Odontólogos advierten sobre el intrusismo: "Una prótesis mal colocada puede llegar a provocar cáncer o hasta sordera"
Patricia González Colquhoun, del Colegio de Odontólogos Distrito IX, advirtió que muchas denuncias contra mecánicos dentales que ejercen ilegalmente quedan cajoneadas en la Justicia.
Por Redacción 0223
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Denunciar a un mecánico dental que ejerce ilegalmente puede llevar años de proceso judicial sin resultados. Esa es la advertencia que lanzó Patricia González Colquhoun, miembro del Consejo Directivo del Colegio de Odontólogos Distrito IX y presidenta del Círculo Odontológico de Dolores, quien vivió en primera persona la lentitud del sistema para abordar una problemática que, según remarcó, atenta directamente contra la salud de las personas.
"Por ahí hay delitos que requieren otra urgencia y esto parece una pavada, pero en realidad están atentando contra la salud de las personas. Es grave", sostuvo la profesional en diálogo con 0223.
Ocho años para llegar a una condena
El caso más ilustrativo que relató González Colquhoun fue el de un mecánico dental que operaba ilegalmente en Dolores y al que el Círculo Odontológico denunció en 1996. El proceso judicial se extendió por casi una década hasta que en 2004 se llegó finalmente a un juicio oral, donde los propios pacientes declararon haber sido atendidos por la persona imputada. El resultado fue una condena e inhabilitación.
"Varios años antes se habían hecho otras denuncias y nunca avanzaron. Quedaron cajoneadas, muertas, algunas en la terraza de tribunales bajo la lluvia", describió la odontóloga. "Nosotros nos pusimos firmes, comprometimos a todos a aportar datos de pacientes y tuvimos muy buenos abogados que lo siguieron sin aflojar. Así llegamos al juicio oral", contó.
En el Distrito IX -que abarca desde Chascomús hasta Necochea y desde la costa hasta Ayacucho- la condena de Dolores fue una excepción. "Que yo sepa, fue el único caso que llegó a juicio oral en nuestra zona", señaló.
Los riesgos que la Justicia demora en atender
La lentitud judicial contrasta con la gravedad de los daños que puede ocasionar una prótesis mal colocada. Según González Colquhoun, las lesiones en la mucosa bucal pueden evolucionar hasta un cáncer, y una mala oclusión puede generar problemas musculares en cabeza y cuello. En casos extremos, la compresión sobre un nervio puede derivar incluso en sordera.
"El mecánico nunca puede resolver nada porque le falta el conocimiento. Ese es el tema", explicó, y agregó que las condiciones en las que se realizan estas atenciones agravan aún más el riesgo: "Te atienden en un taller, o hasta en una casa particular, en un baño o en una cocina, sin normas de bioseguridad y descartando los residuos con la basura domiciliaria".
Un negocio que tampoco es más barato
Otro mito que la profesional desmintió es el del ahorro económico. "La gente cree que es una ventaja haberse hecho una prótesis más barata. En definitiva termina gastando plata con el mecánico, la prótesis no le sirve y después tiene que ir igual a un consultorio. Termina gastando mucho más", afirmó.
Para protegerse, González Colquhoun recomendó verificar siempre que el profesional tenga el título universitario y el certificado de habilitación del consultorio a la vista. "Si no tiene eso, no es un consultorio habilitado ni la persona está habilitada para trabajar en tu boca", advirtió.
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