“El Uña” se negó a declarar y seguirá detenido por el crimen de su cuñado
Juan Omar Romero estuvo acompañado por dos abogados particulares. No quiso dar su versión de los hechos y seguirá alojado en el complejo penitenciario de Batán.
Por Redacción 0223
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El único imputado por el crimen de Paulo Ezequiel López que fue detenido el domingo a la mañana por personal de la DDI se negó a declarar hace instantes en Tribunales y fue trasladado a la Unidad Penal N°44 de Batán donde seguirá alojado mientras avanza la investigación.
Juan Omar “El Uña” Romero se entrevistó con los abogados penalistas Carlos Mira y Fernando Guerrico antes de rechazar responder las preguntas que formuló el fiscal Carlos Russo de la Unidad Funcional de Instrucción N°7.
La causa, que en un principio se instruyó por lesiones, inició el 18 de mayo, cuando un llamado al 911 alertó sobre un hombre herido de arma blanca en un domicilio del barrio Libertad. Al llegar a la zona de Beruti y Wilde encontraron a López tendido en el suelo con una profunda herida en el abdomen. Familiares señalaron que minutos antes había mantenido una confrontación con su cuñado, quien lo atacó con un cuchillo y escapó.
La víctima fue asistida por personal del Same y trasladada de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos (Higa), donde permaneció internada en estado delicado. Tras varios días, López recibió el alta médica el 23 de mayo y pudo prestar declaración testimonial: identificó a Romero como el autor de la agresión e instó la acción penal, una prueba que resultó clave para el avance de la investigación.
Sin embargo, el 4 de junio su estado de salud volvió a agravarse como consecuencia de las complicaciones derivadas de la herida sufrida y debió ser nuevamente internado en el Higa, donde permaneció en estado crítico. Finalmente falleció el pasado 2 de julio por lo que el fiscal Russo ordenó las actuaciones correspondientes para la autopsia y la causa fue recaratulada como homicidio agravado.
A partir de ese momento, personal de la DDI Mar del Plata profundizó la investigación con un amplio relevamiento vecinal, el análisis de cámaras de seguridad privadas y del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM), registros audiovisuales y declaraciones de familiares y testigos.
Además, determinaron que tras la agresión el sospechoso abandonó el domicilio de sus padres, ubicado en la calle Wilde al 200, y comenzó a ocultarse alternando estadías entre distintas viviendas de familiares y allegados, entre ellas un inmueble de Wilde al 100, otro en Herradura Norte al 2200 y una propiedad de avenida Colón al 11900.
Al momento de ser reducido, los efectivos le secuestraron un cuchillo de 24 centímetros que llevaba oculto entre sus prendas, con la empuñadura envuelta en cinta negra y una funda precaria confeccionada con papel, cinta y nylon. Los investigadores creen que se trataría del arma utilizada en el ataque.
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