Proponen arresto para quienes reserven lugares para estacionar en la vía pública
La iniciativa presentada por el senador provincial no solo alcanza a trapitos y limpiavidrios. También propone penas de entre 5 y 15 días de arresto para quienes reserven espacios públicos para estacionar mediante conos, cajones y otros elementos.
Por Redacción 0223
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El proyecto de ley que presentó el senador provincial Guillermo Montenegro para sancionar a trapitos y limpiavidrios incluye un párrafo que va más allá de esas actividades y apunta a una práctica habitual en muchas ciudades bonaerenses: la apropiación de espacios públicos de estacionamiento mediante conos, cajones, sogas, cadenas o carteles colocados por particulares.
La iniciativa propone incorporar al Código de Faltas bonaerense una nueva contravención que castigará con arresto de entre cinco y quince días no solo a quienes ofrezcan servicios de cuidado de vehículos o limpieza de vidrios sin autorización, sino también a quienes reserven o bloqueen lugares de estacionamiento en la vía pública mediante distintos elementos físicos.
La medida alcanza a una práctica frecuente frente a comercios, talleres, locales gastronómicos e incluso viviendas particulares, donde se colocan conos, cajones, vallas o cintas para impedir que otros automovilistas estacionen en sectores que forman parte del espacio público.
El texto del proyecto establece que será sancionado quien "reserve, delimite, ocupe u obstaculice espacios públicos destinados al estacionamiento" mediante cualquier elemento destinado a impedir, restringir o condicionar su libre utilización. La redacción incluye expresamente conos, vallas, sogas, cadenas, cintas, cajones, carteles y cualquier otro elemento móvil utilizado con ese fin.
Si bien no lo explicita, también podrían quedar alcanzada una práctica similar a las otras, como los cordones pintados de amarillo por frentistas, lo que genera confusión en automovilistas al pensar que se trata de un espacio legalmente reservado. Precisamente, este mes ingresó al Concejo Deliberante una propuesta de la oposición para hacer un relevamiento sobre esta circunstancia, ante su proliferación.
De convertirse en ley, la conducta pasaría a constituir una contravención provincial específica, independientemente de las ordenanzas municipales que actualmente regulan el uso del espacio público en cada distrito.
El espacio público, en el centro de los fundamentos
Aunque el proyecto fue presentado principalmente como una herramienta para combatir a trapitos y limpiavidrios, los fundamentos hacen especial hincapié en la necesidad de garantizar el uso común de calles y espacios públicos.
En esa línea, el intendente en uso de licencia manifestó entre los considerandos que “la apropiación privada del espacio público constituye una de las principales preocupaciones que justifican la presente iniciativa”. Así entonces, “las calles, avenidas, plazas y demás bienes de dominio público tienen una finalidad esencialmente colectiva”, por lo que “su utilización debe encontrarse garantizada en condiciones de igualdad para todos los habitantes, sin que ningún particular pueda arrogarse facultades de administración, control o explotación económica que corresponden exclusivamente al Estado”.
Por ello, “cuando un individuo o un grupo se atribuye la potestad de decidir quién puede estacionar, cuánto debe abonarse por hacerlo o qué sectores pueden utilizarse, se produce una alteración sustancial de la finalidad pública de dichos espacios y una restricción ilegítima de los derechos de terceros”.
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