Queda a horas de Mar del Plata y está abandonado desde 2022: el pueblo fantasma ideal para desconectar

El paraje supo ser un núcleo logístico para la producción de campos, pero se apagó junto con los servicios ferroviarios.

Las edificaciones y los locales quedaron pausados en el tiempo.

2 de Junio de 2026 10:07

Por Redacción 0223

PARA 0223

Un pequeño paraje rural bonaerense denominado Estela, ubicado en las dependencias del partido de Puan, se transformó de manera definitiva en un nuevo pueblo fantasma de la provincia de Buenos Aires. La localidad agraria, ubicada a horas de Mar del Plata, funcionó durante gran parte del siglo XX como un núcleo logístico relevante para el acopio y traslado de la producción de los campos linderos. Sin embargo, el cese paulatino de los servicios de transporte ferroviario del ramal Roca inició un irreversible proceso de deshabitación comunitaria.

Estela, hoy en día, es un interesante destino turístico.

Las crónicas demográficas del asentamiento reflejan que en sus épocas de mayor auge la población total del perímetro alcanzaba un pico máximo de 90 habitantes estables. El pueblo contaba en ese período con una escuela primaria rural, un destacamento de la policía jurisdiccional, almacenes de ramos generales y una molienda harinera regional. El declive de las pequeñas parcelas agrícolas y la falta de oportunidades laborales para las nuevas generaciones aceleraron el éxodo.

El último matrimonio que se quedó por años y abandonó el pueblo en 2023

El último registro de resistencia habitacional estuvo compuesto de forma exclusiva por el matrimonio de Jorge Fajardo y María Celia Romero, quienes residieron en el paraje durante más de una década. La pareja debió abandonar su vivienda familiar entre los ciclos de 2022 y 2023 debido a la escasez de prestaciones básicas de conectividad. Los ancianos se trasladaron hacia centros urbanos habitados para garantizarse el acceso inmediato a servicios de asistencia médica.

El pueblo se convirtió en un museo a cielo abierto.

Las ruinas actuales del trazado ferroviario que unía las estaciones de Villa Iris con Empalme Piedra Echada reciben la visita constante de contingentes de aficionados al turismo histórico. El paisaje urbano remanente exhibe cartelerías de señalización oxidadas, galpones desmantelados y antiguas estructuras edilicias que son colonizadas por la vegetación silvestre de la llanura pampeana. El destino consolida una opción de escapada ideal para los viajeros.

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