Tiene solo 140 habitantes: el pequeño pueblo con encanto rural a horas de Mar del Plata ideal para una escapada

En el paraje, la tranquilidad absoluta reina a toda hora y las calles suelen estar vacías.

La comunidad presente revitaliza proyectos comunitarios para mantener viva la zona.

18 de Mayo de 2026 10:13

Por Redacción 0223

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La provincia de Buenos Aires atesora destinos mágicos ideales para quienes buscan escapar del ritmo urbano y conectar con la serenidad del campo, como el pintoresco paraje de Azucena. Esta pequeña localidad bonaerense, ubicada a pocas horas de Mar del Plata, se compone de un reducido puñado de casas y manzanas distribuidas de forma armónica junto a una vieja estación ferroviaria. El destino se convirtió en la opción predilecta de los viajeros que recorren la región sur de la provincia debido a sus paisajes descampados y sus inigualables vistas hacia el cordón de las sierras.

Una propiedad recuperada fue reconvertida en capilla.

En la actualidad, este recóndito rincón costero y serrano cuenta con apenas 140 habitantes, una característica demográfica que garantiza que la tranquilidad absoluta reine a cada hora de la jornada. El éxodo de gran parte de la población nativa hacia centros urbanos más grandes provocó que el pueblo quedara detenido en el tiempo, conservando una fuerte carga de nostalgia. A pesar del declive económico inicial producto del cese de las actividades ferroviarias, una comunidad local muy activa trabaja diariamente impulsando proyectos comunitarios orientados a revitalizar la zona.

Cuáles son las principales atracciones de Azucena

El principal atractivo del lugar se concentra justo frente al predio de las vías, donde se erige un llamativo conjunto de casonas antiguas que datan de comienzos del siglo pasado. En una de estas históricas estructuras de ladrillo a la vista funciona una tradicional panadería artesanal que dispone de mesas al aire libre para recibir a los visitantes casuales. La experiencia gastronómica invita a los turistas a sentarse a respirar el aire puro del ambiente rural, disfrutar de un picnic familiar en los alrededores y contemplar el horizonte sin registrar ningún tipo de contaminación.

Las casas siguen intactas, como si el tiempo no hubiera pasado.

A pocos metros de la plaza central se localizan otras construcciones centenarias que originalmente funcionaban como los típicos almacenes de ramos generales indispensables para los antiguos trabajadores rurales. Entre estas edificaciones destaca una propiedad recuperada que fue reconvertida de manera singular en una acogedora capilla religiosa, transformándose en una de las mayores curiosidades arquitectónicas del circuito. El destino se consolida como una parada imperdible dentro de las rutas turísticas bonaerenses, ideal para recorrer a pie en caminatas recreativas durante un fin de semana.

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