Mientras baja el consumo interno, aseguran que las exportaciones de carne atraviesan un momento histórico
El presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata analizó el presente del sector, explicó por qué el crecimiento de las exportaciones convive con la caída del consumo interno y propuso recuperar la ingesta de cortes tradicionales, como el hígado y el mondongo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Mientras el consumo de carne vacuna continúa en descenso en Argentina, el presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, Juan Carlos Petersen, aseguró que el sector ganadero atraviesa "el mejor momento de su historia", impulsado por un escenario internacional que disparó la demanda y el valor de las exportaciones.
Las declaraciones llegan después de que, a fines de mayo, se registrara una nueva caída en el consumo de carne vacuna, una tendencia que ya durante 2025 mostraba una baja cercana al 30% y que incluso impactó en el empleo del sector frigorífico local.
En diálogo con Extra 102.1, la Radio de 0223, Petersen explicó que el productor ganadero atraviesa un momento inédito por el valor alcanzado por el ternero en pie y por el contexto internacional. "Hoy el productor está pasando por su mejor momento en la historia de la Argentina. Son valores que nunca se vieron: el ternero en pie ronda los cinco dólares. La demanda de carne argentina en el mundo no tiene techo", afirmó. Según explicó, la caída del stock ganadero en Australia y Estados Unidos, producto de las sequías, incrementó la demanda internacional de carne argentina.
En ese sentido, destacó que durante el último semestre las exportaciones crecieron un 11% en volumen y un 46% en ingreso de divisas, impulsadas por el aumento del precio internacional de la proteína animal.
Consultado por la caída del consumo interno y el crecimiento del pollo como la carne más consumida por los argentinos, Petersen consideró que las exportaciones no perjudican al mercado local. "Se exportan cortes premium, mientras que muchos otros quedan en el país y están financiados por esas ventas al exterior. El problema en la Argentina no es que la carne esté cara; el problema son los salarios argentinos", sostuvo.
En ese sentido, Petersen consideró que también es necesario recuperar el consumo de algunos cortes tradicionales. "Hoy en la Argentina el hígado y el mondongo prácticamente se los comen los perros. Quizás tengamos que cambiar ese hábito y volver a cortes que tienen un valor muy diferente a los que nos gustan a todos y son mucho más accesibles"
Por último, explicó que el mayor consumo de pollo responde principalmente a una cuestión de precio. "Vale aproximadamente la mitad que la carne vacuna y por eso aumenta su consumo. Aun así, la Argentina sigue siendo uno de los países con mayor consumo de carne del mundo, con alrededor de 116 kilos por habitante al año entre carne vacuna, pollo y cerdo"
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