digital IProfesional.
Ventas fallidas y donaciones de pingüinos
El informe señala que el foco de venta está puesto en seis animales: dos pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) y cuatro pingüinos saltarines (Eudyptes chrysocome), considerados los de mayor valor en el mercado. En tanto, los 56 pingüinos magallánicos serían donados a la Fundación Bubalcó, en Río Negro.
El expediente judicial revela que la empresa operadora, Plunimar S.A., intentó durante 2025 vender todos los animales, con negociaciones que alcanzaron cifras cercanas al millón de dólares.
En junio, una firma mexicana ofertó 750.000 dólares por la totalidad de los pingüinos, pero la operación se frustró. En octubre, un oceanario de China presentó una oferta de 950.000 dólares por los 62 ejemplares, con carta de intención y gestiones diplomáticas incluidas. Sin embargo, el depósito nunca se concretó.
También hubo conversaciones con Brasil: el Zoológico de San Pablo llegó a ofrecer 250.000 dólares por un lote parcial —entre 26 y 30 animales—, pero el acuerdo tampoco prosperó por problemas de financiamiento.
El último intento se dio entre diciembre y enero, cuando se exploraron mercados como Filipinas y Rusia, con una valuación de 540.000 dólares. Nuevamente, las negociaciones fracasaron.
Polémico intento de venta
El caso tomó una importante repercusión pública para un proceso de quiebra. El juzgado recibió decenas de e-mails de particulares solicitando frenar la venta de los animales. Entre los pedidos, se destacó la solicitud de priorizar traslados a santuarios o entornos naturales controlados, e incluso evaluar posibles reinserciones en su hábitat.
Aunque estos planteos no tienen incidencia directa en la resolución judicial, reflejan la sensibilidad social que rodea el destino de los ejemplares.
Venta limitada y trabas regulatorias
Con la quiebra en trámite en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, a cargo del juez Eduardo Malde, la sindicatura dejó en claro que la venta internacional aún no está descartada para los ejemplares más valiosos.
No obstante, el proceso enfrenta múltiples condicionantes: permisos sanitarios, autorizaciones internacionales y estrictas normativas que impiden tratar a los animales como bienes comerciales comunes. Sólo pueden ser transferidos a instituciones habilitadas, con controles de trazabilidad y bienestar.
En este escenario, un factor reciente podría jugar a favor: la recuperación del estatus sanitario de Argentina como país libre de influenza aviar altamente patógena, lo que podría reactivar el interés de compradores internacionales.
Lobos marinos: el primer traslado
Mientras tanto, el caso más avanzado es el de los mamíferos marinos. Cuatro lobos marinos —“Ciro”, “Joaco”, “Nazareno” y “Mía”— ya tienen destino confirmado: serán trasladados a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.
El operativo, previsto para el 4 de mayo, contará con logística especializada, incluyendo transporte en camión adaptado y jaulas individuales bajo normas internacionales IATA. El juez ya autorizó la tramitación de las guías de tránsito necesarias, un paso clave para concretar el traslado.
La urgencia es evidente: el mantenimiento de los animales implica costos elevados que la quiebra no puede sostener, lo que convierte cada día en un factor de presión tanto económica como legal.
El cierre del Aquarium en marzo de 2025 dejó a Plunimar S.A. sin ingresos y precipitó su propia quiebra. Desde entonces, el sostenimiento de los animales depende de recursos cada vez más escasos.
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